Dojomarcial: deportes de combate
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viernes, 7 de marzo de 2014

¿Vamos a practicar o a entrenar?

En castellano la diferencia entre "entrenar" y "practicar" es sutil, pero en artes marciales japonesas es importante y hay que tenerla en cuenta.


Personalmente nunca me gustó decir "voy a entrenar" al ir a hacer aikido, judo o karate siempre pensé que lo más correcto era decir "ir a practicar", ya que entrenar implica para mi una repetición de ejercicio físicos con el objetivo de mejorar el rendimiento deportivo, mientras que las artes marciales no son eso según entiendo, son algo más...ese algo más implica cada día incorporar nuevos movimientos, nuevas "trazas neuronales", gracias a movimientos que no dominamos y que pasamos de a poco a constituir en reflejos propios, de pensarlos a no pensarlos. Si cada día repitiéramos nada más lo que sabemos y nos quedáramos en eso, ahí sí estaríamos entrenando como en un deporte más y no practicando una disciplina marcial.

Esto no quita, por supuesto, que entrenar es una forma deportiva totalmente válida de encarar incluso las artes marciales, entendidas en ese caso como deportes de combate o como una mera disciplina física. Pero, insisto, las artes marciales, tradicionalmente, son algo más.

Después me enteré que no estaba tan errado con esta distinción que hacía en mi mente y al hablar, porque a nivel tradicional japonés (de donde surgen las artes marciales que practico) se piensa más o menos igual.

Los propios japoneses marcan claramente la diferencia entre "Reshu" (entrenar) y "Keiko" (practicar). La diferencia para ellos no es tan sutil como con los términos en español, sino que, por el contrario, implica en el primer caso una preparación exclusivamente física, mientra que en el segundo caso hace referencia a una preparación mucho más amplia que involucra al espíritu o la mente toda, en comunión, por supuesto, con el cuerpo. De ahí que uno pueda hacer "keiko" no solamente en "budo", sino en otras disciplinas "zen" como la de la del arte de la ceremonia del té o el arte de los arreglos florales.

No olvidemos esto al ir a practicar al dojo, y si somos consecuentes, avanzaremos en todos los planos de existencia, no solo en el del rendimiento físico.

miércoles, 12 de febrero de 2014

¿Están las artes marciales en decadencia?

Es cierto que es difícil establecer cuando un arte o una ciencia está en decadencia...en el caso de las artes marciales me atrevo a afirmar que sucede así debido a lo que nos muestran dos factores que considero hechos clave de los que habo aquí, y que percibo al moverme por de ámbito y a convivir con gente del mismo.

Inmovilización e intento de estrangulación con las piernas en triángulo
(san kaku jime) en un torneo de judo.

Estos factores son:

A - Al margen de las modas pasajeras, mi sensación es que el número de practicantes de artes marciales ha disminuido (al menos los que las practican con asiduidad y por motivos no relacionados con una profesión que se lo exija). Esto a nivel mundial, e incluso sin tener en cuenta la cantidad de población (o sea, debería haber más practicantes solamente por el hecho de que aumentó la población en el mundo).

B - Salvo algunas excepciones puntales, en promedio el número de competidores en torneos o competencias y exhibiciones de casi todas las artes marciales (sean consideradas deportes o no) también es menor.

Lo segundo casi con seguridad es consecuencia de lo primero, ya que siempre los practicantes de artes marciales que se dedican a competir más o menos frecuentemente, son menos que los que sólo aprenden o entrenan de forma recreativa. Es evidente que si hay menos practicantes por tanto habrá menos competidores.

A su vez, el que haya menos competidores implica que para llegar a ser campeón en un peso dado, se necesita menos esfuerzo (menos combates) que cuando el número de participantes en un torneo es mayor.

Suponga entonces por un momento que mi análisis es cierto. Volvamos entonces a la pregunta que motiva este post: ¿están las artes marciales en decadencia?

Creo firmemente que esto no es algo que pueda explicarse dentro del ámbito marcial exclusivamente, sino todo lo contrario: las artes marciales, los deportes de combate o los deportes de lucha están en decadencia por ciertas razones muy simples, a mi modo de ver, pero principalmente por las dos siguientes:

1) - A la gente, en general, no le gusta esforzarse para lograr algo: prefiere lo fácil. El espíritu de sacrificio cada vez es menor. La cultura del "ganarse el pan con el sudor de la frente" no está precisamente de moda.

2) - Oriente está en decadencia, o avasallado culturalmente por occidente. Esto incluye a la filosofía oriental (salvo el "resurgir" descafeinado de la new age y similares), de las que se nutren la mayoría de las artes marciales, o la que nutren las artes marciales, ya que en muchos casos es (o era) un circulo que retroalimenta ambas disciplinas .

3) - Relacionado con los dos puntos anteriores:

3.1) - Cada vez se tiene menos paciencia: se prefieren los resultados rápidos.

3.2) - Cada vez importan menos las habilidades no visibles: se prefiere la búsqueda de los títulos y el currículo por un lado; y la "belleza" o la "estética" mal entendida (musculación, cuerpo, gimnasio), por el otro.

Pasaré a hablar en detalle de cada uno de los puntos anteriores.

1) - Sobre la "apatía" (podríamos denominar) y el "ritmo de ciudad" que envuelve en general a la generación actual (jóvenes y "adultos", siempre hay excepciones, por suerte). Es innegable que desde siempre el ser humano tiende hacia la comodidad, lo cual es totalmente loable y (en cualquier caso) inevitable. Pero esto no significa que olvidemos que las victorias más sabrosas son aquellas que implicaron un esfuerzo, una dedicación, que a la que no cualquiera puede acceder. Precisamente por eso: porque implica un esfuerzo, implica un sufrimiento mayor al normal, no tenemos que olvidar que también la recompensa puede ser (aunque no siempre) mayor de lo normal, única, exclusiva, especial, algo que no está al alcance de cualquiera en definitiva.

Pero esta tendencia al sedentarismo mal entendida y vivida, podemos es más patente actualmente porque, a diferencia de lo que ocurría antes, esto se manifiesta incluso dentro del propio tatami, dependiendo el caso.

Muchas veces, por ejemplo, se ve que chicos fueron mandados a practicar o entrenar por sus padres con el único objetivo de "llegar a cinturón negro", sin importarles muchas veces el "pequeño detalle" de que su hijo se da cuenta de que el arte marcial que está practicando no le gusta, o simplemente no es algo para lo que él esté hecho (no todos nacemos para practicar cualquier cosa, es bien sabido).

Los padres, en este caso, son los responsables directos de que su hijo no preste atención al profesor o al maestro en la clase del un arte marcial. Pero muchas veces no son los únicos responsables, el propio profesor o maestro está implicado en esta "culpa", y para entender esto aquí tenemos que hablar (cuando no) del dinero y la política, dos cosas que son prácticamente sinónimas...

Cuando un profesor tiene un gimnasio muchas veces (aunque por supuesto no siempre) su prioridad es mantenerse con lo que gane en ese gimnasio, lo cual es un hecho totalmente licito y entendible. Sin embargo, la necesidad de conservar a sus alumnos (clientes) hace que en muchos casos el profesor "omita" el decirle a los padres de un chico, claramente, que a su hijo NO LE INTERESA practicar el arte marcial en cuestión. Esto último es, ya sí, algo NO totalmente lícito y entendible (moralmente hablando al menos).

Ya lo dijo Jigoro Kano (creador del Judo): "El Judo no debe ser revestido con una etiqueta nacional, racial, política, personal, sectaria.". Y por algo lo dijo, no la historia demuestra que no se equivocaba. Inevitablemente, el judo como casi toda arte marcial que fue adoptada por occidente, se vio a largo plazo, luego de la muerte de Kano, implicado en política (y dinero) a tal punto que se perjudica a veces a sí mismo... los resultados de esto están a la vista...: las artes marciales están en decadencia.

Vemos entonces que la política se mezcla con la decadencia, con el dinero y con el sedentarismo. Y vemos también que esto lamentablemente no es un problema que afecte exclusivamente a las artes marciales, sino que también se ve en la falta de practicantes de deportes o disciplinas verdaderamente duras como el montañismo de expedición.

No es casualidad que el nombre de casi todas las artes marciales japonesas modernas (y algunas no japonesas) contenga la sílaba o el idiograma "DO". "DO" significa camino o doctrina, y como tal no puede más que implicar un esfuerzo continuado en una misma dirección para lograr algo: los resultados instantáneos están totalmente al margen de las artes marciales, y quizás por eso las artes marciales están quedando al margen de una época que busca resultados inmediatos como es la actual.

En definitiva, se ha olvidado o no se quiere ya aceptar que, tal como nos enseña una vez más una de las máximas de Jigoro Kano "El fracaso en la competición y en el entrenamiento, no debe ser motivo de desaliento o aflicción, pero es señal de la necesidad de una mayor práctica y de esfuerzos mas continuos".

2) - Sobre la decadencia de oriente culturalmente hablando, poco puedo decir como artista marcial más que lo que ya he dicho.

Pero hay algo que es necesario recalcar: las artes marciales inundaban todo el sistema educativo oriental, y aunque incluso hoy en gran medida se mantienen estas tradiciones más que en occidente (donde nunca se llegó a implantar del todo), ya no sucede en algunos casos tan estrictamente como sería deseable.

Las artes marciales, "modificadas" en o por occidente, retornaron a oriente con ciertas mejoras técnicas en muchos casos, pero (sobre todo) con la decadencias a nivel filosófico y educativo que implica la "competitividad" mal entendida (ganar es el objetivo final) y el "propietariado" (todo tiene un dueño, todo es venido o comprado) que caracteriza a la civilización occidental contemporánea.

Si un arte marcial no se entiende como una forma de educar a una persona, una forma de autoeducación o (mejor dicho) de autodisciplina, no se logrará nunca que las artes marciales se perpetúen, sino todo lo contrario, lo que ocurre hoy: que involucionen. Que se pierdan en meras prácticas aisladas como un divertimento más, desprovisto de una filosofía o de una razón de ser. Por algo Jigoro Kano dijo: "El valor de una cosa depende de la forma en que se aborda mentalmente, y no de la cosa en sí misma."

Las artes marciales no se ven ya (en general) como una forma de vida, sino como un simple "pasatiempo" más de una sociedad ociosa, aburguesada, como es en general la sociedad occidental u occidentalizada, aculturizada del oriente actual. En general las artes marciales se deportivizaron, y este es el lamentable efecto secundario (aunque para nada necesario, dpeende del maestro y del alumno). Se me antoja llamarlo el síndrome de "ver los juegos olímpicos por televisión tirado sobre un cómodo sillón, pese a que nunca he practicado deporte" o el síndrome de "práctico deporte porque voy al gimnasio ha hacer sociales".

O también, se entienden como una forma de matar, atacar o defenderse simplemente. Una "forma de combate" no un arte marcial. Se ha olvidado que las artes marciales forman "artistas", no "combatientes". Para esto último existen las carreras militares. En las épocas de las armas de fuego "populares" y disponibles para cualquiera, poco sentido tiene dedicarse a las artes marciales para atacar o defenderse solamente.

3.1 - Las clases no suelen durar tanto tiempo como duraban antes. Ahora, a nivel amateur, practicar una sola hora tres veces por semana, donde se incluye la parte física, suele ser lo usual. Anteriormente al menos se entrenaba físicamente una hora más por día, y solía agregarse incluso algunas horas más por semana (dependiendo el caso y en promedio, por supuesto).

El que las artes marciales no se puedan aprender "de la noche a la mañana" exaspera a los occidentales desde hace mucho. La prueba lo constituye el que tradicionalmente en oriente no existían más que los cinturones blanco y el negro. Se llegaba a cinturón negro simplemente cuando el blanco estaba lo suficientemente sucio. Así la experiencia y el rango jerárquico eran verdaderamente proporcionales al esfuerzo y las "caídas" (en judo literalmente) de los practicantes. No, a nadie se le ocurría ensuciar a propósito el cinturón, no pensaban tan ruinmente como lo hacemos ahora, se regían por otras normas, los motivaban otros fines, ni mejores ni peores, sólo moralmente distintos.

No es casualidad el que en la sociedad occidental u occidentalizada esto se de dentro de un ritmo social frenético e imparable, donde hay que llegar al trabajo a una hora determinada, donde se tiene que tener la computadora más rápida pese a que no es en realidad necesario, donde se tiene toda la vida estipulada y programada en función del reloj y no hay tiempo para perder.

3.2) - Conozco gente que realiza un cursos de perfeccionamiento en artes marciales con el único objetivo de mejorar su currículum vitae, y no son pocos... Usted, aunque no practique ninguna arte marcial, coincidirá conmigo en actualmente se persiguen los títulos y diplomas mucho más que antes. Y no como una consecuencia lógica del saber adquirido, que demuestre y confirme lo que aprendimos, sino como un fin en sí mismo, ya que de ello dependerá conseguir un trabajo, ganar más dinero, y "mejorar la vida" (sólo materialmente hablando) para el común de la gente. Las artes marciales no han quedado ajenas de esta carrera por las "buenas referencias": policías, bomberos, agentes de seguridad, etc. mejoran su curriculum cuando se menciona que son cinturones negros de esto o aquello.

Si combinamos esta necesidad de demostrar lo que sabemos con un papel para conseguir un trabajo (y no con un examen, como debería ser) con el afán de lucro y poder que existe en las federaciones de artes marciales al mezclarse estas con política, las consecuencias negativas son evidentes:

- Muchos "saben" (léase, están titulados o matriculados para ejercer) artes marciales, porque han pagado lo suficiente y han aprobado los cursos de forma lamentable, ya que los requisitos para lograr titulaciones son cada vez más inversamente proporcionales al precio que se paga por ellas. Estos muchos no han alcanzado el contenido real, la riqueza interior que uno reconoce al dominar en alguna medida un arte marcial, sólo poseen el traje y el cinturón.

- Al mismo tiempo, muy pocos SABEN (léase, son artistas marciales y/o profesores que dominen el arte marcial en cuestión tal como acredita su título) ya que pocos se esfuerzan por algo más que por el título. Es decir, ven el título como una consecuencia de lo que saben, y no a la inversa, tal como entiendo debe ser.

Pero la búsqueda de apariencias vacías no se limita a perseguir títulos, diplomas y acreditaciones que no reflejen la realidad de lo que se sabe, sino también a una mejoramiento de lo que llamo "estética mal entendida".

Existe un "culto al cuerpo". Debemos vernos "lindos", y con aspecto saludable. No importa si para ello debamos usar toneladas de cosméticos, broncearnos artificialmente, tomar anabólicos o realizarnos cirugías estéticas a gran escala.

Como la practica de artes marciales no nos hace necesariamente más lindos de lo que somos, aunque seguramente sí más saludables, esto aleja a posibles candidatos. Mucha gente preferirá verse en el espejo de un gimnasio mientras levanta pesas, antes que aprender a realizar una lucha o un kata, pensado que con lo primero persiguen una mejora estética mucho más segura y rápida, cuando en realidad la estética bien entendida está en el kata, o en el dominio del cuerpo y los músculos al realizar un combate; en la forma de desplazarse y de controlarse que se logra al practicar un arte marcial con sacrificio y dedicación (es decir, la única forma posible de practicarla EN SERIO). Por supuesto, el ir a un gimnasio es algo complementos válido, ya que en algunos casos son lugares para la práctica de disciplina tan respetables como el fisicoculturismo, pero en general no puede decirse (como me ha tocado escuchar) "yo hago deporte", y tras preguntarle qué deporte practicaba decirme "voy al gimnasio". Porque, dicho sea de paso, los gimnasios son consecuencias de una forma de vida social, de la búsqueda de la sociabilidad (y de la estética, como ya dije) mientras se realiza ejercicios. La prueba de ello es muy simple: salvo contadas excepciones, prácticamente todo lo que se hace en un gimnasio se puede hacer en nuestra propia casa o saliendo a un parque, y sin pagar por ello un centavo o, si se quiere, invirtiendo mucho menos de lo que se gasta en un par de meses de cuota en una o dos máquinas para realizar ejercicios.

De la misma forma en que muchos prefieren verse bien antes que estar bien, muchos prefieren consumir edulcorante a limitarse en el consumo de azúcar, tomar jugos artificiales a naturales, o comer comida precocinada a cocinárselas ellos mismos. Todo para "hacerlo más fácil", o por no "perder tiempo" en hacerlo, o "gastar más dinero", por poner solo algunos ejemplos con sus respectivas excusas.

Por último, no podemos negar que hay algunas cuestiones que siempre, de forma crónica, han contribuido a que las artes marciales no sean del todo populares, lo cual no está mal, ya que tradicionalmente ha equiparado a un "cinturón negro" con algo tan difícil de conseguir en otros ámbitos educativos como puede ser un doctorado universitario. Estas cuestiones que distinguen a las artes marciales son:

a - En las artes marciales en principio hay que aprender a obedecer para aprender, y a casi nadie le gusta acatar ordenes: se prefiere mandar

b - Las artes marciales se suelen relacionar exclusivamente de forma errónea con el uso de la violencia. Parece "sonar" siempre con más fuerza la palabra "marcial" que la palabra "arte".

c - No todas las persona disponen de la capacidad psicomotora como para avanzar en el aprendizaje de un arte marcial...o de la paciencia que lo compense.

d - No todas las personas disponen del tiempo y/o el dinero necesario para practicar artes marciales...o quieren invertir en ello (no es "negocio").

e - No todas las personas tiene el valor de animarse a todo lo anterior...quizás el factor fundamental.

Sin embargo, pese a lo dicho hasta ahora sobre la actual decadencia de las artes marciales, podría objetárseme con razón que sigue habiendo practicantes de judo, kung fu, karate, taikowndo, kendo, sipalki, capoeira, aikido, y de todas las artes marciales y deportes de combate, tan buenos como en todas la historia de las artes marciales ha habido. Eso es indudable, y demuestra que una institución puede estar en decadencia, pero esto no significa que lo esté lo principal, lo que sigue determinado la excelencia en la práctica de un arte corporal: el esfuerzo personal e intransferible del artista marcial que las practica.

Al menos desde este blog luchamos día a día para que las artes marciales vuelvan a una época de oro...¿lo lograremos? Depende de todos seguir adelante, más no puedo decir :-) Gracias por llegar a leer todo, comenten!!

sábado, 19 de octubre de 2013

El sentido de las katas en las artes marciales

Aquellos que ven a las artes marciales desde fuera, por desconocerlas, y aquellos que las ven desde dentro, por ignorar muchos de sus fundamentos, ven a las katas [1] como una simple forma más de práctica asociadas con la estética...esto es una simplificación, y vamos a aclarar acá porqué.

 

Las katas o formas ceremoniales tienen una fundamental razón de ser que va mucho más allá de lo lindo que es verlas ejecutadas correctamente. Esta razón es simple y lógica: mantener la técnica a lo largo del tiempo.
Algunos pueden pensar que de esto se encarga la práctica de toda arte marcial en su conjunto, pero esto no es así, y lo es aún menos desde el momento en que existe la competición.

Para empezar, cada maestro tiene su forma de ver una técnica y por lo tanto de explicar y/o ejecutar una técnica al enseñarla. Como es lógico, los profesores adaptan la técnica o el estilo a su cuerpo (tamaño, peso, etc.) y a sus posibilidades físicas (flexibilidad, fuerza, etc.). Esto no sólo está bien, sino que es inevitable, y sería ficticio pretender que todos hagamos las técnicas iguales, como fuéramos robots hechos en serie y no seres humanos. Pero por otro lado, aquí vemos el riesgo que se corre de perder en los detalles la idea fundamental o original que le da el porqué a cada técnica, llave, proyección o golpe (porque cada estilo y cada forma tiene un porqué físico y entendible), ante esto vemos el valor las katas, ellas intentan mantener vivos y fijos (dentro de lo posible, adaptados a cada artista marcial) los fundamentos de cada técnica.

Este razón de ser de las katas todavía cobra más importancia cuando uno ve (con tristeza en mi caso) como las competencias desvirtúan las técnicas en pro de "el ganar". Ganar parece ser el objetivo de todo deporte competitivo, cuando inicialmente no era así, y mucho menos en las artes marciales, donde lo principal era que estas nos den una filosofía en el sentido amplio, nos beneficien en todos los aspectos de nuestra vida, y no simplemente nos sirvan para coleccionar trofeos y medallas.


En algunas artes marciales se compite haciendo katas, y aunque exista incluso allí cierta desvirtuación de las posturas técnicas en función de la estética, al no haber contacto con el rival (las katas se hacen de forma aislada, por parejas o individualmente) la posibilidad de pervertir la técnica debido al mal uso de la fuerza o circunstancias externas prácticamente no existe.

Pero la aplicación de la técnica correcta en las katas no es inmutable, tiene también una historia de variaciones en el tiempo. Esto no significa que cada uno tenga que hacer las katas "como le parezca" o modificarlas a placer. Eso se lo reserva a grandes maestros, y al paso de lo siglos.

Por otro parte, aunque suele describirse a las katas como ejercicios o coreografías basadas en combates reales, esto no es del todo cierto. El objetivo de la práctica de las técnicas en las katas es muy variado, y no necesariamente claro. De hecho, muchas katas tienen movimientos que buscan ser adrede crípticos, algo que los maestros en la antiguedad hacían para evitar que las técnicas fueran conocidas por otros maestros, clanes, familias o escuelas rivales. La secuencia de movimientos, por tanto, no significa necesariamente la defencia ante ataques consecutivos de un mismo o varios atacantes: las interrupciones, cambios de ritmo, distancias, pausas y otras cuestioes son pistas que nos pueden indicar que en realidad el kasta afronta distintas situaciones que no tiene que ser correlativas en tiempo y lugar.

Así es como la correcta técnica de una kata tiene, además, un sentido que puede aplicarse a distintas facetas del arte marcial en cuestión, dependiendo de cada kata. Uno de los sentidos de la técnica puede ser la defensa o el ataque, otro la práctica de la respiración y/o la meditación zen, o incluso la forma con determinados fines místicos y (por supuesto) estéticos. Estos sentidos son siempre ne alguna medida complementarios, pero normalmente una kata suele priorizar uno de ellos, y con esa idea debe encararse.

Más allá de ser una tradición y una forma de cultura (de transmición cultural), estos son los sentidos prácticos (y no tan prácticos) fundamentales de las katas, y por eso deben preservarse. Por eso aplaudimos la realización de competencias de katas donde se prioriza precisamente el aspecto técnico de su ejecución, y por una vez gana o ganan aquél/llos que dominan mejor técnicamente el arte marcial y no los que buscan meramente una belleza dictada por la moda contemporanea e influida por la competición deportiva donde lo único importante es ganar.
 
Notas:
[1] En este artículo utilizamos el género femenino para hablar de "kata". Sin embargo, somos conscientes de que en algunos países de habla hispana, dependiendo de la región, del maestro, etc., se habla de las katas en masculino. En realidad, creemos que esta diferencia semántica no importa demasiado, ya que la palabra es una transliteración del japones no existente originalmente en el idioma castellano.

sábado, 28 de septiembre de 2013

¿Qué distingue al judo del resto de las artes marciales?

De una forma reconozco no imparcial, voy a contar porqué desde mi punto de vista el Judo es superior a otras artes marciales en algunos aspectos (o se especializa más), y por lo tanto por qué no puede ser obviado por aquellos que se consideren artistas marciales o que se interesen por la defensa personal.

Shia o lucha de judo en competición

Ningún arte marcial (exceptuando al posterior Aikido [1]) se especializó como el Judo en el arte de caer de forma "correcta" en el arte de los ukemis. Incluso las Ryu o antiguas escuelas japonesas de Jiu Jitsu no se encargaban demasiado de eso, ya que todas sus técnicas eran mortales, y no se buscaba ejecutarlas de forma completa salvo en el contexto de una batalla real, so pena de resultar como mínimo gravemente herido.

La mayoría de las artes marciales se especializan en golpear ("atemis" en japonés), ya sea con la mano, con los codos, con las piernas, con los pies, con las rodillas, e incluso con la cabeza. Sin embargo, pocas se especializan en arrojar al contrario, en proyectarlo, en lanzarlo, es decir, en despegarlo del suelo o dejar que caiga sobre él. Y entre las que lo hacen, ninguna lo hace con la profundidad y la amplitud con que lo hace el Judo.

Esto implica que el Judo debió desarrollar una forma de evitar que al caer uno se haga daño, ya que de otra forma, evidentemente, las repetidas caídas repercutirían perjudicialmente en la salud de sus practicantes. El Judo no inventó la forma de caer, pero sí adaptó y perfeccionó este antiquísimo arte proveniente de las Ryu (escuelas) japonesas de Jiu Jitsu.

Contrariamente a lo que pasaba con el Jiu Jitsu y con lo que pasa actualmente con la mayoría de las artes marciales al margen del Judo [2], este (gracias a las caídas, los ukemis) puede ejecutarse cuando se practica al 100% de la intensidad, es decir, de forma totalmente realista.

Caer, por tanto, se transformó de una forma de lastimarse, de algo temido y que debe evitarse, en algo que nos permite amortiguar un golpe que de otra forma podría ser fatal, se transformó de una simple caída en un "ukemi"; es decir, en la forma de caer para evitar dañar nuestro cuerpo.

Cuando uno (tori) arroja a un compañero (uke), lo hace con la misma fuerza y de la misma manera en que arrojaría a una persona en caso de defenderse de un ataque. Pero como el compañero sabe caer, y lo hace en una superficie relativamente mullida, evita las consecuencias desagradables que tendría dicha técnica sobre el supuesto atacante.

Los ukemis, por supuesto, no sólo son útiles en la práctica del judo, sino que sirven en cualquier situación de supervivencia en la que debamos adaptar una caída en una superficie dura para no lastimarnos (cuando se pierde el equilibrio durante la práctica de otros deportes, en defensa personal, etc.).

Y esto también implica otra cuestión: para poder evitar caer al tiempo que se busca hacer caer a otro (combate de un judoka contra otro judoka) es necesario manejar y perfeccionar el equilibrio corporal. El judo por lo tanto enseña una forma nueva de desplazarse, aprovechando los desequilibrios propios y ajenos para lograr que el contrincante pierda el suyo, al tiempo que uno se mantiene dominante. Algunos llegan a afirmar que aprender Judo es sinónimo de aprender a caminar...y que antes, literalmente, no se sabía como hacerlo...podría decirse que el Judo junto con otras artes marciales perfecciona lo que hace unos cuantos miles de años nos diferencia de los primates.

Otros aspecto que distingue al Judo del resto de los deportes de combate y artes marciales es la lucha en el suelo [3]. Aunque podríamos agregar dentro de este apartado a la lucha olímpica, la lucha grecorromana, la lucha canaria o la lucha leonesa, ninguna de estas tiene tanta historia, es tan amplia y de un carácter tan técnico como lo es la práctica de newaza (técnicas de suelo) en Judo. Puede decirse que el Judo en su época moderna se ha visto influido por esta (sobre todo por la lucha grecorromana) pero si esto es cierto, no lo es menos y en mayor medida que estas se han visto influidas por el judo.

En la lucha en el suelo esta se combinan las tomas que permiten inmovilizar o retener al contrario (osaekomi waza), con estrangulaciones (shime waza) con las llaves o palancas conocidas como kantsetsu waza (técnicas aplicadas a las articulaciones o junturas), es decir, la búsqueda de formas de luxar.

Estas últimas técnicas sólo se pueden aplicar en competencias y torneos a los codos (debido a la mayor fortaleza de esta articulación en comparación con el resto) pero existen también las que se aplican al resto de las articulaciones el cuerpo, principalmente a las muñecas, dedos, rodillas y columna. El Aikido se especializa también en estas técnicas, sin embargo su práctica no es normalmente realista (aplicable a la defensa personal), sino que se ve supeditada a un ritmo propio de este arte. [4]

Por supuesto, las estrangulaciones y luxaciones también pueden aplicarse estando en pie, sin embargo el riesgo de lesión es mayor (producto del agregado de la fuerza de la gravedad) y se suele reservar sólo para algunas situaciones concretas a nivel deportivo, o exclusivamente para la defensa personal.

En resumen, el judo se distingue porque:
  • Enseña a sus practicantes a caer sin lastimarse o hacerse daño, al tiempo que evitar caer si es posible mientras que se logra que el adversario pierda el equilibrio;
  • Permite defenderse y atacar en una lucha en el suelo con eficacia;
  • Enseña a estrangular y a luxar."la búsqueda de la máxima eficacia con el mínimo esfuerzo". O, lo que es lo mismo: no oponer la fuerza contra la fuerza para lograr el objetivo buscado, sino aprovechar las fuerzas existentes para lograrlo.
Por todo esto este arte marcial se llama "ju - do" es decir, "arte" de la "flexibilidad" o "suavidad" y merecer ser practicado, o al menos tener una idea de las posibilidades que ofrece.

Como siempre, te invito a participar usando los comentarios. Al mismo tiempo, si te gustá el blog o esta entrada, recomendala usando los botones de "Twittear", "Me gusta de Facebook" y "+1 de Google".

Notas:
[1] Hay que reconocer que el Aikido perfeccionó a su manera el arte de caer, para que este sea más efectivo si uno pretende levantarse con rapidez y seguir luchando (doblando la rodilla), es decir, como arte de escapar de una luxación sin que llegue a producirse y alejarse al mismo tiempo del enemigo, y al mismo tiempo evitar un contacto mayor de la columna con el suelo. Sin embargo, en judo se busca amortiguar una caída inevitable en el lugar, de la que no hay escape rodando en el suelo o girando en el aire.
[2] El Jui Jitsu actual también hace un extendido de las caídas, la lucha en el suelo y todas las técnicas que usa el Judo. Sin embargo, no puede pensarse al Jui Jitsu moderno más que como un heredero y continuador del Judo, que existía mucho antes de que surgiera el primero. Se puede afirmar que el Jui Jitsu como arte marcial moderno surge de fusionar el Judo y el Aikido con otras artes marciales, y haciéndolo llegar al extremo en el Jui Jitsu Vale Tudo o Greece Jui Jistsu, donde en general se prescinde de la filosofía y se aplica todo el poderío a combates que muchas veces priorizan el ganar antes que la seguridad física de los participantes.
[3] Debemos aclara para los amantes del aikido, que el Judo se especializa en proyecciones y suelo, mientras que el Aikido lo hace en proyecciones a partir de luxaciones, o en escapar de estas sin resultar dañado.
[4] Con esto me refiero a que mientras que el Aikido se fundamenta en la práctica en base a ataques que son normalmente "esperados" (uno ataca de tal forma conocida, otro defiende de tal forma estipulada), el Judo se basa en el Randori, es decir, la práctica libre sin patrones fijos, donde los ataques y las defensas no están previamente determinados, y por lo tanto son más realistas. Esto incluye las luxaciones, ya que de una luxación en Judo normalmente no se escapa cayendo, sino que se "sale" de ella (se la defiende o contraataca) o se abandona cuando hay dolor.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Artes marciales y deportes de combate

Aunque habitualmente se usa de forma genérica el término "arte marcial" para referirnos a las actividades de combate o lucha con o sin armas, hablando con propiedad habría que distinguir éste de los deportes de combate o deportes de lucha propiamente dichos.


El término "arte marcial" no es en su uso y significado actual tan antiguo como podría esperarse, en realidad proviene del inglés ("martial arts") y por eso no guarda el mismo significado actualmente que el que se le da en su versión japonesa ("bugei" o "bushutju"), china ("wu-yi" o "wu-shu") o vietnamita ( "vonghe" o "vothuat"). Así, muchas de las disciplinas que se caracterizan de forma genérica como artes marciales, son deportes, y en particular deportes de lucha y/o de combate.

La gran diferencia entre las artes marciales y los deportes radica principalmente en la existencia de la competición (un conjunto de reglas que determinan su funcionamiento "legal", quien gana y quién pierde) y la institucionalización (en federaciones, etc. que ejercen un control), de estos últimos . Así, un arte marcial "pura" no pretende llegar a logros motrices o técnicos para ganar en torneos o competiciones, sino que o no compite en absoluto, o busca la lucha "competitiva" para mejorar a nivel espiritual (armonía entre cuerpo, alma, sociedad, naturaleza, universo). De la misma forma, históricamente las artes marciales tiene un origen asiático, mientras que ciertos deportes de lucha o de combate no (como el boxeo de origen inglés, la lucha de origen griego, etc.).


Sin embargo, como suele pasar, a nivel práctico las cosas no son tan simples como marca la teoría. Así vemos que para algunas escuelas artes marciales como el karate son un deporte, y para otras no lo son. Es decir, algunos lo practican o lo encaran sólo desde el punto de vista competitivo, y otros desde el punto de vista integral humano/espiritual, dejando de lado la competición. Incluso disciplinas como el judo, que en sus inicios eran claramente un arte marcial (la competición se subordinaba al judo y este a la vida, y no viceversa) han derivado con el tiempo y una mayor occidentalización en deportes de lucha.

Es más, también existe lo que podríamos llamar factor "maestro - alumno". Una disciplina de lucha puede ser un arte marcial o un deporte de combate "en teoría", pero según lo enseñe un maestro y / o según lo aprenda o lo interprete individualmente un alumno puede ser "en la práctica" una cosa u otra, independientemente de que cómo se lo caratule en diccionarios o se lo encasille en definiciones.

Desde este último punto de vista, quizás podamos mencionar una distinción que hacen algunos autores diferenciando (entre las artes marciales japonesas) el "bujutsu" que serían aquellas artes marciales que priorizan la defensa personal en un combate real pero no a muerte en su versión moderna; de el "budo", las artes marciales que priorizan el elemento espiritual y el autoperfeccionamiento, en su versión moderna complementada con el ejercicio físico, el deporte, el entretenimiento y la autodefensa. Dependiendo de quién "aprenda" y quien "enseñe", una misma arte marcial o deporte de combate podría inclinar la balanza para uno u otro lado de esta clasificación.

Como siempre, te invito a participar usando los comentarios. Al mismo tiempo, si te gusta el blog o esta entrada, recomendala usando los botones de "Twittear", "Me gusta" y "+1 de Google".

domingo, 15 de septiembre de 2013

¡Bienvenidos a Dojomarcial Dojukai!

Dojomarcial dojukai es un blog que pretende transformarse en un espacio para todos los artistas marciales de habla hispana y también para aquellos que, sin serlo, admiran las artes marciales como forma de vida, como deporte o aplicadas a la defensa personal.

Es nuestra intención ir creando periódicamente artículos que nos ayuden a comprender más las artes marciales en general, y las japonesas en particular, tanto desde el punto de vista técnico como filosófico. Para esto nos apoyaremos no sólo en este blog, sino también en nuestro Canal de Youtube Dojomarcial Dojukai, y en las redes sociales: nuestra cuenta de Google+, Facebook y Twitter ya están activas y disponibles para todos ustedes, y desde ellas difundiremos nuestras publicaciones a todos los que gusten de compartir y participar.

Dojomarcial es un dojo virtual llevado adelante por practicantes de artes marciales, y buscará difundir los diversos aspectos de las disciplinas marciales desde un punto de vista del formador profesional (maestro o profesor) y del practicante (alumno o artista marcial), pero sin descuidar a aquellos que quieren simplemente descubrir este casi infinito mundo y formar parte de la gran familia de lo que los japoneses llaman "Budo".

En Dojomarcial iremos publicando, por tanto, distintas opiniones y reflexiones sobre la temática marcial. En este blog intentaré hacer participar a todo practicante de artes marciales digno de mi confianza que crea pueda aportar algo a este gran caos de internet, que pueda servir, en definitiva, para el artista marcial que recién empieza o para aquel que hace tiempo sigue el camino de superarase a sí mismo.

Esperamos poder lograr con este proyecto virtual que cada uno de nosotros y, por extensión, este mundo, mejoremos para bien.

Están invitados a participar usando los comentarios y, si les gusta el blog, a recomendarlo usando los botones de "Twittear", "Me gusta" y "+1 de Google".

Una vez más bienvenidos a todos.

Prof. Federico,
Aikidoka, Judoka, Karateka y creador de Dojomarcial Dojukai.

martes, 25 de septiembre de 2012

Patada tijera: Diccionario de artes marciales

Patada tijera : En artes marciales, patada que busca atrapar con las piernas en forma de tijera las piernas y/o cabeza del oponente, para forzar su desequilibrio y posterior caída, o directamente buscando lesionar las zonas atacadas.

Esta patada existe originalmente en muchas artes marciales tales como judo, taekwondo, silat, pencak silat y muchos estilos de kung fu o artes marciales chinas. Sin embargo, ya no suele utilizarse en aplicaciones deportivas (competición) de deportes de lucha o comabte, ya que es un tipo de patada o llave que tiene muchas posibilidades de causar lesiones graves al contrincante.

Light contact: Diccionario de artes marciales

Light contact : Versión deportiva del Full contact karate o el Boxeo birmano en la que el contacto de golpes y patadas es más leve (light) que en el Full contact convencional.

Boxe pieds-poings: Diccionario de artes marciales

Boxe pieds-poings : Voz francesa que significa "Boxeo pies-puños".

Con ella desde los años ´80 se denomina más o menos internacionalmente a un grupo de deportes de contacto, deportes de lucha o deportes de combate que usan guantes de boxeo y a la vez permiten patadas, tales como el savate, el kig boxing, kig boxing japonés, el muay thai, el lethwei, el full contact, el semicontacto de karate, etc.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Hikite: Diccionario de artes marciales

Hikite : Del japonés, en artes marciales, mano que acompaña una acción técnica o la complementa. Literalmente "tirón" de la "mano" (te) hacia atrás.

En karate, normalmente la mano y brazo que se mueven en dirección contraria al la que lleva el brazo que realiza el ataque principal o tsukite. En judo, es habitualmente el brazo que agarra de la manga (durante el agarre tradicional solapa-manga) y que, contrariamente, realiza la acción principal durante una técnica, ya que la acción en un lance o proyección se da por el tirón hacia atrás, quedando la otra manga (la de la solapa) en acción de "tsuri te".
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Tsukite: Diccionario de artes marciales

Tsukite : Del japonés, en artes marciales, mano o brazo que realiza una acción técnica propiamente dicha, y que se complementa con el brazo que hace hikite.

Kumite: Diccionario de artes marciales

Kumite : Término transliterado del japonés que significa literalmente "combate" o "lucha" (también, "entrelazar las manos").

En karatedo, con su práctica se busca demostrar la efectividad de las técnicas tanto en ataque como en defensa. Se dice que un kumite bien realizado tiene que tener en cuenta, a su vez, la estrategia, la táctica, el control, los desplazamientos, la distancia, la precisión, la anticipación, la velocidad y la reacción.

Karatedo: Diccionario de artes marciales

Karatedo : Transliteración del japonés que literalmente significa "camino" (do) "mano" (te) "vacío" (kara), por lo que una traducción aproximada sería "El camino de la mano vacía".

Arte marcial japonesa moderna y deporte de combate basado en técnicas de lucha originadas en la isla de Okinawa, principalmente en la aplicación de golpes y patadas, junto con otras técnicas como barridos, proyecciones, estrangulaciones y uso de armas blancas, en función de la escuela o "ryu" de la que se trate.