Dojomarcial: pelea
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martes, 24 de junio de 2014

Defensa personal: la apariencia también cuenta

Para bien o para mal, consciente o inconscientemente, la apariencia o el aspecto que uno presente puede jugar un papel importante en una futura pelea, y la influencia que tendrá en los demás no debe desdeñarse.

Antes de poder pensar de forma racional porqué una persona nos cae bien o mal, ya nos habrá caído bien o mal...instintivamente se juzga a primera vista a la gente, y muchas veces ese juicio flota inconsciente en nuestro cerebro influyendo en nuestras acciones. La apariencia influye mucho en esto.

De acuerdo a los prejuicios (literalmente hablando, "juicio previo") que tengamos, formados por nuestra cultura y entorno social, nos rechazará o agradará el aspecto de una persona. En esto influye sobre todo la ropa, pero también la higiene, el olor, los modales, el tono y el timbre de voz, la proxemia. Todo esto debe tenerse en cuenta si tanto si pretendemos pasar desapercibidos y minimizar las posibilidades de tener que defendernos con la fuerza, como si queremos impresionar a los demás de tal forma que piensen dos veces antes de pretender atacarnos.

No es casualidad que los guardias de seguridad y porteros de boliches o discotecas (patovicas) sean muy altos, grandotes y con cara de malos. Aunque no sepan mucho de defensa personal, el sólo aspecto es una forma de defensa personal. De la misma forma, no es casualidad que un guardaespaldas lleve anteojos espejados, que un traje camuflado cause cierto "respeto", que no caiga igual de bien o mal alguien con pelo largo o corto, dependiendo de si es hombre o mujer, o si viste de punk o skin, o en qué contexto se encuentre. Tampoco es casualidad que alguien que huela a vino desde lejos cause cierta repulsión, o que ceder el asiento a una embarazada cause el efecto contrario. Y por supuesto no es casual que en muchos países se exija como requisito para ser policía el medir no menos de 1,75 metros de altura, por ejemplo.

Algunos ejemplos son evidentes, otros no tanto, pero todos dejan una huella que puede ser el principio de una situación de defensa personal, o una interesante forma de evitarla. Está en nosotros tratar de aprovechar o desaprovechar estas situaciones.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Mejor suponer que es Bruce Lee...

Hace varios años, un profesor de Sipalki con el que compartí una clase me contó un anécdota real que le ocurrió, que me hizo ver la necesidad de pensar en Bruce Lee antes de un encuentro de marcial, sobre todo si se trata de defensa personal.

Foto: Wikipedia.


Este profesor me relató que una vez, estando entrenando en el Jardín Japonés de la Ciudad de Buenos Aires, coincidió con un hombre que practicaba Kung Fu. Le dijo si quería hacer un combate amistoso, y así lo hicieron...pero las cosas subieron de tono (o, quizás, el practicante de kung fu no tuvo el control suficiente) y terminó acorralando contra una pared al profesor de sipalki, y mientras mantenía la pierna estirada a la altura de su cuello, con el canto exterior de un pie lo estranguló y lo durmió...

Momentos más tarde el profesor de sipalki recuperó la consciencia sin daño alguno. Sin embargo esta experiencia, me dijo, le hizo empezar siempre a suponer que cualquiera al que se enfrentara puede ser mejor o más hábil que uno. A mi me gusta decir, para resumir este aprendizaje: "siempre hay que suponer que el otro es Bruce Lee" o, dicho de otra forma, nunca subestimes a tu contrincante, aunque lo conozcas pero, sobre todo, si no sabes nada de él.

Guiarse por las apariencias o por cualquier otro signo exterior en estos casos puede ser contraproducente, más vale ser humildes, aunque esto sea quizás uno de los más difíciles logros que puede alcanzar alguien en el mundo de las artes marciales o la defensa personal, o (todavía más difícil) en el día a día de la vida y en las relaciones con el otro.