Dojomarcial: lucha
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jueves, 29 de enero de 2015

Ante un tiroteo: corra, escóndase o pelee

Estas que parecen recomendaciones básicas de defensa personal o supervivencia ante un tiroteo, pueden parecer obvias y evidentes, pero no lo son tantos durante momentos de pánico.

Aquí un video de las autoridades de un estado estadounidenses explican mejor estos conceptos y porqué es conveniente seguir estas acciones en este orden para poder sobrevivir.


Si se encuentra en un lugar público y tiene la mala suerte de que a algún individuo se le ocurre empezar a disparar al azar contra las personas, un concepto importante a tener en cuenta es la diferencia entre ocultarse y cubrirse. Ocultarse o esconderse solamente implica intentar pasar desapercibido ante el atacante, pero no nos defiende si, voluntariamente o por error, una bala vuela en nuestra dirección. En cambio, cubrirse significa estar tras un obstáculo que sea capaz no sólo de ocultarnos sino, sobre todo, de parar una bala del atacante. 

Aunque el tipo de parapeto que necesitaremos variaría de acuerdo a la munición o potencia de fuego del agresor, lo cierto es que, en general, hay que tender a ocultarse tras paredes de ladrillo, cemento o concreto lo más gruesas posibles; o tras la parte frontal de los automóviles, interponiendo el motor entre nosotros y el agresor, por ejemplo. Olvídese de puertas de oficina o de vehículos, ya que (salvo que sean blindadas) suelen ser traspasadas con facilidad por las balas.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Mejor suponer que es Bruce Lee...

Hace varios años, un profesor de Sipalki con el que compartí una clase me contó un anécdota real que le ocurrió, que me hizo ver la necesidad de pensar en Bruce Lee antes de un encuentro de marcial, sobre todo si se trata de defensa personal.

Foto: Wikipedia.


Este profesor me relató que una vez, estando entrenando en el Jardín Japonés de la Ciudad de Buenos Aires, coincidió con un hombre que practicaba Kung Fu. Le dijo si quería hacer un combate amistoso, y así lo hicieron...pero las cosas subieron de tono (o, quizás, el practicante de kung fu no tuvo el control suficiente) y terminó acorralando contra una pared al profesor de sipalki, y mientras mantenía la pierna estirada a la altura de su cuello, con el canto exterior de un pie lo estranguló y lo durmió...

Momentos más tarde el profesor de sipalki recuperó la consciencia sin daño alguno. Sin embargo esta experiencia, me dijo, le hizo empezar siempre a suponer que cualquiera al que se enfrentara puede ser mejor o más hábil que uno. A mi me gusta decir, para resumir este aprendizaje: "siempre hay que suponer que el otro es Bruce Lee" o, dicho de otra forma, nunca subestimes a tu contrincante, aunque lo conozcas pero, sobre todo, si no sabes nada de él.

Guiarse por las apariencias o por cualquier otro signo exterior en estos casos puede ser contraproducente, más vale ser humildes, aunque esto sea quizás uno de los más difíciles logros que puede alcanzar alguien en el mundo de las artes marciales o la defensa personal, o (todavía más difícil) en el día a día de la vida y en las relaciones con el otro.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Aprendiendo a caer y luchar en el suelo

Saber caer para no lesionarse y luchar en el suelo es tan necesario para la defensa personal como saber cuando pelear y cuando no hacerlo, y todo aquel que se interese por esta materia debería aprender unas nociones básicas. Sin embargo, incluso muchos practicantes de determinadas artes marciales tienen pendiente esta asignatura.
 
Práctica de newaza o lucha en el suelo de judo.
Algunas artes marciales prestan atención a la forma de caer o las caídas ("ukemi" en japonés) y a la lucha o técnicas en el suelo ("ne-waza"). Desde el punto de vista de la defensa personal, es importante dominar estos dos aspectos de la lucha por dos razones. La primera, toda pelea callejera suele terminar, casi sin excepción, en el suelo tras una caída. La segunda, la caída suele ser de los dos oponentes, y por lo tanto la lucha sigue y normalmente se define en el suelo.

Pero aunque caigamos solos, primero debemos hacerlo de forma tal que podamos evitar lastimarnos, y además poder seguir defendiéndolos de los ataques, ya sea que nuestro oponente siga en pie o caiga con nosotros. Dominando las caídas y la lucha en el suelo aunque más no sea a nivel básico, tendremos muchas más posibilidades de defendernos mejor el la calle, por el simple hecho de que incluso los que saben pegar no suelen tener esta habilidad, y así podremos aprovechar este punto débil sumándole el factor sorpresa.
En artes marciales como el Aikido o deportes de combate como el Judo, las caídas y la lucha en el suelo (en mayor o menor medida) son algo básico.

Las caídas [1] deben ser aprendidas, porque la forma segura de caer no tiene nada que ver con los reflejos instintivos que tenemos (apoyar las manos), y por lo tanto hay que "reeducar" al cuerpo en este sentido, contradiciendo estos instintos-reflejos hasta que sean reemplazados por nuevos instintos-reflejos automatizados de los ukemis.

Hay que tener en cuenta que este proceso de aprendizaje de los ukemis, al igual que sucede con otras técnicas y sobre todo con las katas, es similar al aprendizaje de la matemáticas. Es decir, no basta sólo con aprender como se hacen los ejercicios, es necesario "hacer ejercicios" muchas veces, practicar y practicar, repetir y repetir (uchicomis) hasta automatizar y pulir el gesto, pudiendo ejecutarlo de forma inconsciente y desde cualquier posición desde la que nos veamos obligados caer.

En Aikido la lucha en el suelo parte de posición de sentados "seiza" para moverse en "shiho", en Judo es más dinámica, continúa de la de suelo. Esto unido a la exigencia de la competición, hace que la lucha en el suelo practicada en Judo sea un aspecto muy trabajado, buscando más la efectividad que los formalismos o la tradición oriental. En el caso del Judo, se llega a tal extremos que algunos luchadores que son muy buenos en ne-waza, intentan llevar a sus contrincantes al suelo, dejándose tirar de forma no puntuable por éste o aprovechando técnicas de pie que están pensadas específicamente para continuarse con técnicas de suelo.

Pero también se da el caso contrario: artistas marciales e incluso judokas que le tienen "terror al suelo", y rehuyen siempre que pueden combatir abajo, ya sea porque su arte marcial no contempla este aspecto del combate, o porque simplemente no lo dominan o se sienten inseguros luchando en el piso. El problema que tienen estos competidores es el mismo que tendrá cualquier atacante que se enfrente a nosotros sin saber caer o luchar en el suelo: si amenazamos con hacerle perder el equilibrio, el miedo a caer le hará estar más inseguro peleando incluso arriba, y por lo tanto afectará a toda su forma de ataque-defensa, dándonos a su vez a nosotros más oportunidades de ganar o defendernos eficazmente.

Notas:
[1] En defensa personal las caídas que interesan son las que son consecuencia de los tirones, golpes, empujones, zancadillas, etc. Por lo tanto, hablamos de caídas de, cuanto mucho, un par de metros. De esta altura relativamente modesta es desde la que se enseña a caer en ciertas artes marciales. Cuando las caídas son desde alturas superiores o en condiciones diferentes (desde un piso, desde un puente, saltando al agua, etc.) no se aplica la misma forma de caer, sino otras pensadas para cada caso y que no tratamos por lo tanto en este artículo.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Dejar de sentir dolor para seguir luchando

El dolor es, según la teoría más aceptada, una forma de aviso que el cuerpo pone en marcha para que intentemos evitar algún tipo de daño que estemos recibiendo...llegando a ser incapacitante con el objetivo de reducir ese daño. El problema es que a veces este mecanismo reflejo puede jugar en contra de nuestra supervivencia...

Cuando nos torcemos un tobillo el dolor nos hace desistir de caminar...salvo que estemos dispuestos a sufrir. El cuerpo da por sentado que si no hay un motivo más imperativo que obligue a movernos pese a sentir ese dolor, lo mejor será quedarnos dejar la parte lesionada quieta. Un mecanismo defensivo, eso es el dolor.

Pero a veces será necesario hacer caso omiso de la alerta del "algia" que nos afecte. Si, volviendo al ejemplo del esguince de tobillo, se nos viene una avalancha encima, una tormenta eléctrica nos amenaza o nos persigue un animal salvaje, el dolor pasará (o "tendrá" que pasar) a segundo plano, la prioridad es la supervivencia, no el confort.

De hecho, existe lo que podríamos llamar un "contramecanismo" o un "contrainstinto" que hace que bajo una situación de estrés que tomemos suficientemente en serio, el dolor se "anule" inconscientemente de forma automática. Es lo que se suele explicar como "la liberación de mayores cantidades de adrenalina".

Muchas artes marciales consideran que el mecanismo defensivo del dolor puede entrenarse para prescindir de él durante un combate o una lucha, ayudando al cuerpo a estar preparado para la defensa o el ataque, aún antes de que la dosis de adrenalina instintiva haga su efecto. Para esto algunas de estas artes marciales buscan, por ejemplo, endurecer ciertas parte del cuerpo, pero casi todas directa o indirectamente hacen lo mismo con la mente: la "entrenan" para aprender a desenvolverse "sin dolor" (miedo) bajo situaciones de lucha o combate.

Las artes marciales duras fortalecen a base de "endurecimiento" (ejercicios de kotekitai en karate) o, en el caso extremo, de "auto-lesiones", las partes críticas del cuerpo usadas para atacar, junto con aquellas en la que se espera un ataque. Vemos así como se golpean sistemáticamente superficies duras para endurecer los nudillos (makiwara), formando cayos; se raspa con palos las tibias para buscar la insensibilidad de estas haciendo las patadas más peligrosas; se trabajan los músculos dorsales para contener patadas; se reciben o se paran golpes con palos con los antebrazos o abdomen, etc. Métodos hay muchos, pero la idea es la misma: sufrir cierto castigo "dosificado" para hacerse relativamente insensible preparándose para el momento en que haya que defenderse de un ataque mayor.

Sin embargo, existe otra forma de encarar la búsqueda del "no-dolor" durante un combate, y es esquivando el dolor, no dejar que este se produzca, buscando que la fuerza del enemigo o rival se redirija hacia sí mismo. La famosa metáfora, el historia oriental que cuenta que "un árbol grande y duro se rompe ante una gran tormenta, un junco aparentemente débil y flexible la resiste". La flexibilidad (ju), y el ceder a la fuerza en beneficio del ataque o la defensa (chikara-no-oyo) es por lo tanto otra forma de entender un combate lucha.

Algunas artes marciales combinan ambos estilo, sacando lo mejor de cada una de ellas: la flexibilidad y la fortaleza, una forma de combate dura y blanda al mismo tiempo, según sea necesario. Esta sería, según entiendo, la forma ideal de entrenamiento marcial.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Artes marciales y deportes de combate

Aunque habitualmente se usa de forma genérica el término "arte marcial" para referirnos a las actividades de combate o lucha con o sin armas, hablando con propiedad habría que distinguir éste de los deportes de combate o deportes de lucha propiamente dichos.


El término "arte marcial" no es en su uso y significado actual tan antiguo como podría esperarse, en realidad proviene del inglés ("martial arts") y por eso no guarda el mismo significado actualmente que el que se le da en su versión japonesa ("bugei" o "bushutju"), china ("wu-yi" o "wu-shu") o vietnamita ( "vonghe" o "vothuat"). Así, muchas de las disciplinas que se caracterizan de forma genérica como artes marciales, son deportes, y en particular deportes de lucha y/o de combate.

La gran diferencia entre las artes marciales y los deportes radica principalmente en la existencia de la competición (un conjunto de reglas que determinan su funcionamiento "legal", quien gana y quién pierde) y la institucionalización (en federaciones, etc. que ejercen un control), de estos últimos . Así, un arte marcial "pura" no pretende llegar a logros motrices o técnicos para ganar en torneos o competiciones, sino que o no compite en absoluto, o busca la lucha "competitiva" para mejorar a nivel espiritual (armonía entre cuerpo, alma, sociedad, naturaleza, universo). De la misma forma, históricamente las artes marciales tiene un origen asiático, mientras que ciertos deportes de lucha o de combate no (como el boxeo de origen inglés, la lucha de origen griego, etc.).


Sin embargo, como suele pasar, a nivel práctico las cosas no son tan simples como marca la teoría. Así vemos que para algunas escuelas artes marciales como el karate son un deporte, y para otras no lo son. Es decir, algunos lo practican o lo encaran sólo desde el punto de vista competitivo, y otros desde el punto de vista integral humano/espiritual, dejando de lado la competición. Incluso disciplinas como el judo, que en sus inicios eran claramente un arte marcial (la competición se subordinaba al judo y este a la vida, y no viceversa) han derivado con el tiempo y una mayor occidentalización en deportes de lucha.

Es más, también existe lo que podríamos llamar factor "maestro - alumno". Una disciplina de lucha puede ser un arte marcial o un deporte de combate "en teoría", pero según lo enseñe un maestro y / o según lo aprenda o lo interprete individualmente un alumno puede ser "en la práctica" una cosa u otra, independientemente de que cómo se lo caratule en diccionarios o se lo encasille en definiciones.

Desde este último punto de vista, quizás podamos mencionar una distinción que hacen algunos autores diferenciando (entre las artes marciales japonesas) el "bujutsu" que serían aquellas artes marciales que priorizan la defensa personal en un combate real pero no a muerte en su versión moderna; de el "budo", las artes marciales que priorizan el elemento espiritual y el autoperfeccionamiento, en su versión moderna complementada con el ejercicio físico, el deporte, el entretenimiento y la autodefensa. Dependiendo de quién "aprenda" y quien "enseñe", una misma arte marcial o deporte de combate podría inclinar la balanza para uno u otro lado de esta clasificación.

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martes, 29 de enero de 2013

Shiai: Diccionario de artes marciales

Shiai : En judo, combates o lucha arbitrada bajo ciertas reglas (competición). Para karate ver "shiai kumite".



Los combates arbitrados en judo duran normalmente entre 3 y 4 minutos en mujeres y de 4 a 5 minutos en hombres (tiempo real de actividad, porque se para el cronómetro cuando al no haber combate lo indica el árbitro).

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viernes, 17 de septiembre de 2010

Hikite: Diccionario de artes marciales

Hikite : Del japonés, en artes marciales, mano que acompaña una acción técnica o la complementa. Literalmente "tirón" de la "mano" (te) hacia atrás.

En karate, normalmente la mano y brazo que se mueven en dirección contraria al la que lleva el brazo que realiza el ataque principal o tsukite. En judo, es habitualmente el brazo que agarra de la manga (durante el agarre tradicional solapa-manga) y que, contrariamente, realiza la acción principal durante una técnica, ya que la acción en un lance o proyección se da por el tirón hacia atrás, quedando la otra manga (la de la solapa) en acción de "tsuri te".
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Kumite: Diccionario de artes marciales

Kumite : Término transliterado del japonés que significa literalmente "combate" o "lucha" (también, "entrelazar las manos").

En karatedo, con su práctica se busca demostrar la efectividad de las técnicas tanto en ataque como en defensa. Se dice que un kumite bien realizado tiene que tener en cuenta, a su vez, la estrategia, la táctica, el control, los desplazamientos, la distancia, la precisión, la anticipación, la velocidad y la reacción.