Dojomarcial: japon
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domingo, 1 de marzo de 2015

Kohai: Diccionario de artes marciales

Kohai : Predecesor o persona con menos experiencia que uno en artes marciales japonesas. Transliteración del japonés.

Literalmente, compañero ("ai") que estuvo o "fue" después ("koh"), a veces escrito erróneamente como "sempai". Significa, más propiamente, el que está practicando un arte marcial japonesa desde un tiempo después que uno, por tanto, al que se le merece un respeto añadido por poseer mayor experiencia que uno. A veces solamente se designa con ese nombre por extensión al alumno más antiguo de la clase, como "el" senpai, que en este caso sería equivalente al más veterano. Su término opuesto es "senpai".

Toda vez que alguien tiene una jerarquía o grado menor en un arte marcial dada, independientemente de que su tiempo de práctica sea mayor que el de uno, igualmente se lo considera kohai.

En realidad este término excede el de las artes marciales japonesas, ya que se aplica en japón a toda organización jerárquica, e implica mutuamente a su opuesto, sin poder darse la relación de "senpai" sin un correspondiente "kohai".
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domingo, 3 de agosto de 2014

Kenjutsu, técnicas con sable japonés (katana)

El kenjutsu puede considerarse un arte marcial originaria de Japón, aunque en realidad es el conjunto de técnicas (jutsu) del sable japonés (ken), llamado a veces genéricamente katana (o mal llamado "espada"), utilizado en diversas escuelas tradicionales de artes marciales o koryu, lo que algunos llaman "estilos".

Video demostración de kenjutsu usando bokken y shinai.

En kenjutsu se utiliza tanto la katana en sí, como diversas armas que la simulan en la práctica pero son menos letales, tales como el bokken o el shinai.

Existen, sin embargo, artes marciales japonesas que practican técnicas de ken, usando bokken, por ejemplo, pero que no dicen hacer kenjutsu, ya que lo entienden dentro del contexto de su particular arte marcial. El kendo ("camino del ken") o el aikido, junto con el iaido, son los ejemplos más claros. Este último se especializa en las ténicas de desenvaine de la katana en el contexto de un "camino" (do), y es además un arte marcial moderna (gendai budo) no una escuela antigua (aunque hay escuelas de iaido con fuertes componentes de escuelas antiguas que hacían "iaijutsu").

En cualquier caso, la raíz samurai de estas técnicas es innegable, y por eso, ya sea directa o indirectamente, hay una línea de conexión con el pasado y la tradición muy fuerte que en Japón sigue viva de la mano de la continuidad de varias escuelas tradicionales de kenjutsu que, pese a sus pocos practicantes, siguen luchando por sobrevivir.
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martes, 28 de enero de 2014

El cinturón en artes marciales: historia, uso y etiqueta

El cinturón es actualmente y por tradición un símbolo y una necesidad en las artes marciales. Aquí hablamos sobre su orígenes, historia usos, etiqueta y costumbres que hay que respetar en cuanto a esta prenda de la indumentaria marcial, incluyendo algunas las formas tradicionales de atarse el cinturón.

 
El cinturón, llamado "obi" en japonés, originalmente no tenía mayor importancia práctica en la vestimenta y moda del antiguo imperio nipón que la de evitar que se abriera el kimono (literalmente de "ki" de "kiru", "llevar" y "mono", "cosa" o "algo"). Pero la importancia no es solo práctica en lo que a la moda se refiere, y más todavía en un pueblo tan espiritual como el japonés. Así, existían y aún subsisten diversos tipos de "obis" que son usados para diversas ocasiones, y lo mismo se puede decir del tipo de nudos que se aplican a los mismos. Entre los más conocidos podemos mencionar al maru obi (el más formal), el fukuro obi (menos formal) y el nagoya obi (el más moderno, surgido en el siglo XIX y menos formal), cuyo nivel de formalidad era inversamente proporcional a su comodidad.

Al extenderse el uso de las artes marciales japonesas y otras, la costumbre de usar un obi o cinturón para atar el atuendo oriental usado en estas disciplinas se hizo universal, ya que la indumentaria de las artes marciales modernas es derivada del kimono, llamada más correctamente y de forma genérica keikogi o keikogui ("gi" era originalmente la ropa interior que se usaba bajo el kimono), y con un nombre específico que lo distingue en diferentes artes marciales: jodogi para el judo, karategi para el karatedo, aikidogi para el aikido, kendogi para el kendo, jujutsugi para el jujutsu, etc.

INDICE

  • Cinturón y jerarquía marcial
  • Cinturones y economía
  • Uso correcto del cinturón y degradación de las costumbres
  • Atarse correctamente el cinturón, tutorial práctico
  • Cinturón y jerarquía marcial
Por tanto, originalmente el color del cinturón, incluso en artes marciales, no tenía mucha relación con el nivel del alumno, el cual era establecido pura y exclusivamente por su maestro, sin que este tuviera ningún tipo de "referencia objetiva" del mismo. Sin embargo, como ya mencioné en otra oportunidad respecto de la pureza en artes marciales, esta idea fue cambiando con el paso de los años, hasta hacer que el color del cinturón se relacionara con el supuesto nivel de destreza de su portador.

La versión más romántica dice que el sistema de los cinturones de colores para indicar el nivel del alumno marcial está inspirado en las artes marciales tradicionales y el original uso del cinturón blanco. A medida que se avanza en la práctica de las artes marciales antiguas, el cinturón se iba ensuciando, y esa suciedad "del blanco al negro" indicaba el progreso del alumno, razón por la cual tradicionalmente no se lavan los cinturones, al igual que pasa con las banderas. Podríamos decir que la "opacidad" del cinturón marcaría su "historia", y por lo tanto un reflejo físico de la experiencia marcial etérea y menos cuantificable de su portador. De ahí que en las artes marciales en la que no se usa el cinturón, se tenga como tradición (opcional) no lavar el cinturón blanco, así su suciedad va reflejando "teóricamente" el nivel del alumno, su tiempo de práctica (o, al menos, la continuidad con la que limpian o no el tatami de su dojo ;-) ).

Lo cierto es que en Japón (y posteriormente en el resto del mundo) la introducción de los cinturones de colores es posterior a la definición de grados de aprendizaje entre los alumnos de cada arte marcial, algo creado o al menos institucionalizado por Jigoro Kano en el judo.

Jigoro Kano institucionalizó e hizo popular un sistema de grados usado ya por algunas escuelas de jujutsu, que dividía a los alumnos en "kyus" y "danes". Para identificar este nivel jerárquico entre los alumnos en el dojo, además del orden que se mantiene en la fila al saludar al inicio y fin de la clase, se establecieron tres cinturones distintos: el blanco (sexto, quinto y cuarto kyu), el marrón (tercero, segundo y primer kyu) y el negro (primer a quinto dan).

Los cinturones de colores como intermedio entre el blanco y el negro son un invento posterior surgido de la mano del llamado "método Kawashi" que asociaba ciertos contenidos mínimos que debía dominar cada alumno para acceder a cada cinturón de color, cada uno asociado con un kyu, del sexto al primero, en este orden: blanco, amarillo, naranja, verde, azul y marrón. Como se puede apreciar, el orden elegido para los colores va en función del "oscurecimiento" del blanco hasta llegar al negro, lo cual parece corresponderse con la tradición que anteriormente explicamos como origen del uso del cinturón negro como símbolo de experiencia y por lo tanto de estatus (jerarquía).

A nivel infantil sobre todo, se crearon además cinturones intermedios entre estos, para lograr que los chicos tuvieran un avance más lento y progresivo hasta llegar al cinturón negro.

Se dice que la creación de cinturones se hizo necesaria para que la mentalidad occidental, ávida de progresos, viera reflejado en algo físico sus avances marciales. Quizás por eso aún hoy en Japón (y en las escuelas de artes marciales de todo el mundo que se consideran más tradicionales) se sigue usando principalmente cinturones blanco, marrón y negro (además de los rojos y rojos blancos para los cinturones superiores) para identificar kyus y danes, limitando en general la utilización de los cinturones de colores a la práctica de artes marciales infantiles y al extranjero.

  • Cinturones y economía
Todos estos niveles, kyus, danes, cinturones, etc. también puede verse como motivados por una cuestión económica, o al menos son compatibles con esta. Al liberalizarse la enseñanza de las artes marciales con las nuevas gendai budo, y luego deportivizarse, el maestro pasó a ser profesor, y en todos los casos un profesional al que, como es lógico, se le debía remunerar por su labor. Por supuesto, los antiguos maestros también cobraban por su trabajo, y esto no sólo no es malo, sino que es necesario.

Pero la liberalización e incorporación de las artes marciales a los deportes las reunió en federaciones, clubes, etc. que también querían su parte de lo que empezaba a ser un incipiente negocio. Así, además de pagar una cuota por practicar y/o aprender un arte marcial, actualmente (en aquellas que se institucionalizaron a nivel deportivo) se cobra por avanzar de nivel o por intentar ser reconocido como de un mayor nivel (exámenes), por pertenecer legalmente a la misma a través de una federación, por participar en cursos, por titularse como profesor para poder enseñar, además de por las diversas indumentarias oficiales necesarias para competir "legalmente", etc.

Esto significa que a mayor cantidad de niveles, mayor es el dinero que deja un practicante en artes marciales para su profesor, club, federación y (muchas veces, por extensión) el gobierno y estado que regula todas estas prácticas deportivas, las tasa con impuestos, etc.

  •  Uso correcto del cinturón y degradación de las costumbres
A medida que pasa el tiempo, y sobre todo en la sociedad occidental (lo cual actualmente se refiere a casi todo el mundo, en cierto sentido) las costumbres de la etiqueta marcial o "rei shiki" se fueron relajando, ya sea directa o indirectamente. A esto contribuyó mucho el "mestizaje" de las artes marciales con los deportes, que dieron como resultado el priorizar normalmente la competencia antes que otros aspectos más tradicionales de las artes marciales, tanto antiguas como modernas.

La relajación en las buenas costumbres dentro de un dojo, incluso se llegan a adoptar algunas prácticas totalmente contrarias a la filosofía que implica el uso de un cinturón negro. Un ejemplo de esta decadencia de las artes marciales lo constituye la producción por parte de algunos inadaptados de los cinturones gastados artificialmente. En efecto, es sabido que los cinturones negros, con el uso, se van gastando y quedando con trazas blancas. Pues hay personas que buscan lograr lo mismo gastando el cinturón a propósito, como si esto no fuera más que una señal de su propia ignorancia marcial aumentada al cuadrado. Dicho de otra forma: el hábito no hace la monje y la mona, mona queda aunque se vista de seda.

El uso del cinturón no es una excepción, y así vemos tristemente como la mayoría (y no creo sea una exageración, sino una realidad) de los practicantes de artes marciales, incluso de altos niveles, no saben atarse correctamente el cinturón. La falta de la enseñanza de la etiqueta y/o la despreocupación por aprenderla llega a estos preocupantes niveles.

Para empezar, hay que decir que al cinturón hay que tratarlo con respeto, ya que refleja nuestra sabiduría...o debería. De hecho lo hace aunque no lo queramos, ya que podemos verificar un hecho curioso, fruto de cierta "selección natural": aquellos que son buenos artistas marciales en su disciplina llevan "casualmente" en perfectas condiciones de higiene y colocación su atuendo, tanto keikogui como obi, este último bien atado. Los que no, no...por tanto, indica sabiduría, para bien o para mal.

El cinturón también tiene, como es obvio, su razón práctica de ser: impedir que se abra el keikogi es la más evidente. Pero también en algunas artes marciales su función es servir de guía, por ejemplo, para saber si estamos moviendo la cadera como es debido, o para sostener la katana con su funda o el bokken (iado, aikido etc.).

La etiqueta manda que en principio nunca debe dejarse el cinturón tirado en el suelo: si se nos desata durante una práctica, debemos hacer un alto en el entrenamiento para volver a atarlo como es debido. Sin embargo, un cinturón correctamente atado, por definición, nunca debe desatarse durante toda nuestra sesión de aprendizaje marcial, hasta el momento en que lo desatemos nosotros mismos ya que (precisamente) esta es otra de las razones de hacer un nudo correcto con nuestro cinturón. Estos detalles hacen a la autodisciplina marcial.

El cinturón implica cierta jerarquía, y esta cierto orden que a su ve deviene en cierto respeto. En la práctica, esto significa que siempre hay que atender e intentar aprender más de aquellos que portan cinturones más "altos" que los nuestros. A su vez, la rei shiki dice que nunca debe denegarse la invitación a practicar de nadie, pero mucho menos de un cinturón más alto.

El cinturón, como dijimos, implica indirectamente un cierta disciplina con aplicaciones prácticas durante una clase de artes marciales. Por ejemplo, siempre que se trabaje cierta técnica o ejercicio por parejas, y salvo que el profesor o maestro que de la clase haya estipulado lo contrario, empieza a ejecutar la técnica el practicante con cinturón de mayor graduación.

Se dice que el cinturón no debe ser lavado, como ya explicamos. Sin embargo, esto tiene sus contradicciones "morales", sobre todo en aquellas artes marciales en las que se pretende que el no uso de cinturones de colores hasta llegar al cinturón negro implique la igualdad entre todos los practicantes kyus o, al menos, el no marcar la diferencia con una prenda de vestir.

La aplicación de la educación física a las artes marciales hace que se incorporen muchos materiales didácticos a las clases, y se aprovechen los que se tiene como "herramientas" para practicar, y es cierto que esto incluye al cinturón, sobre todo cuando se da clases a chicos. Esto significa que existe la posibilidad de usar el cinturón bajo las órdenes del profesor para realizar algún juego o práctica. Esto no debe considerarse una "afrenta a las costumbres tradicionales" ni mucho menos, ya que de ninguna forma tiene que implicar la pérdida de respeto por el compañero y por el propio cinturón, o el uso del cinturón irrespetuosamente fuera de dicho contexto (antes, durante o después de la práctica) como lamentablemente se puede observar en algunas clases de infantiles (pegarse con el cinturón, dejarlo tirado y seguir practicando sin él, llevarlo mal atado, etc.). El profesor o maestro responsable es el que debe garantizar que se mantenga este respeto independientemente de los momentos lúdicos de la clase.

La experiencia nos enseña que estas son algunas de las pequeñas normas que garantizan un orden y que evitan perder tiempo en clase de artes marciales, ya que (como suele suceder) todo tiene una razón en las disciplinas ancestrales, aunque la desconozcamos.

  •  Atarse correctamente el cinturón, tutorial práctico
Atarse un cinturón, bien mirado, no deja de ser algo trivial: como decía el señor Miyagi (Karate Kid), el cinturón, a fin de cuentas, no es mas que para evitar que se caigan los pantalones ;-). Sin embargo, por varias razones que mencionamos en este artículo, el cinturón a pasado a ser algo más en el contexto e las artes marciales, y por lo tanto requiere cierta atención que aquí le brindamos a modo de análisis divulgativo. Esto incluye el saber cómo atárselo correctamente. Vean el video de abajo:


Para que no haya excusas basadas en la ignorancia en esta época en que de nada sirve guardar secretos en las artes marciales, ni en ninguna otra parte (porque el que no da, no recibe), decidimos hacer un video tutorial sobre cómo atarse el cinturón correctamente, según nuestra experiencia y dependiendo el caso, para aquellos que si bien no lo saben, desean aprender, primer paso para toda sabiduría. Pero además aquí explicamos los preceptos más importantes a tener en cuenta para nunca olvidarnos de hacerlo bien.
  • ¿Dónde se ata el cinturón?
El cinturón debe atarse a la altura de la cadera (nunca en la cintura), del hara, para con su presión sobre este recordar el tandem, punto central para el dominio de las artes marciales. Debe sentirse atado sobre las crestas ilíacas (parte superior del ilió, principal hueso de las caderas) y no sobre estas (cintura).
  • ¿Cómo se ata el cinturón?
Debe dar al menos dos vueltas antes de atarse y sobrar a ambos lados de forma proporcional el resto del cinto. El sobrante debe ser de la longitud suficiente como para que pueda atarse y desatarse con facilidad, sin correr el riesgo de que se nos desate involuntariamente. Si nuestro cinturón no nos permite hacer esto (ya sea porque falta cinto o porque sobra) es que sencillamente no es de nuestro tamaño y tenemos que conseguir otro (o esperar a crecer...o adelgazar...o pasar de cinturón ;-) ). Hay excepciones al respecto con obis más anchos, como los usados en artes marciales como el iaido, donde el cinturón da más vueltas y se ata sin sobrande porque su principal función práctica es la de sostener la funda de la katana.

Luego de hacer el nudo, este puede "asegurarse" de diversas formas, algo sobre todo recomendable en artes marciales de lucha o cuerpo a cuerpo, donde se permite agarrar el keikogi o incluso el propio cinturón durante el combate, como sucede en el judo. En otros casos (como en karatedo) se recomienda todo lo contrario, no hacer un sobrenudo, ya que el sobrante de cinto suelto (las puntas o "bigotes" del cinturón) deben moverse al son de nuestra técnica para indicar un correcto uso de la cadera como expresión del dominio del hara.

  • ¿Cómo debe quedar un cinturón bien atado? ¿Qué nudo hay que usar?
Lo más importante es que quede simétrico, proporcional y plano. Es decir, que de por lo menos dos vueltas sobre sí mismo a la altura de la cadera y termine adelante con exactamente la misma cantidad de sobrante de cinto a cada lado. Se dice que este equilibrio es señal de un artista marcial a su vez equilibrado y centrado.

Si se divide en dos para empezar a atarlo desde adelante (forma más normal en que aprende a atarse el cinturón los principiantes) lograr esto es físicamente imposible, ya que el cinturón se cruzará a la espalda, no se enrollará sobre sí mismo como debería ser (ver video). Si el nudo no es plano, sino un nudo simple, también es casi imposible conseguir la simetría, por lo que tenemos que esforzarnos en aprender a hacer el nudo plano o cuadrado.

  • ¿Dónde debe colocarse el nudo?
El lugar en que se ata el nudo del cinturón también tiene su importancia. Tradicionalmente en el atuendo japonés el nudo solía atarse atrás, con algunas excepciones notables, como el de las prostitutas, que se lo ataban adelante por una cuestión práctica (es más fácil de hacer y deshacer).

En artes marciales el cinturón también suele atarse adelante en casi todos los casos, en la línea media del cuerpo, por cuestiones de practicidad (no de mismo tipo que las trabajadoras del sexo antes mecionadas, claro está ;-) ) aunque también con algunas excepciones, como sucede por ejemplo en algunas escuelas de kempo karate tradicional, donde solamente el maestro puede atarse el nudo en el centro, y los alumnos se lo atan a la derecha (mujer) o a la izquierda (hombre), y atárselo adelante no sólo está mal desde el punto de vista de la etiqueta, sino que implica desafiar a muerte al maestro que da la clase...así que ojo con usar un cinturón mal atado y que se mueva...porque al menos antes constituía un error difícil de remediar ;-).


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miércoles, 4 de diciembre de 2013

La importancia de la respiración en las artes marciales

Más de una vez me preguntaron (y yo me pregunté en su momento) cuál es la importancia de la respiración en las artes marciales, así que voy a dar la visión que tengo actualmente sobre este tema.

Sanchin, un kata de karatedo que se mueve en función de la respiración.

Partamos del hecho de que en toda actividad física o deportiva, la respiración, como base de todas nuestras funciones metabólicas, es sin duda importante. Obviamente si no respiramos bien, no nos oxigenamos bien y, por lo tanto, la sangre no distribuye el oxígeno ni elimina el dióxido de carbono como debiera. La actividad física incluye la actividad mental (ya que el físico está regido por el sistema nervioso, y este es, a su vez, indisociable de lo físico). O sea, la coordinación y los reflejos no es posible si nuestro cerebro no funciona bien, y este no funciona bien si no respiramos bien. Partiendo de este punto de vista racional, es evidente que las artes marciales, como actividad físico-mental, tienen que prestar atención a la respiración.

Pero la respiración es un proceso inconsciente, así que bien podría decirse que no hace falta pensar en ella o trabajarla de forma consciente, como se hace por ejemplo en karatedo, en aikido, etc. Es aquí cuando hay que hablar de otros elementos que, desde el punto de vista marcial y de la meditación, nos aporta una respiración controlada.

Desde el punto de vista anatómico, para poder respirar debemos poner en funcionamiento varios músculos, principalmente el diafragma: cuando el diafragma se contrae y eleva, se inspira, y cuando se distiende y desciende, se espira. A ello ayudan, combinan su fuerza a través de cadenas musculares, los músculos abdominales, entre otros: todos ellos en acción no sólo permiten la respiración, sino también hablar, toser, gritar, defecar, tener un hijo y, en definitiva, concentrar la fuerza en lo que los japoneses llaman el "seika tandem" o el "hara", es decir, el "centro" del cuerpo que se ubica, de forma clásica, tres dedos por debajo del ombligo y a la altura del centro del cuerpo.

Es un hecho que, a partir de la postura del diafragma y los músculos abdominales, se podrá hacer más o menos fuerza al fijar el centro del cuerpo, ya que por allí se cruzan las cadenas musculares que permiten casi todos los movimientos [1]. Por ejemplo, al evitar el descenso del centro del diafragma, transformándolo en un punto fijo, elevamos las costillas y tensamos el abdomen. Estos músculos rodean y estabilizan a su vez lo que es el centro del equilibrio corporal, L3 y L4, vértebras lumbares que son el eje de rotación de la columna. Al mismo tiempo, la respiración va de la mano con la relajación: en función del control voluntario o involuntario del ritmo respiratorio uno puede relajar los músculos, bajar las pulsaciones y entrar, en definitiva, en un estado de relajación...o todo lo contrario, si se eleva dicho ritmo

Recapitulemos: la respiración no sólo es importante de por sí por su función por todos conocida, sino que, a través del diafragma y los músculos abdominales (entre otros) nos permite, además de relajarnos o tensarnos ante una situación determinada, dominar ciertas fuerzas corporales que controlan el equilibrio y permiten, básicamente, mover de forma más o menos eficiente cada músculo del cuerpo, asociado a las cadenas musculares que cruzan por la zona central del tórax y el tronco.

Todos estos hechos racionalizados en la era moderna gracias a la ciencia (medicina, biomecánica, educación física, ciencias aplicadas al deporte, etc.) los conocían en la práctica los maestros de artes marciales mucho antes, de ahí la importancia ineludible que debían darle a la respiración. Al hacer consciente, por tanto, esta actividad inconsciente permitían darle la importancia que tiene en el entrenamiento o la práctica, para luego, en condiciones reales, dejarla otra vez que fluya hacia el inconsciente unida con la técnica marcial, que también termina por desaparecer en movimientos naturales o naturalizados.

Pero los maestros de artes marciales van más allá en su uso de la respiración, ya que para ellos la respiración es un mecanismo fundamental para lograr la meditación y, por lo tanto, trascender el plano físico de las funciones que, hasta ahora vimos (someramente) tiene la respiración sobre el cuerpo humano. Meditar implica controlar la respiración, ya que el control de la respiración equivale al control del pulso, y este al nivel de excitación o tranquilidad del ser humano. En un combate, el autocontrol es algo fundamental, y este punto en común es lo que hizo que la respiración y la meditación se "fundieran" de forma indisociable con las ares marciales: quien controla el miedo a la muerte y lo trasciende puede convertirse en el guerrero perfecto (samurais y su bushido, etc.).

Así, vemos que se han diferenciado muchos formas de respirar, y asociado a diferentes técnicas marciales en diferentes disciplinas y artes. Por ejemplo, se habla de respiración abdominal cuando se acompaña el acto de respirar con una elevación y descenso del abdomen; de respiración sonora exhalando por la boca, cuando esta hace un ruido que proviene del diafragma (de forma similar a la técnica que usan los profesionales del canto para no forzar las cuerdas vocales) o, contrariamente, de respiración imperceptible de tipo nasal, no sonora, muy utilizada en meditación; también se diferencia el hecho de que la respiración vaya en función de los movimientos de un kata, o los movimientos sean, al contrario, regidos por la respiración.

Todas estas formas de respirar tienen una razón marcial y/o mística muy determinada y estudiada por diferentes maestros de arte marciales, y que hace de la respiración muchas veces la pieza fundamental sobre la que, tarde o temprano, descansa el progreso técnico y (lo que es más importante) espiritual de sus practicantes. Por ejemplo, golpear bien inspirando es imposible, solamente podemos golpear espirando o reteniendo el aire, pero nunca inspirando. Este hecho se aplica a la ejecución de muchos movimientos técnicos donde la espiración se asocia a un grito, lo que en artes marciales japonesas es el "kiai".

"Kiai" es, precisamente "ki" (del que ya hablamos) más "ai", lo que se puede traducir como "unión" o "armonización". En la práctica, se usa la expresión para denotar la fuerza de un ataque mediante un grito (espiración) y excede el ámbito de las artes marciales: piensen, por ejemplo, lo que hace un tenista al golpear con la raqueta, o un lanzador de martillo, bala o disco al lanzar su peso, etc. Tradicionalmente el dominio del "kia" busca, en un grito, unir lo físico con lo mental en el momento exacto de equilibrio para vencer así al oponente. Incluso unir su mente con la del oponente, priorizando la voluntad (también "ki") de la más fuerte. Dicho de otra forma: respirar en el momento correcto y de la forma correcta para moverse justo como es preciso.

Para los chinos el "qi" o "chi", para los japoneses "ki", el "prana" de los hindúes, etc., que habitualmente se traduce como "energía vital" o "flujo vital de energía", en sentido amplio, también significa "respiración" "aire", "aliento" o incluso "estado de ánimo", "voluntad" ya que la generación (o, más bien, "captación") de energía interior va, para los orientales en general, asociada al hecho de respirar, y este al estado energético del individuo, lo que hace posible todo lo demás y, desde ya, la práctica equilibrada de las artes marciales, donde precisamente se pone en juego la vida misma.

El aikido es el camino ("do") de la "armonización" (ai) de la "energía" (ki), pero también de la armonización (ai) por medio de la "respiración" (ki), lo que los recuerda al "kiai", ya que, de hecho, es un término equivalente a "aiki", donde simplemente se invierte el orden, siendo tradicionalmente sinónimos.

El karatedo, a su vez, puede entenderse como el camino ("do") de la mano ("te") vacía ("kara"), y lo vacío sólo puede ser llenado con "ki", o solo puede uno ganar energía, renovarla, cuando está vacío o se vacía de su energía interior, aire (respiración, una vez más) a través de la práctica marcial. De hecho, la acción de recoger el puño en karate se asocia a la captación de energía, y luego, lleno de ki, se procede al ataque, para que así cada ataque sea más potente que el anterior. La velocidad con la que se recoja el puño y se inicie el ataque irá asociada a un tipo determinado de respiración, distinguiéndose las siguientes secuencias respiratorias:
  • Tan ton - Tan To : inspiración corta espiración corta. Golpe rápido (explosivo).
  • Cho Ton - Tan To : inspiración larga espiración corta. Golpe lento (potente).
En ellas puede haber períodos de apnea que se conocen como "tai", que pueden ser cortos o largos, dando así otras secuencias respiratorias como:
  • Ton No - Tai : aguantar el aire hasta el momento del impacto del golpe.
  • Do No - Tai : aguantar sin aire para iniciar una defensa ante un ataque durante otro ataque, por ejemplo.

Siendo la respiración el "qi" o, al menos, la principal herramienta para conocer, captar y manejar el "ki", se entiende su papel fundamental en las artes marciales orientales. Porque la respiración es también lo que, al meditar, une o puede ser el centro sobre el que giren los pensamientos, las emociones, los instintos o los estados de ánimo psicofísicos del individuo que medita, lo que algunos maestros asocian con el estado del propio cosmos y su captación por parte del practicante...como si al meditar "respiráramos con el universo".

Teniendo en cuenta podemos entender a algunas artes marciales como, además de como disciplinas físicas, como "meditación en movimiento", podemos comprender entonces porqué se centran en la práctica consciente e inconsciente de respirar de distintas formas y con distintos objetivos, y la importancia que tiene el aire que inspiramos y espiramos, el "hálito vital", en la tradición marcial.


Notas:
[1] Los músculos, pese a lo que puede creerse en un principio con un estudio superficial, no actual nunca de forma individual, sino de forma sinérgica, antagónica o agónica, con otros músculos del cuerpo, en lo que algunos autores han llamado "cadenas musculares".

martes, 17 de septiembre de 2013

La meditación Zen y las artes marciales

Mucho se habla de la cara oriental, de meditación, incluso "mística" de las artes marciales en general. Probablemente se habla tanto, como tanto se ha perdido este aspecto al emigrar las artes de combate a occidente (física o teóricamente) y, con influencias de ida y vuelta, mezclarse y confundirse con los deportes y con otras disciplinas hasta la desaparición de lo que bien podemos denominar su "esencia".
 

¿Cuál es el sentido de las técnicas de meditación Zen en disciplinas pensadas para la lucha cuerpo a cuerpo, con o sin armas, pero siempre a muerte? ¿Cuál es el sentido de introducir la meditación Zen al combate? La respuesta, al menos en lo que atañe al aspecto práctico o técnico, podría sintetizarse en una frase: lograr el mayor control posible de nuestros movimientos, en este caso movimientos (técnicas) marciales destinadas a herir y matar, a vencer en el combate y la guerra en la época en que las armas que contaban eran las armas blancas, y las armas de fuego todavía no habían hecho su aparición devastadora.

En este contexto, la meditación Zen se entendió como un aliado perfecto del guerrero, del Samurai: le proporcionaba una técnica mental que, con suficiente práctica y dedicación, le enseñaba como dejar de pensar. Entendámonos: dejar de pensar, en este contexto, implica dejar de preocuparse por los pensamientos pasados y futuros, concentrarse en el flujo de pensamiento del ahora, en los actos concretos que se están ejecutando, transfiriendo el dominio consciente de la mente al cuerpo, a los reflejos, a los movimientos psicomotrices grabados con la práctica y la repetición en nuestro cerebelo, y que fluyen en los verdaderos artistas marciales totalmente al margen de la consciencia. Traducido esto al aspecto marcial, significaba que un guerrero podía concentrarse totalmente en lo que estaba haciendo, independientemente de las distracciones internas (preocupaciones) y externas (acciones del enemigo que no influyeran directamente en su acción de combate).

La meditación Zen daba las herramientas para poder actuar desde lo que podríamos denominar "el cuerpo instintivo" hacia "la mente consciente", que sabemos ahora (o al menos estoy convencido) no son nada diferente, sino lo mismo. Porque esto va más allá de las artes marciales, es una ley que se aplica a todo movimiento corporal con el fin de la eficacia. Toda técnica deportiva implica este camino: pasar de la consciencia hasta aprender el gesto motor, al automatismo de dicho gesto convertido en técnica, en estilo, y por lo tanto dejar la mente para "guiar" ese flujo, reflejo instintivo aprendido (automatismo, mecanización) en la dirección adecuada, pero sin concentrarse en los detalles, sino solamente en el objetivo.

Por poner una metáfora tecnológica, sería algo así como lo que en programación un analista de sistemas hace al manejar variables u "objetos" que ya dentro incluyen una serie de tareas preestablecidas por las que no tiene necesidad de preocuparse. O cómo un General que maneja un ejército de soldados que sabe exactamente qué es lo que debe hacer y lo hará independientemente de la consciencia de su General. O como una tejedora que teje con lana prefabricada en un telar industrial. O, en definitiva, como cualquiera que usa una herramienta que facilita el trabajo, en este caso aprovechándose de las fabulosas capacidades instintivas de nuestro cuerpo-mente.

Pero el Zen proporcionaba al Samurai algo más, algo que incluso después de que sus artes guerreras se transformaran en obsoletas por la evolución de las armas de fuego, igual siguió siendo útil. Útil no sólo para los guerreros y artistas marciales, sino para cualquiera que (por las circunstancias que fueran) se decidiera a seguir por el camino de la meditación, que sin duda fue conservada hasta nuestra época por doctrinas espirituales y artes marciales como el Karatedo, el Aikido y otras (siempre y cuando sean practicadas en su totalidad, y sin olvidarse de esta esencia ancestral que les daba sentido). Precisamente, el Zen es lo que proporciona ese "DO" (camino) de todas las artes marciales.

En mi opinión, ese plus (añadido al aspecto práctico para el combatiente) que proporcionaba y sigue proporcionando el Zen, puede dividirse en tres aspectos, tres escorzos de un mismo principio: el cotidiano, el vital y el trascendental.

En el aspecto cotidiano, la meditación nos da tranquilidad, nos pone en perspectiva los problemas de la vida al bajarnos a la Tierra, y desinflarles (por decirlo de alguna forma) su pretendida universalidad, su desesperación producto de exagerar un inconveniente simplemente porque no podemos resolverlo de forma inmediata, o bien como quisiéramos. Nos recuerda que somos animales mortales, no dioses.
En el aspecto vital, la medicación nos devuelve a las raíces animales, instintivas de la vida. En definitiva, pone el sentir por encima del pensar, y hace que todo problema (siempre fruto del pensamiento, de deseos futuros insatisfechos) desaparezca. Ya que cualquier ser deja de tener problemas mientras solo se concentra en sentir y respirar, y nada más. De la misma forma que un gato no puede más que sentir placer mientras ronronea.

En el aspecto trascendental, el Zen "ata" a la vida, hace dejar de temer la muerte o (lo que es lo mismo) la incertidumbre por el futuro. Dicho esto con la salvedad de aquellos filósofos y pensadores que van más allá de la reacción del común de los mortales, el Zen tranquiliza ante las grandes incertidumbres, desde algo tan simple y orgánico como el acto de respirar y sentir, de percibir sin más, de lo que los griegos llamaban "contemplación". Contemplación, en este caso, al margen de toda interpretación consciente, pero contemplación de uno mismo, desde adentro, en el más amplio sentido de la palabra.

Gracias por llegar a leer hasta este punto, todo un record en la era de Internet. Por último les digo que, como siempre, que esta es solamente mi opinión, no excesivamente erudita, sobre este tema, de acuerdo a mis conocimientos y mi reflexión racional, basados en fuentes todo lo confiables que pude encontrar y en mi experiencia en las artes marciales.

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sábado, 3 de agosto de 2013

Shinai: Diccionario de artes marciales

Shinai: Sable hecho de caña de bambú diseñada para simular una katana, usada en kendo y kenjutsu como arma para la práctica marcial.

Se considera más seguro (menos letal) que el bokken, ya que está constituido por cuatro varillas de cañas de bambú unidasm que lo hacen más flexible y menos peligroso para la práctica, incluso que el sable tallado en madera.
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Bokken: Diccionario de artes marciales

Bokken : Sable tallado en madera que simula a una katana real. Utilizado para practicar las técnicas de katana con un menor riesgo de resultar lesionado.

Actualmente es utilizado para la práctica en ciertas artes marciales japonesas, tales como el Aikido o el Kendo, remplazando muchas veces totalmente a la katana por motivos de de seguridad. También escrito "boken". "Bokuto" es sinónimo.
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jueves, 31 de enero de 2013

Shaku: Diccionario de artes marciales

Shaku : Medida de longitud usada durante el antiguo Japón Imperial, de alrededor de 30 cm, similar a un "pie".

Algunas armas antiguas usadas en artes marciales, como por ejemplo el Bo, se medían en este país antiguamente con esta unidad de medida.
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Bojutsu: Diccionario de artes marciales

Bojutsu : Arte marcial japonés especializado en el manejo y uso del Bo.
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sábado, 26 de enero de 2013

Obi: Diccionario de artes marciales

Obi : Transliteración del japonés que significa "cinturón", "cinta" o "cinto", indumentaria necesaria para vestir un kimono o keikogi.

En artes marciales japonesas, los Kyus pueden identificarse con cinturones de colores, y los Danes con cinturón negro, rojos y/o rojos y blancos, dependiendo del nivel y la disciplina marcial de que se trate.
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martes, 15 de enero de 2013

Kata: Diccionario de artes marciales

Kata : 1.- Transliteración del japonés que en artes marciales japonesas hace referencia a ejercicios en los que se realizan determinadas técnicas psicofísicas en un orden, ritmo e intensidad establecidos, priorizando la ejecución técnica, la aplicación práctica (defensa personal) y/o la respiración , dependiendo el arte marcial y/o la escuela de que se trate.

Se dice que un buen kata debe tener en cuenta chakugan, enbusen, hyoshi, ki, kiai, kihaku, kime y zanshin.

2.- "Forma" en sentido literal.

3.- Literalmente "hombro".
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lunes, 14 de enero de 2013

Shime waza: Diccionario de artes marciales

Shime waza: Transliteración del japonés, literalmente "técnicas de estrangulación".

Uno de los grupos fundamentales de técnicas de judo orientadas a estrangular o ahorcar. Clasificacion del Kodokan. Las principales técnicas que incluye son: hadaka jime, sankaku jime, juji jime (kata juji jime, gyaku juji jime y nami juji nime), kataha jime y okuri eri jime.
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Shime: Diccionario de artes marciales

Shime : Transliteración del japonés, literalmente, "estrangulación".

Existen muchas técnicas de artes marciales japonesas que contienen esta palabra. En judo existe todo un grupo de técnica especializadas en estrangulaciones llamado shime waza.
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domingo, 13 de enero de 2013

Eri: Diccionario de artes marciales

Eri : Transliteración del japonés, literalmente "solapa".

En artes marciales japonesas, solapa del kimono o keikogi (judogui, keikogui, karategui, etc.) que se agarra con una o ambas manos para realizar diversos ataques, estrangulamientos, etc. Algunas técnicas que mencionan esta palabra son okuri eri shime (judo) o ushiro eri dori (aikido).
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Hidari ashi dachi: Diccionario de artes marciales

Hidari ashi dachi : Transliteración del japonés, literalmente "postura" (dachi) de "pierna" (ashi) "izquierda" (hidari).

Postura de karatedo que se mantiene sobre la pierna o pie izquierdo, elevando la derecha con la rodilla flexionada.
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Migi ashi dachi: Diccionario de artes marciales

Migi ashi dachi : Transliteración del japonés, literalmente "postura" (dachi) de "pierna" (ashi) "derecha" (migi).

Postura de karatedo que se mantiene sobre la pierna derecha, elevando la izquierda con la rodilla flexionada.
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jueves, 10 de enero de 2013

Ki: Diccionario de artes marciales

Ki : Nombre japonés que hace referencia a la energía vital. Para una explicación más detallada ver Qi.
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Juji: Diccionario de artes marciales

Juji : 1.- Transliteración del japonés (también "Yuyi") literalmente, "cruz".

2.- Referencia al número 10 en japonés, cuyo caracter es como una "X" o una cruz. 
 
3. - Coraje, valor. Interpretación simbólica de uno de los himo del hakama.
 
 
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domingo, 6 de enero de 2013

Ritsu rei: Diccionario de artes marciales

Ritsu rei : Literalmente, "saludo" (rei) "de pie" o "parado" (ritsu).

Tradicional saludo oriental y en artes marciales japonesas, saludo de pie inclinándose hacia adelante.
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Musubi dachi: Diccionario de artes marciales

Musubi dachi : Transliteración del japonés, literalmente "postura" (dachi) de "unión" (musubi).

En karatedo, postura, posición o forma de pararse o estar de pie con la espalda derecha, las piernas estiradas, los talones juntos y los dedos de los pies separados por un ángulo de 90 grados, siendo bisectriz perpendicular a la línea media del cuerpo y coincidiendo a su vez su vértice (unión de los talones) con la misma. Es también la posición desde la que se realiza el ritsurei en karatedo.
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