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viernes, 20 de noviembre de 2015

Por qué no será más fuerte que los demás practicando artes marciales

Thomas Hobbes, uno de los filósofos más influyentes y destacados en filosofía política, puede enseñarnos algo fundamental sobre las artes marciales y la defensa personal: por qué no será usted más fuerte que los demás, aún siendo un artista marcial.


En su más reconocida obra, Leviatán, Hobbes, como todo filósofo con miras universalistas, habla sobre la naturaleza de hombre en general y, apasionado de la filosofía política, de cómo se comporta en sociedad en relación al poder de dominar o dañar a los demás.

Así, reflexiona, todo hombre no es más o menos igual a cualquier otro: el más fuerte no se diferencia demasiado del más débil. Pese a que algunos se sientan superiores a otros, lo cierto es que todo hombre, todo artista marcial incluso, necesita comer, necesita respirar y necesita dormir...si otros hombres más "débiles" que él le niegan la comida o se la envenenan (agricultura con agrotóxicos), le niegan el aire que respira (contaminación...) o lo atacan mientras duerme, el más fuerte de los hombres, el más entrenado de los artistas marciales, puede caer ante el más débil, a condición que se asocie con otros, que espere simplemente el momento adecuado o que use algún arma que la tecnología o la ciencia le pueda proveer para matar o dañar a alguien más fuerte que él...

Incluso hay que considerar un hecho aún más obvio: nadie puede mantenerse en estado de alerta todo el tiempo, ni siquiera mientras está despierto. Cualquier artista marcial sabe que aún poseyendo un "sexto sentido" para los puntos ciegos de ataque, hasta el más experto de los guerreros puede ser atacado por sorpresa y/o a distancia, de forma tal que no pueda evitar ser herido por cualquier otro ser humano.

A nivel intelectual, según Hobbes, la igualdad es aún todavía más marcada. Pese a que todos creen ser más inteligentes que los demás, lo cierto es que se debe solo a una falta de modestia propia del ser humano en general.

Así, muchos empiezan a practicar artes marciales o defensa personal, consciente o inconscientemente, porque quieren ser más fuertes que los demás. Si reflexionamos como lo hizo Hobbes, nos damos cuenta que lograr eso es imposible. La única forma de sobrevivir en una sociedad numerosa es colaborando entre los miembros de la misma, individualmente, el más fuerte será siempre el más débil si logra la enemistad del resto: será linchado. Si se hace enemigos más que amigos, terminará mal o dependerá de su suerte para sobrevivir, y ya no digamos para vivir bien o tranquilo...

Dicho de otra forma: practicar artes marciales nunca, incluso antes de la existencia de las armas de fuego, hizo a alguien inmune al ataque de otros, ni tan siquiera más fuerte que el mayor de los débiles.

Esto significa que buscar una seguridad física en la práctica de las artes marciales orientadas a la defensa personal es una quimera.

Pero lo que no es una quimera es que la seguridad y la confianza sea interior.

Y lo que tampoco lo es, es que esta búsqueda nos lleve, precisamente, a tener menos enemigos...

Todo lo anterior no quita que las técnicas, la táctica y la estrategia marcial nos pueden evitar muchos problemas y ayudar a defendernos en la realidad de ataques reales: ante un golpe o un cuchillazo ya lanzado e inevitable, no queda más que actuar. Las "herramientas" marciales que poseamos, en ese sentido, bienvenidas serán siempre en este mundo moderno donde muchos quieren avasallar a los demás, ante el hecho consumado, no podemos permitir ser avasallados.

Pero no hay que creerse inmunes, por mucho que sepamos, como ya recalcé más de una vez.

En otras palabras: la humildad no es una posición hipócrita, es una posición necesaria y consecuencia de lo que nos enseña el camino marcial.

Las "herramientas" no son el fin del artes marcial, son solo una mera aplicación para la autodefensa, un corolario de algo más vasto e interno que la simple defensa ante un ataque.

Como suele pasar en la vida, entramos por una puerta, y terminamos descubriendo un lugar que no esperábamos encontrar, pero mejor de lo que hubiéramos imaginado. Eso pasa con aquellos que emprenden disciplinas marciales esperando dominar por la violencia (aunque más no sea por motivos de defensa) y terminan cooperando por la paz. Algunos lo llaman suerte, otros destino y otros, en fin, lo llaman hacer camino al andar.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Marketing en la artes marciales

Algunas reglas simples para distinguir un arte marcial de verdad de una farsa basada en el uso del marketing. Y también alguna reflexión al respecto.

Aikido - Dojomarcial
Proyectando en aikido

Al igual que sucede con cualquier tipo de contenido disponible en internet, lo que se dice sobre un arte marcial en particular tiene que ser abordado por el lector con una mirada crítica, tratando de evaluar lo que hay de verdadero o de marketing, a veces es expuesto como un arte marcial o un método de defensa personal infalible o maravilloso, cuando no lo es.

Puede mentirse conscientemente o por desconocimiento. Sin duda, lo primero es lo más objetable, y de esas prácticas amorales se sirve el marketing. No se me ofendan, por favor, los que se valen de eufemismos técnicos y a esto le llaman "estrategia de marketing" en vez de "mentira para lograr ganar dinero"...tengo la mala costumbre de llamar a las cosas por su nombre, qué le vamos a hacer ;-)... Lo cierto es que las artes marciales no son para nada la excepción, en ellas también hay marketing.

Por eso vamos a cansarnos de ver páginas y sitios webs que promocionan a un "nuevo arte marcial", un "nuevo sistema", un "nuevo método" de artes marciales, defensa personal, combate, lucha, ataque, fitness, wellness, acondicionamiento físico y todas las palabrejas que queramos meterles. Y sí, no queda más que desconfiar...

Aquí les listo una serie de preguntas a hacerse antes creerse lo que se afirma desde un (supuesto)arte marcial en internet. Estas preguntas son solamente punto de partida intuitivo que, al menos a mi, me sirve para rápidamente saber cuando tengo que "huir" de un texto sobre un supuesto "arte marcial":

  • ¿Se acaba de crear? Un arte marcial sin tradición es, cuanto menos, algo que le falta madurar...o peor, está utilizando "medias tintas", tomando de aquí o de allá lo que en otras artes marciales se hace más seriamente. Si se trata de una disciplina creada en las últimas décadas, desconfíe.

  • ¿Es fácil y rápido? Nada que es fácil y rápido puede ser realmente bueno, sobre todo en el ámbito de las artes marciales y la defensa personal. Las disciplinas marciales, por muy fáciles o naturales que sean, requieren esfuerzo y muchos años de práctica para poder se aplicados con ciertas garantías de eficacia, o siquiera para empezar a comprenderlos.

  • ¿Es un "sistema" o "método"? Desconfío de estas palabras, que me disculpen los artes marciales "ultramodernos"...me suena a refrito, a ensalada, a "de todo un poco" pero, en definitiva, simpre superficialmente, sin profundizar en nada. Quizás será que creo en el "DO" no en "sistema". Puede que un "método" o un "sistema" se conjugue en un maestro, en una persona, y este logre algo nuevo a partir de su experiencia en diferentes artes marciales, no digo que no...pero convengamos que casi todo está inventado actualmente, con miles y miles de años de tradición marcial, el cuerpo es el que es y los movimientos corporales limitados. De vez en cuando en la historia surgen grandes maestros que fundan (no "crean") algo que, con el paso del tiempo, se reconoce realmente como un arte maciral nuevo pero, sin duda, son las excepciones. Además, el artista marcial o maestro ya es cada vez más raro, éste ha dejado paso al profesor o instructor. Los grandes descubrimientos marciales al parecer son cosa del pasado, quizás porque lo fundamental ya ha sido hecho en esta materia.

  • ¿Es mixto? Por favor...no me salten a la garganta los amantes del MMA, etc. Aquí podemos encontrarnos con un problema de nombres, aclaro: me refiero a los artes marciales, no a los deportes de combate, sino a las disciplinas marciales como método de defensa y camino de vida. Curiosamente las "artes marciales mixtas", no es un arte marcial, es un deporte de lucha o de combate. Eso sí, usa técnicas de diversas artes marciales para luchar, de ahí que sea "mixta". O sea, que aplica de todo un poco, nada en profundidad (aunque, en la práctica, cada luchador se especializa más en algo) y nada que haya creado el propio MMA a nivel marcial (que no deportivo). Claro que uno puede defenderse usando técnicas de MMA, pero en realidad, no usa técnicas de MMA, ya que eso no existe tal cosa: usa técnicas de judo, karate, juijitsu, lucha libre, etc. etc. El MMA es principalmente la creación de un sistema de reglas deportivas o para la competición, que delimitan un combate o torneo diferente a los hasta en ese momento existentes, como puede ser deportes como la lucha libre profesional, la lucha grecorromana, o la faz competitiva de artes marciales modernas como el judo, el karatedo, el taekowndo, etc., que también podemos considerar a este respecto o forma de aplicarse como meros deportes de combate, deportes de contacto o deportes de lucha.

  • ¿Tiene un nombre rimbombante en inglés ? Curiosamente, el marketing suele abusar de los métodos con nombres anglosajones, y veremos "cosas" que incorporan palabras como "fight", "fighting", "system", "well", "defense" o incluso "revolution", "power", "warrior", "weapons" etc., usando también muchas abreviaturas o acrónimos de tres letras, o agregándole la palabra "moderno" a los nombres de antiguas artes marciales. Traduciendo, o en criollo, esto se llama "sanata", "guitarreo" o "verso" :-D

lunes, 13 de octubre de 2014

Lo marcial tradicional, lo deportivo y lo competitivo

Suele oponerse lo tradicional a lo deportivo en el ámbito de las artes marciales y, sobre todo, ante la clasificación de ciertas artes marciales modernas como deportes de combate o deportes de lucha. ¿Pero es posible tener un espíritu deportivo y/o competitivo compatible con las artes marciales tradicionales?

Durante años, participé y sigo participando en diferentes torneos y competencias de distintas artes marciales: como budoka, como profesor, como parte del equipo arbitral, como cronista y también como simple espectador. Algunas de estos encuentros fueron organizados por instituciones marciales que podríamos llamar "tradicionales". Otras, lo fueron por artes marciales "deportivizadas" (o no tradicionales), donde competir es la principal razón por la cual se entrena, el objetivo al que derivó la disciplina y por la que se organiza el evento.

En todos estos eventos vi dos tipos básicos de actitudes por parte de los participantes: está el que sale a ganarle o demostrar que sabe a los demás, "cueste lo que cueste y caiga quien caiga" (incluso el mismo y toda etiqueta marcial); y está el que sale a hacer lo mejor posible o simplemente a mostrar y compartir con otros, con humildad y más allá del resultado...suena a tópico, pero es lo mismo que decir que estas son las personas que salen "a vencerse a sí mismo" o a respetar a todos...incluso a compartir lo que saben con todo el que quiera, sin guardarse nada.

Estas dos actitudes que acabo de describir son, por supuesto, dos extremos ideales que raramente se ven "puros" en la realidad. Pero son actitudes bajo las que, de una forma u otra, se engloban todos los participantes de estos eventos marciales-deportivos. ¿Recuerdan la película karate kid?...sí, ahí se refleja de alguna forma este contraste (dramatizado, por supuesto) por poner uno de tantos ejemplos cinematográficos que podría citar.

Estas actitudes que se dan en un encuentro marcial no se limitan a los participantes activos o a los individuos únicamente. También se aplican a los grupos, equipos y al público en general, a la forma de alentar a los compañeros (con o sin respeto por los demás) o de hacer lo contrario (insultar, vilipendiar...). A la forma de participar, de compartir o de atacar a los demás. Se reflejan a su vez en la forma que tienen de comportarse los competidores, maestros, entrenadores o escuelas con el equipo arbitral, los organizadores o con otras escuelas o equipos. E incluso en la forma de ser del público en general como "colectivo" que asiste a presenciar y acompañar, en el (o la falta de) respeto a las instalaciones que utilizan, etc.

Por supuesto, las buenas normas de conducta superan totalmente el ámbito de las artes marciales y deportivas: varían de un individuo a otro, de una familia a otra y de un país o región a otra, siempre de la mano de la educación. Es decir, de lo avanzada (educada) que sea la persona o el grupo al que uno pertenezca o que lo haya educado. También pasa con la organización, escuela marcial, dojo, etc. de la que uno es miembro, un grupo o subgrupo más.

Pero al margen de estos ámbitos particulares/grupales, me pareció comprobar que, en un mismo país, puede variar enormemente la actitud de las personas (individualmente o como grupo) en un evento pensado como un complemento a la actitud marcial tradicional, comparado con uno organizado alrededor del hecho meramente deportivo, que viene a significar que todo gira en torno a querer ganar y poco más.

Un ejemplo muy gráfico que puede aclarar a lo que me refiero es el hecho de que, cuanto más "competitivo" es el evento, más irrespetuosos son los que lo protagonizan (incluyendo al público) en comparación con un evento "tradicional".

En la peor de las expresiones del aspecto competitivo sin una actitud verdaderamente deportiva de "juego limpio" ("fair play") se grita, se ensucia, se rompe, se insulta al contrario, se discuten las decisiones o se falta el respeto a los jueces y árbitros, se llega incluso a hacer trampa o a buscar la forma de superar el espíritu del reglamento al margen de su letra ("hecha la ley, hecha la trampa") y un lamentable etc. etc. que incluye hasta el robo, y que se refleja en una tensión y un estrés, en una mala onda o agresividad claramente palpable en el ambiente.

Contrariamente, cuanto más "tradicional" es el evento, las personas son, en resumen, más respetuosas de los demás. Se comparte más. Hay más confraternidad, tolerancia y apertura. La gente está más relajada y disfruta más, al margen del resultado deportivo concreto. Lo importante, se ve claramente, es el viaje, no el destino...se va a aprender, a experimentar, no simplemente a intentar ganar o demostrar.

Sin embargo, para nada creo que la competitividad sea ineludiblemente algo negativo. No obstante lo cual, soy consciente de que si no se tiene claro el aspecto positivo de competir, hacerlo puede llevarnos por un muy mal camino.

Dicho de otra forma, competir puede ser una forma de educar(nos) o de retroceder, individual, moral y socialmente hablando.

Hay que diferenciar aquí la actitud "deportiva" y la "marcial", de la actitud meramente "competitiva".

La competitividad como fin y sacada de contexto trae grandes problemas a uno mismo y a los demás: el perseguir ganar como si fuera el objetivo, a nivel educativo-laboral, político, etc. etc. Es la actitud de "pisar cabezas" con tal de llegar más arriba. La de "el fin justifica los medios". Un mal camino por el que va, hay que decirlo, el mundo en general. Y (creo profundamente) las artes marciales y los deportes deberían remar contra esta corriente, no dejarse llevar...

Una actitud marcial es claramente otra cosa de una actitud competitiva, me parece que no hace falta explicarlo aquí. Pero incluso una actitud deportiva es claramente distinta de la simplemente competitiva.

De hecho, la llamada "deportividad" persigue una actitud mucho más cercana a la visión que tienen las artes marciales tradicionales de lo que es el deporte y la competencia. Es decir, una visión del torneo como una herramienta interna para lograr algo más elevado, incluso de una herramienta no imprescindible y que, en todo caso, tiene un ciclo que se agota independientemente de las habilidades físicas, sino por elección, para luego seguir más allá.

Por eso, si en artes marciales se elige competir, para no perder el rumbo hay que tener en claro (en mi opinión) ciertas cosas.

Lo primero es que competir implica buscar ganar. No se puede disimular este hecho o decir que uno va "a competir". Uno va a competir para ganar. Sino se trataría de un juego, no de una competición...contrariamente el que, jugando, solo tiene en mente ganar, está confundiendo precisamente un juego con una competencia.

Lo segundo es saber que competir implica unas normas y ciertos encargado/s de interpretarlas y ponelas en práctica que SABEN MAS QUE NOSOTROS ya que se dedican a ello en ese momento y lugar, y nosotros nos dedicamos a competir.

A su vez, estos son seres humanos y van a equivocarse SIEMPRE. Más o menos, pero SIEMPRE. Este hecho no debe preocuparnos ni alterarnos. Debemos saber que no podemos hacer nada para cambiar y, por diversas razones, muchas veces ocurren estos (desde nuestro punto de vista al menos) "errores de juicio" de las reglas que terminan (una vez más, desde nuestro punto de vista) "perjudicándonos".

Lo tercero que hay que saber es que hay personas que compiten con nosotros. Sí, también son humanos. Debemos respetarlos y cuidarlos, no comérnoslos crudos con tal de ganar...

Lo cuarto a saber es que ganar o perder en una competencia de artes marciales (o de cualquier otra cosa) no es algo realmente importante en la vida. Llevarse un trofeo o una copa no es importante. Ser el campeón del barrio, o incluso del mundo, no es importante. No señores, NO ES IMPORTANTE. Piensen simplemente en un chico muriéndose de hambre, por ejemplo. ¿Entienden a lo que me refiero? Por eso competir incluso para un deportista no es realmente imporatle. Lo que importa es como uno viva con uno y con/por lo demás.

Está claro, igualmente, que el ganar suele ser el reflejo de un logro más o menos importante si lo sentimos así. Y está bien. Pero no es realmente lo importante. Lo importante de un arte marcial, el fin último, sea esta caratulada como "tradicional" o no, no está en la faz competitiva, en una exhibición, en una demostración, en un curso o en un seminario. Lo importante está en la actividad en sí que realizamos, que va más allá del momento puntual de la competición, de ganar, de empatar o de perder.

Marcialmente, nuestra disciplina depende de la actitud anterior, actual y posterior a cualquier evento. De una actitud de vida, de avance y retroceso continuo, no "puntual" (por "el punto", que da la victoria) sino de largo plazo, de constancia, de respeto del otro, de perseverancia. En artes marciales japonesas esto se llama "DO". No lo olvidemos.

martes, 1 de octubre de 2013

Tres artes y tres técnicas marciales

Hablando genéricamente, pueden resumirse todos los aportes significativos en formas de combate sin armas de cualquier arte marcial en función de tres artes y tres técnicas.


Desde tiempos inmemoriales el hombre usa su cuerpo para luchar, el cuerpo como arma. Al ser su intelecto belicoso, su cuerpo y las condiciones de su entorno (ecosistema terrestre bajo gravedad [1]) los mismos, es lógico que presentara soluciones análogas o similares para enfrentar diversas situaciones de combate con éxito.

Al margen de las conexiones obvias que se dieron históricamente a través de los viajeros que unieron estos distantes países en épocas en que la única forma de hacerlo era a pie, a caballo o en embarcaciones rudimentarias, actualmente sabemos que pueblos que nunca tuvieron contacto entre sí desarrollaron métodos de lucha sin armas similares.

Así, vemos tanto en el Egipto como en la Grecia antigua ejemplos de lucha cuerpo a cuerpo que son similares entre sí y a otras técnicas y artes marciales creadas posteriormente en lugares muy alejados de Asia, como pueden ser China, la India, Corea o Japón [2].

Observando un poco todo el repertorio de artes y técnicas (tradicionales y modernas) a las que tenemos acceso en la actualidad, podemos hablar de tres tipos de artes que (dentro de determinadas disciplinas o escuelas) se han repetido de significativamente en la historia, y que son:

- el arte de golpear (con piernas o brazos) (atemis waza[3]);
- el arte de luxar articulaciones (kansetsu waza);
 - el arte de proyectar o lanzar (nage waza).

A su vez, estas tres "artes" pueden variar en alguna medida en su desarrollo dependiendo de si se ejecuten de:

- de pie (tachi waza),
- sentados o arrodillados (en seiza o suwari waza),
- sentados mientras el oponente está de pie (hanmi handachi waza)
- acostados o tumbados (ne waza).

Dando como resultado lo que podemos llamar tres "técnicas" básicas que combinadas a las "artes", desenvolviéndose en nuevos desarrollos o subespecializaciones, a los que en la lucha en el suelo hay que sumar el de las inmovilizaciones o retenciones (oseakomi waza).


 Ejecución de una kata de judo

Siendo tan amplio el campo de estudio de las "artes" clasificadas de esta forma, se puede hablar de ciertos representantes de cada una dentro de las artes marciales que sobreviven a la historia. Es decir, aquellas que se tradicionalmente y desde hace siglos (directamente o por herencia o continuidad histórica) se especializaron en cada uno de estos aspectos fundamentales del combate, siendo por lo tanto probadamente más efectivas en cada una de estas facetas. Estas artes marciales especializadas son:
  • En el arte de golpear (atemi waza): karate / kungfú / kempo (también jujitsu, taekuowdo, sipalki, etc.).
  • En el arte de proyectar (nage waza): judo / sumo (también aikido, jujitsu, y formas de lucha).
  • En el arte de luxar (kantesu waza): aikido (también judo, jujitsu, etc.).
  • En la lucha en el suelo: lucha grecoromana, judo (también sambo, lucha canaria, lucha leonesa y formas de lucha menos conocidas).
 Por supuesto, cada una de estas artes marciales enfoca estos aspectos bajo cierta filosofía y con determinados métodos que no siempre coinciden:

- Buscan el aprovechamiento de la fuerza propia para atacar al oponente (artes marciales "unilaterales"); o aprovechar principalmente la fuerza del contrario (artes marciales "bilaterales") para lograr su objetivo.

- Buscan el fortalecimiento muscular para aplicar la fuerza en combate (artes marciales duras, "chikara" [4]) o priorizan más la técnica aprovechando la fuerza de la gravedad, y de acción y reacción (artes marciales blandas, "ki" [5]).

- Se catalogan como sistemas de defensa o disuasión; o ataque o reducción del oponente.

- Actúan de forma directa (en línea recta, acción lineal); o indirecta (girando, acción circular).

- Se especializan en el uso de los pies y piernas como formas de golpear; de las manos o brazos; o de ambos.

- Son al mismo tiempo deportes (de combate o de lucha) circunscriptos por ciertas normas y reglamentos; o desechan totalmente la competición.

- Son entendidas como una forma de transformar la mente y el cuerpo ("do", camino); o como formas técnicas de defensa personal o de combate ("jitsu" o "jutsu").

El que se prevalezca uno u otro aspecto de los citados más arriba, no depende sólo de las directrices de una determinada arte marcial, sino del maestro que la enseñe y el contexto social en el que se desarrollen. Sin embargo, lo que casi nunca varía es la búsqueda de la especialización en alguna de tres artes (golpes, proyecciones, luxaciones) en combinación con alguna de las tres técnicas (pie, rodillas, acostado).

Como siempre, te invito a participar usando los comentarios. Al mismo tiempo, si te gustá el blog o esta entrada, recomendala usando los botones de "Twittear", "Me gusta de Facebook" y "+1 de Google".

 Bibliografía recomendada:
 
- Asia oriental en los siglos XIX y XX, Chesneaux, J., Editorial Labor, Barcelona 1969.
- Introducción al judo, Miguel Villamón et al., Editorial Hispano Europea, 1999.
- Los juegos olímpicos, Segura Munguía S., Editorial Amaya, Madrid 1992.
- Secretos de los Samurais. Estudio de las artes marciales del Japón feudal, Oscar Ratti y Adele Westbrook, Editorial Paidotribo, 2006.
- Sports and games in ancient Egypt, Decker, W., Editorial Yale University Press, Yale 1999.

Notas:
[1] Tomo el ecosistema terrestre como base de este estudio, pero en la antigüedad existieron artes marciales que se especializaban en el arte que se desarrollaban en otro tipo de ecosistemas, como por el ejemplo la natación como arte marcial en el Japón feudal (el arte de nadar con armadura, por ejemplo) y evidentemente la destreza necesaria para combatir durante el abordaje de un barco (por poner otro ejemplo) exceden las habilidades que podemos considerar típicas de los tipos de lucha "en tierra".
[2] Al respecto, consultar sobre los descubrimientos hechos en las pinturas de las tumbas de Beni Hasan en el distrito de Antelope en Egipto, o las características del pugilato o el pancracio dentro de los juegos Olímpicos, y su similitud con otras formas combate sin armas medieval, antiguo y moderno.
[3] Indicamos los nombres en japonés, por ser los que más se han difundido a través de las artes marciales que sobreviven a la modernidad.
[4] "Chikara", en japonés, un concepto que hace referencia a la fuerza "externa", muscular o fuerza bruta (lo "duro" o lo "lleno")
[5] "Ki", en japonés ("Chi" en chino, o "Prana" en hindú) hace referencia a la energía, voluntad interna o poder interior, relacionado en artes marciales con el manejo del centro de gravedad ("hara", "tandem") para lograr un objetivo físico con la máxima eficacia pero con el mínimo esfuerzo muscular (lo "blando", lo "flexible" o lo "vacío"). A nivel místico se relaciona esta energía con la del resto de los seres vivos o el universo
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jueves, 16 de septiembre de 2010

Budo: Diccionario de artes marciales

Budo : Camino o vía ("do") marcial ("bu").

Artes marciales japonesas, en cuanto a su conocimiento técnico y de los valores éticos y espirituales que las engloban.