Dojomarcial: armas blancas
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domingo, 3 de agosto de 2014

Kenjutsu, técnicas con sable japonés (katana)

El kenjutsu puede considerarse un arte marcial originaria de Japón, aunque en realidad es el conjunto de técnicas (jutsu) del sable japonés (ken), llamado a veces genéricamente katana (o mal llamado "espada"), utilizado en diversas escuelas tradicionales de artes marciales o koryu, lo que algunos llaman "estilos".

Video demostración de kenjutsu usando bokken y shinai.

En kenjutsu se utiliza tanto la katana en sí, como diversas armas que la simulan en la práctica pero son menos letales, tales como el bokken o el shinai.

Existen, sin embargo, artes marciales japonesas que practican técnicas de ken, usando bokken, por ejemplo, pero que no dicen hacer kenjutsu, ya que lo entienden dentro del contexto de su particular arte marcial. El kendo ("camino del ken") o el aikido, junto con el iaido, son los ejemplos más claros. Este último se especializa en las ténicas de desenvaine de la katana en el contexto de un "camino" (do), y es además un arte marcial moderna (gendai budo) no una escuela antigua (aunque hay escuelas de iaido con fuertes componentes de escuelas antiguas que hacían "iaijutsu").

En cualquier caso, la raíz samurai de estas técnicas es innegable, y por eso, ya sea directa o indirectamente, hay una línea de conexión con el pasado y la tradición muy fuerte que en Japón sigue viva de la mano de la continuidad de varias escuelas tradicionales de kenjutsu que, pese a sus pocos practicantes, siguen luchando por sobrevivir.
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viernes, 21 de marzo de 2014

Defensa personal ante armas blancas: algunos fundamentos

Lamentablemente, se está haciendo cada vez más popular el uso de armas blancas de todo tipo para llevar como "souvenir" en la calle. Me refiero a navajas y cuchillos de diversos tamaños y diámetros, preparados muchos de forma tan que pese a no ocupar mucho al ser retráctiles, pueden descargar puñaladas mortales debido a su forma, canalizaciones, filo, serrado, etc.


Defenderse contra una cuchillada no es, en teoría, más difícil que hacerlo ante un empujón o un golpe. El factor que lo hace totalmente diferente en la práctica es que las consecuencias de recibirla pueden ser fatales, mortales...y así, pueden pasar dos cosas:
  • Si sabemos que nos enfrentamos a alguien que tiene un cuchillo, el miedo puede hacernos reaccionar de forma inadecuada, paralizándonos, por ejemplo (pánico).
  • No ver el arma hasta que es tarde, y no reaccionar adecuadamente porque pensamos que va a ser un simple empujón o golpe.
Un ejemplo de lo que puede ocurrir si no se está atento al contexto: el que recibe el navajazo no debería haber increpado a esa distancia a un desconocido, máxime si mantiene la mano oculta. Su reacción fue a la vez lenta e inadecuada. Las consecuencias, fatales para el agredido.

Por eso, en situaciones potencialmente problemáticas que pueden surgir en supervivencia urbana (zonas peligrosas, intimidaciones por parte de personas desconocidas, etc.) lo principal es estar muy atento para reaccionar si no vemos las manos del atacante, o las mantiene ocultas; y reaccionar tranquila pero contundentemente si el ataque con el arma blanca es inminente.

En este último caso, debe tenerse particular cuidado en algunos aspectos:
  • Priorizar la esquiva al bloqueo, y acompañarla con bloqueos seguros (a dos manos).
  • Si realizamos agarres, hacerlo solamente si estamos totalmente seguros de que no implicarán un corte por parte del atacante (por ejemplo, al agarrar la muñeca de la mano que sostiene el arma sin haberla inmovilizado o antes de desarmarlo sería un potencial error).
  • Dar una respuesta proporcional al ataque, ataque que probablemente nos podría haber costado la vida. Lo cual implica actuar en el sentido contrario al movimiento natural de la articulación y, por ejemplo, romper el brazo (muñeca, codo) del atacante, inmovilizarlo o neutralizarlo de forma efectiva, etc..
  • Tener mucho cuidado al manipular el arma una vez reducido el atacante, pero no olvidarnos nunca de que desarmarlo o incapacitarlo para que no vuelva a contraatacar cuando decidimos abandonar la zona. Esto último no es negociable.