Dojomarcial: meditacion
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jueves, 30 de enero de 2014

Zen: Diccionario de artes marciales

Zen : Transliteración del japonés que significa literalmente "todo" o "completo".

Técnica de meditación propia de cierta rama del budismo y artes marciales.
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miércoles, 4 de diciembre de 2013

La importancia de la respiración en las artes marciales

Más de una vez me preguntaron (y yo me pregunté en su momento) cuál es la importancia de la respiración en las artes marciales, así que voy a dar la visión que tengo actualmente sobre este tema.

Sanchin, un kata de karatedo que se mueve en función de la respiración.

Partamos del hecho de que en toda actividad física o deportiva, la respiración, como base de todas nuestras funciones metabólicas, es sin duda importante. Obviamente si no respiramos bien, no nos oxigenamos bien y, por lo tanto, la sangre no distribuye el oxígeno ni elimina el dióxido de carbono como debiera. La actividad física incluye la actividad mental (ya que el físico está regido por el sistema nervioso, y este es, a su vez, indisociable de lo físico). O sea, la coordinación y los reflejos no es posible si nuestro cerebro no funciona bien, y este no funciona bien si no respiramos bien. Partiendo de este punto de vista racional, es evidente que las artes marciales, como actividad físico-mental, tienen que prestar atención a la respiración.

Pero la respiración es un proceso inconsciente, así que bien podría decirse que no hace falta pensar en ella o trabajarla de forma consciente, como se hace por ejemplo en karatedo, en aikido, etc. Es aquí cuando hay que hablar de otros elementos que, desde el punto de vista marcial y de la meditación, nos aporta una respiración controlada.

Desde el punto de vista anatómico, para poder respirar debemos poner en funcionamiento varios músculos, principalmente el diafragma: cuando el diafragma se contrae y eleva, se inspira, y cuando se distiende y desciende, se espira. A ello ayudan, combinan su fuerza a través de cadenas musculares, los músculos abdominales, entre otros: todos ellos en acción no sólo permiten la respiración, sino también hablar, toser, gritar, defecar, tener un hijo y, en definitiva, concentrar la fuerza en lo que los japoneses llaman el "seika tandem" o el "hara", es decir, el "centro" del cuerpo que se ubica, de forma clásica, tres dedos por debajo del ombligo y a la altura del centro del cuerpo.

Es un hecho que, a partir de la postura del diafragma y los músculos abdominales, se podrá hacer más o menos fuerza al fijar el centro del cuerpo, ya que por allí se cruzan las cadenas musculares que permiten casi todos los movimientos [1]. Por ejemplo, al evitar el descenso del centro del diafragma, transformándolo en un punto fijo, elevamos las costillas y tensamos el abdomen. Estos músculos rodean y estabilizan a su vez lo que es el centro del equilibrio corporal, L3 y L4, vértebras lumbares que son el eje de rotación de la columna. Al mismo tiempo, la respiración va de la mano con la relajación: en función del control voluntario o involuntario del ritmo respiratorio uno puede relajar los músculos, bajar las pulsaciones y entrar, en definitiva, en un estado de relajación...o todo lo contrario, si se eleva dicho ritmo

Recapitulemos: la respiración no sólo es importante de por sí por su función por todos conocida, sino que, a través del diafragma y los músculos abdominales (entre otros) nos permite, además de relajarnos o tensarnos ante una situación determinada, dominar ciertas fuerzas corporales que controlan el equilibrio y permiten, básicamente, mover de forma más o menos eficiente cada músculo del cuerpo, asociado a las cadenas musculares que cruzan por la zona central del tórax y el tronco.

Todos estos hechos racionalizados en la era moderna gracias a la ciencia (medicina, biomecánica, educación física, ciencias aplicadas al deporte, etc.) los conocían en la práctica los maestros de artes marciales mucho antes, de ahí la importancia ineludible que debían darle a la respiración. Al hacer consciente, por tanto, esta actividad inconsciente permitían darle la importancia que tiene en el entrenamiento o la práctica, para luego, en condiciones reales, dejarla otra vez que fluya hacia el inconsciente unida con la técnica marcial, que también termina por desaparecer en movimientos naturales o naturalizados.

Pero los maestros de artes marciales van más allá en su uso de la respiración, ya que para ellos la respiración es un mecanismo fundamental para lograr la meditación y, por lo tanto, trascender el plano físico de las funciones que, hasta ahora vimos (someramente) tiene la respiración sobre el cuerpo humano. Meditar implica controlar la respiración, ya que el control de la respiración equivale al control del pulso, y este al nivel de excitación o tranquilidad del ser humano. En un combate, el autocontrol es algo fundamental, y este punto en común es lo que hizo que la respiración y la meditación se "fundieran" de forma indisociable con las ares marciales: quien controla el miedo a la muerte y lo trasciende puede convertirse en el guerrero perfecto (samurais y su bushido, etc.).

Así, vemos que se han diferenciado muchos formas de respirar, y asociado a diferentes técnicas marciales en diferentes disciplinas y artes. Por ejemplo, se habla de respiración abdominal cuando se acompaña el acto de respirar con una elevación y descenso del abdomen; de respiración sonora exhalando por la boca, cuando esta hace un ruido que proviene del diafragma (de forma similar a la técnica que usan los profesionales del canto para no forzar las cuerdas vocales) o, contrariamente, de respiración imperceptible de tipo nasal, no sonora, muy utilizada en meditación; también se diferencia el hecho de que la respiración vaya en función de los movimientos de un kata, o los movimientos sean, al contrario, regidos por la respiración.

Todas estas formas de respirar tienen una razón marcial y/o mística muy determinada y estudiada por diferentes maestros de arte marciales, y que hace de la respiración muchas veces la pieza fundamental sobre la que, tarde o temprano, descansa el progreso técnico y (lo que es más importante) espiritual de sus practicantes. Por ejemplo, golpear bien inspirando es imposible, solamente podemos golpear espirando o reteniendo el aire, pero nunca inspirando. Este hecho se aplica a la ejecución de muchos movimientos técnicos donde la espiración se asocia a un grito, lo que en artes marciales japonesas es el "kiai".

"Kiai" es, precisamente "ki" (del que ya hablamos) más "ai", lo que se puede traducir como "unión" o "armonización". En la práctica, se usa la expresión para denotar la fuerza de un ataque mediante un grito (espiración) y excede el ámbito de las artes marciales: piensen, por ejemplo, lo que hace un tenista al golpear con la raqueta, o un lanzador de martillo, bala o disco al lanzar su peso, etc. Tradicionalmente el dominio del "kia" busca, en un grito, unir lo físico con lo mental en el momento exacto de equilibrio para vencer así al oponente. Incluso unir su mente con la del oponente, priorizando la voluntad (también "ki") de la más fuerte. Dicho de otra forma: respirar en el momento correcto y de la forma correcta para moverse justo como es preciso.

Para los chinos el "qi" o "chi", para los japoneses "ki", el "prana" de los hindúes, etc., que habitualmente se traduce como "energía vital" o "flujo vital de energía", en sentido amplio, también significa "respiración" "aire", "aliento" o incluso "estado de ánimo", "voluntad" ya que la generación (o, más bien, "captación") de energía interior va, para los orientales en general, asociada al hecho de respirar, y este al estado energético del individuo, lo que hace posible todo lo demás y, desde ya, la práctica equilibrada de las artes marciales, donde precisamente se pone en juego la vida misma.

El aikido es el camino ("do") de la "armonización" (ai) de la "energía" (ki), pero también de la armonización (ai) por medio de la "respiración" (ki), lo que los recuerda al "kiai", ya que, de hecho, es un término equivalente a "aiki", donde simplemente se invierte el orden, siendo tradicionalmente sinónimos.

El karatedo, a su vez, puede entenderse como el camino ("do") de la mano ("te") vacía ("kara"), y lo vacío sólo puede ser llenado con "ki", o solo puede uno ganar energía, renovarla, cuando está vacío o se vacía de su energía interior, aire (respiración, una vez más) a través de la práctica marcial. De hecho, la acción de recoger el puño en karate se asocia a la captación de energía, y luego, lleno de ki, se procede al ataque, para que así cada ataque sea más potente que el anterior. La velocidad con la que se recoja el puño y se inicie el ataque irá asociada a un tipo determinado de respiración, distinguiéndose las siguientes secuencias respiratorias:
  • Tan ton - Tan To : inspiración corta espiración corta. Golpe rápido (explosivo).
  • Cho Ton - Tan To : inspiración larga espiración corta. Golpe lento (potente).
En ellas puede haber períodos de apnea que se conocen como "tai", que pueden ser cortos o largos, dando así otras secuencias respiratorias como:
  • Ton No - Tai : aguantar el aire hasta el momento del impacto del golpe.
  • Do No - Tai : aguantar sin aire para iniciar una defensa ante un ataque durante otro ataque, por ejemplo.

Siendo la respiración el "qi" o, al menos, la principal herramienta para conocer, captar y manejar el "ki", se entiende su papel fundamental en las artes marciales orientales. Porque la respiración es también lo que, al meditar, une o puede ser el centro sobre el que giren los pensamientos, las emociones, los instintos o los estados de ánimo psicofísicos del individuo que medita, lo que algunos maestros asocian con el estado del propio cosmos y su captación por parte del practicante...como si al meditar "respiráramos con el universo".

Teniendo en cuenta podemos entender a algunas artes marciales como, además de como disciplinas físicas, como "meditación en movimiento", podemos comprender entonces porqué se centran en la práctica consciente e inconsciente de respirar de distintas formas y con distintos objetivos, y la importancia que tiene el aire que inspiramos y espiramos, el "hálito vital", en la tradición marcial.


Notas:
[1] Los músculos, pese a lo que puede creerse en un principio con un estudio superficial, no actual nunca de forma individual, sino de forma sinérgica, antagónica o agónica, con otros músculos del cuerpo, en lo que algunos autores han llamado "cadenas musculares".

martes, 17 de septiembre de 2013

La meditación Zen y las artes marciales

Mucho se habla de la cara oriental, de meditación, incluso "mística" de las artes marciales en general. Probablemente se habla tanto, como tanto se ha perdido este aspecto al emigrar las artes de combate a occidente (física o teóricamente) y, con influencias de ida y vuelta, mezclarse y confundirse con los deportes y con otras disciplinas hasta la desaparición de lo que bien podemos denominar su "esencia".
 

¿Cuál es el sentido de las técnicas de meditación Zen en disciplinas pensadas para la lucha cuerpo a cuerpo, con o sin armas, pero siempre a muerte? ¿Cuál es el sentido de introducir la meditación Zen al combate? La respuesta, al menos en lo que atañe al aspecto práctico o técnico, podría sintetizarse en una frase: lograr el mayor control posible de nuestros movimientos, en este caso movimientos (técnicas) marciales destinadas a herir y matar, a vencer en el combate y la guerra en la época en que las armas que contaban eran las armas blancas, y las armas de fuego todavía no habían hecho su aparición devastadora.

En este contexto, la meditación Zen se entendió como un aliado perfecto del guerrero, del Samurai: le proporcionaba una técnica mental que, con suficiente práctica y dedicación, le enseñaba como dejar de pensar. Entendámonos: dejar de pensar, en este contexto, implica dejar de preocuparse por los pensamientos pasados y futuros, concentrarse en el flujo de pensamiento del ahora, en los actos concretos que se están ejecutando, transfiriendo el dominio consciente de la mente al cuerpo, a los reflejos, a los movimientos psicomotrices grabados con la práctica y la repetición en nuestro cerebelo, y que fluyen en los verdaderos artistas marciales totalmente al margen de la consciencia. Traducido esto al aspecto marcial, significaba que un guerrero podía concentrarse totalmente en lo que estaba haciendo, independientemente de las distracciones internas (preocupaciones) y externas (acciones del enemigo que no influyeran directamente en su acción de combate).

La meditación Zen daba las herramientas para poder actuar desde lo que podríamos denominar "el cuerpo instintivo" hacia "la mente consciente", que sabemos ahora (o al menos estoy convencido) no son nada diferente, sino lo mismo. Porque esto va más allá de las artes marciales, es una ley que se aplica a todo movimiento corporal con el fin de la eficacia. Toda técnica deportiva implica este camino: pasar de la consciencia hasta aprender el gesto motor, al automatismo de dicho gesto convertido en técnica, en estilo, y por lo tanto dejar la mente para "guiar" ese flujo, reflejo instintivo aprendido (automatismo, mecanización) en la dirección adecuada, pero sin concentrarse en los detalles, sino solamente en el objetivo.

Por poner una metáfora tecnológica, sería algo así como lo que en programación un analista de sistemas hace al manejar variables u "objetos" que ya dentro incluyen una serie de tareas preestablecidas por las que no tiene necesidad de preocuparse. O cómo un General que maneja un ejército de soldados que sabe exactamente qué es lo que debe hacer y lo hará independientemente de la consciencia de su General. O como una tejedora que teje con lana prefabricada en un telar industrial. O, en definitiva, como cualquiera que usa una herramienta que facilita el trabajo, en este caso aprovechándose de las fabulosas capacidades instintivas de nuestro cuerpo-mente.

Pero el Zen proporcionaba al Samurai algo más, algo que incluso después de que sus artes guerreras se transformaran en obsoletas por la evolución de las armas de fuego, igual siguió siendo útil. Útil no sólo para los guerreros y artistas marciales, sino para cualquiera que (por las circunstancias que fueran) se decidiera a seguir por el camino de la meditación, que sin duda fue conservada hasta nuestra época por doctrinas espirituales y artes marciales como el Karatedo, el Aikido y otras (siempre y cuando sean practicadas en su totalidad, y sin olvidarse de esta esencia ancestral que les daba sentido). Precisamente, el Zen es lo que proporciona ese "DO" (camino) de todas las artes marciales.

En mi opinión, ese plus (añadido al aspecto práctico para el combatiente) que proporcionaba y sigue proporcionando el Zen, puede dividirse en tres aspectos, tres escorzos de un mismo principio: el cotidiano, el vital y el trascendental.

En el aspecto cotidiano, la meditación nos da tranquilidad, nos pone en perspectiva los problemas de la vida al bajarnos a la Tierra, y desinflarles (por decirlo de alguna forma) su pretendida universalidad, su desesperación producto de exagerar un inconveniente simplemente porque no podemos resolverlo de forma inmediata, o bien como quisiéramos. Nos recuerda que somos animales mortales, no dioses.
En el aspecto vital, la medicación nos devuelve a las raíces animales, instintivas de la vida. En definitiva, pone el sentir por encima del pensar, y hace que todo problema (siempre fruto del pensamiento, de deseos futuros insatisfechos) desaparezca. Ya que cualquier ser deja de tener problemas mientras solo se concentra en sentir y respirar, y nada más. De la misma forma que un gato no puede más que sentir placer mientras ronronea.

En el aspecto trascendental, el Zen "ata" a la vida, hace dejar de temer la muerte o (lo que es lo mismo) la incertidumbre por el futuro. Dicho esto con la salvedad de aquellos filósofos y pensadores que van más allá de la reacción del común de los mortales, el Zen tranquiliza ante las grandes incertidumbres, desde algo tan simple y orgánico como el acto de respirar y sentir, de percibir sin más, de lo que los griegos llamaban "contemplación". Contemplación, en este caso, al margen de toda interpretación consciente, pero contemplación de uno mismo, desde adentro, en el más amplio sentido de la palabra.

Gracias por llegar a leer hasta este punto, todo un record en la era de Internet. Por último les digo que, como siempre, que esta es solamente mi opinión, no excesivamente erudita, sobre este tema, de acuerdo a mis conocimientos y mi reflexión racional, basados en fuentes todo lo confiables que pude encontrar y en mi experiencia en las artes marciales.

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sábado, 18 de septiembre de 2010

Mokuso: Diccionario de artes marciales

Mokuso : Transliteración del japonés que hace referencia al el inicio de un momento de meditación, en artes marciales japonesas, anterior y/o posterior a una clase (en karate, aikido, etc.).

Literalmente significa "concentrarse", por lo que a veces se dice "mokuso kokyu ho", es decir, en la respiración, base de la meditación.