Dojomarcial: filosofia
Mostrando entradas con la etiqueta filosofia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta filosofia. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de noviembre de 2015

Por qué no será más fuerte que los demás practicando artes marciales

Thomas Hobbes, uno de los filósofos más influyentes y destacados en filosofía política, puede enseñarnos algo fundamental sobre las artes marciales y la defensa personal: por qué no será usted más fuerte que los demás, aún siendo un artista marcial.


En su más reconocida obra, Leviatán, Hobbes, como todo filósofo con miras universalistas, habla sobre la naturaleza de hombre en general y, apasionado de la filosofía política, de cómo se comporta en sociedad en relación al poder de dominar o dañar a los demás.

Así, reflexiona, todo hombre no es más o menos igual a cualquier otro: el más fuerte no se diferencia demasiado del más débil. Pese a que algunos se sientan superiores a otros, lo cierto es que todo hombre, todo artista marcial incluso, necesita comer, necesita respirar y necesita dormir...si otros hombres más "débiles" que él le niegan la comida o se la envenenan (agricultura con agrotóxicos), le niegan el aire que respira (contaminación...) o lo atacan mientras duerme, el más fuerte de los hombres, el más entrenado de los artistas marciales, puede caer ante el más débil, a condición que se asocie con otros, que espere simplemente el momento adecuado o que use algún arma que la tecnología o la ciencia le pueda proveer para matar o dañar a alguien más fuerte que él...

Incluso hay que considerar un hecho aún más obvio: nadie puede mantenerse en estado de alerta todo el tiempo, ni siquiera mientras está despierto. Cualquier artista marcial sabe que aún poseyendo un "sexto sentido" para los puntos ciegos de ataque, hasta el más experto de los guerreros puede ser atacado por sorpresa y/o a distancia, de forma tal que no pueda evitar ser herido por cualquier otro ser humano.

A nivel intelectual, según Hobbes, la igualdad es aún todavía más marcada. Pese a que todos creen ser más inteligentes que los demás, lo cierto es que se debe solo a una falta de modestia propia del ser humano en general.

Así, muchos empiezan a practicar artes marciales o defensa personal, consciente o inconscientemente, porque quieren ser más fuertes que los demás. Si reflexionamos como lo hizo Hobbes, nos damos cuenta que lograr eso es imposible. La única forma de sobrevivir en una sociedad numerosa es colaborando entre los miembros de la misma, individualmente, el más fuerte será siempre el más débil si logra la enemistad del resto: será linchado. Si se hace enemigos más que amigos, terminará mal o dependerá de su suerte para sobrevivir, y ya no digamos para vivir bien o tranquilo...

Dicho de otra forma: practicar artes marciales nunca, incluso antes de la existencia de las armas de fuego, hizo a alguien inmune al ataque de otros, ni tan siquiera más fuerte que el mayor de los débiles.

Esto significa que buscar una seguridad física en la práctica de las artes marciales orientadas a la defensa personal es una quimera.

Pero lo que no es una quimera es que la seguridad y la confianza sea interior.

Y lo que tampoco lo es, es que esta búsqueda nos lleve, precisamente, a tener menos enemigos...

Todo lo anterior no quita que las técnicas, la táctica y la estrategia marcial nos pueden evitar muchos problemas y ayudar a defendernos en la realidad de ataques reales: ante un golpe o un cuchillazo ya lanzado e inevitable, no queda más que actuar. Las "herramientas" marciales que poseamos, en ese sentido, bienvenidas serán siempre en este mundo moderno donde muchos quieren avasallar a los demás, ante el hecho consumado, no podemos permitir ser avasallados.

Pero no hay que creerse inmunes, por mucho que sepamos, como ya recalcé más de una vez.

En otras palabras: la humildad no es una posición hipócrita, es una posición necesaria y consecuencia de lo que nos enseña el camino marcial.

Las "herramientas" no son el fin del artes marcial, son solo una mera aplicación para la autodefensa, un corolario de algo más vasto e interno que la simple defensa ante un ataque.

Como suele pasar en la vida, entramos por una puerta, y terminamos descubriendo un lugar que no esperábamos encontrar, pero mejor de lo que hubiéramos imaginado. Eso pasa con aquellos que emprenden disciplinas marciales esperando dominar por la violencia (aunque más no sea por motivos de defensa) y terminan cooperando por la paz. Algunos lo llaman suerte, otros destino y otros, en fin, lo llaman hacer camino al andar.

viernes, 7 de marzo de 2014

¿Vamos a practicar o a entrenar?

En castellano la diferencia entre "entrenar" y "practicar" es sutil, pero en artes marciales japonesas es importante y hay que tenerla en cuenta.


Personalmente nunca me gustó decir "voy a entrenar" al ir a hacer aikido, judo o karate siempre pensé que lo más correcto era decir "ir a practicar", ya que entrenar implica para mi una repetición de ejercicio físicos con el objetivo de mejorar el rendimiento deportivo, mientras que las artes marciales no son eso según entiendo, son algo más...ese algo más implica cada día incorporar nuevos movimientos, nuevas "trazas neuronales", gracias a movimientos que no dominamos y que pasamos de a poco a constituir en reflejos propios, de pensarlos a no pensarlos. Si cada día repitiéramos nada más lo que sabemos y nos quedáramos en eso, ahí sí estaríamos entrenando como en un deporte más y no practicando una disciplina marcial.

Esto no quita, por supuesto, que entrenar es una forma deportiva totalmente válida de encarar incluso las artes marciales, entendidas en ese caso como deportes de combate o como una mera disciplina física. Pero, insisto, las artes marciales, tradicionalmente, son algo más.

Después me enteré que no estaba tan errado con esta distinción que hacía en mi mente y al hablar, porque a nivel tradicional japonés (de donde surgen las artes marciales que practico) se piensa más o menos igual.

Los propios japoneses marcan claramente la diferencia entre "Reshu" (entrenar) y "Keiko" (practicar). La diferencia para ellos no es tan sutil como con los términos en español, sino que, por el contrario, implica en el primer caso una preparación exclusivamente física, mientra que en el segundo caso hace referencia a una preparación mucho más amplia que involucra al espíritu o la mente toda, en comunión, por supuesto, con el cuerpo. De ahí que uno pueda hacer "keiko" no solamente en "budo", sino en otras disciplinas "zen" como la de la del arte de la ceremonia del té o el arte de los arreglos florales.

No olvidemos esto al ir a practicar al dojo, y si somos consecuentes, avanzaremos en todos los planos de existencia, no solo en el del rendimiento físico.

miércoles, 12 de febrero de 2014

¿Están las artes marciales en decadencia?

Es cierto que es difícil establecer cuando un arte o una ciencia está en decadencia...en el caso de las artes marciales me atrevo a afirmar que sucede así debido a lo que nos muestran dos factores que considero hechos clave de los que habo aquí, y que percibo al moverme por de ámbito y a convivir con gente del mismo.

Inmovilización e intento de estrangulación con las piernas en triángulo
(san kaku jime) en un torneo de judo.

Estos factores son:

A - Al margen de las modas pasajeras, mi sensación es que el número de practicantes de artes marciales ha disminuido (al menos los que las practican con asiduidad y por motivos no relacionados con una profesión que se lo exija). Esto a nivel mundial, e incluso sin tener en cuenta la cantidad de población (o sea, debería haber más practicantes solamente por el hecho de que aumentó la población en el mundo).

B - Salvo algunas excepciones puntales, en promedio el número de competidores en torneos o competencias y exhibiciones de casi todas las artes marciales (sean consideradas deportes o no) también es menor.

Lo segundo casi con seguridad es consecuencia de lo primero, ya que siempre los practicantes de artes marciales que se dedican a competir más o menos frecuentemente, son menos que los que sólo aprenden o entrenan de forma recreativa. Es evidente que si hay menos practicantes por tanto habrá menos competidores.

A su vez, el que haya menos competidores implica que para llegar a ser campeón en un peso dado, se necesita menos esfuerzo (menos combates) que cuando el número de participantes en un torneo es mayor.

Suponga entonces por un momento que mi análisis es cierto. Volvamos entonces a la pregunta que motiva este post: ¿están las artes marciales en decadencia?

Creo firmemente que esto no es algo que pueda explicarse dentro del ámbito marcial exclusivamente, sino todo lo contrario: las artes marciales, los deportes de combate o los deportes de lucha están en decadencia por ciertas razones muy simples, a mi modo de ver, pero principalmente por las dos siguientes:

1) - A la gente, en general, no le gusta esforzarse para lograr algo: prefiere lo fácil. El espíritu de sacrificio cada vez es menor. La cultura del "ganarse el pan con el sudor de la frente" no está precisamente de moda.

2) - Oriente está en decadencia, o avasallado culturalmente por occidente. Esto incluye a la filosofía oriental (salvo el "resurgir" descafeinado de la new age y similares), de las que se nutren la mayoría de las artes marciales, o la que nutren las artes marciales, ya que en muchos casos es (o era) un circulo que retroalimenta ambas disciplinas .

3) - Relacionado con los dos puntos anteriores:

3.1) - Cada vez se tiene menos paciencia: se prefieren los resultados rápidos.

3.2) - Cada vez importan menos las habilidades no visibles: se prefiere la búsqueda de los títulos y el currículo por un lado; y la "belleza" o la "estética" mal entendida (musculación, cuerpo, gimnasio), por el otro.

Pasaré a hablar en detalle de cada uno de los puntos anteriores.

1) - Sobre la "apatía" (podríamos denominar) y el "ritmo de ciudad" que envuelve en general a la generación actual (jóvenes y "adultos", siempre hay excepciones, por suerte). Es innegable que desde siempre el ser humano tiende hacia la comodidad, lo cual es totalmente loable y (en cualquier caso) inevitable. Pero esto no significa que olvidemos que las victorias más sabrosas son aquellas que implicaron un esfuerzo, una dedicación, que a la que no cualquiera puede acceder. Precisamente por eso: porque implica un esfuerzo, implica un sufrimiento mayor al normal, no tenemos que olvidar que también la recompensa puede ser (aunque no siempre) mayor de lo normal, única, exclusiva, especial, algo que no está al alcance de cualquiera en definitiva.

Pero esta tendencia al sedentarismo mal entendida y vivida, podemos es más patente actualmente porque, a diferencia de lo que ocurría antes, esto se manifiesta incluso dentro del propio tatami, dependiendo el caso.

Muchas veces, por ejemplo, se ve que chicos fueron mandados a practicar o entrenar por sus padres con el único objetivo de "llegar a cinturón negro", sin importarles muchas veces el "pequeño detalle" de que su hijo se da cuenta de que el arte marcial que está practicando no le gusta, o simplemente no es algo para lo que él esté hecho (no todos nacemos para practicar cualquier cosa, es bien sabido).

Los padres, en este caso, son los responsables directos de que su hijo no preste atención al profesor o al maestro en la clase del un arte marcial. Pero muchas veces no son los únicos responsables, el propio profesor o maestro está implicado en esta "culpa", y para entender esto aquí tenemos que hablar (cuando no) del dinero y la política, dos cosas que son prácticamente sinónimas...

Cuando un profesor tiene un gimnasio muchas veces (aunque por supuesto no siempre) su prioridad es mantenerse con lo que gane en ese gimnasio, lo cual es un hecho totalmente licito y entendible. Sin embargo, la necesidad de conservar a sus alumnos (clientes) hace que en muchos casos el profesor "omita" el decirle a los padres de un chico, claramente, que a su hijo NO LE INTERESA practicar el arte marcial en cuestión. Esto último es, ya sí, algo NO totalmente lícito y entendible (moralmente hablando al menos).

Ya lo dijo Jigoro Kano (creador del Judo): "El Judo no debe ser revestido con una etiqueta nacional, racial, política, personal, sectaria.". Y por algo lo dijo, no la historia demuestra que no se equivocaba. Inevitablemente, el judo como casi toda arte marcial que fue adoptada por occidente, se vio a largo plazo, luego de la muerte de Kano, implicado en política (y dinero) a tal punto que se perjudica a veces a sí mismo... los resultados de esto están a la vista...: las artes marciales están en decadencia.

Vemos entonces que la política se mezcla con la decadencia, con el dinero y con el sedentarismo. Y vemos también que esto lamentablemente no es un problema que afecte exclusivamente a las artes marciales, sino que también se ve en la falta de practicantes de deportes o disciplinas verdaderamente duras como el montañismo de expedición.

No es casualidad que el nombre de casi todas las artes marciales japonesas modernas (y algunas no japonesas) contenga la sílaba o el idiograma "DO". "DO" significa camino o doctrina, y como tal no puede más que implicar un esfuerzo continuado en una misma dirección para lograr algo: los resultados instantáneos están totalmente al margen de las artes marciales, y quizás por eso las artes marciales están quedando al margen de una época que busca resultados inmediatos como es la actual.

En definitiva, se ha olvidado o no se quiere ya aceptar que, tal como nos enseña una vez más una de las máximas de Jigoro Kano "El fracaso en la competición y en el entrenamiento, no debe ser motivo de desaliento o aflicción, pero es señal de la necesidad de una mayor práctica y de esfuerzos mas continuos".

2) - Sobre la decadencia de oriente culturalmente hablando, poco puedo decir como artista marcial más que lo que ya he dicho.

Pero hay algo que es necesario recalcar: las artes marciales inundaban todo el sistema educativo oriental, y aunque incluso hoy en gran medida se mantienen estas tradiciones más que en occidente (donde nunca se llegó a implantar del todo), ya no sucede en algunos casos tan estrictamente como sería deseable.

Las artes marciales, "modificadas" en o por occidente, retornaron a oriente con ciertas mejoras técnicas en muchos casos, pero (sobre todo) con la decadencias a nivel filosófico y educativo que implica la "competitividad" mal entendida (ganar es el objetivo final) y el "propietariado" (todo tiene un dueño, todo es venido o comprado) que caracteriza a la civilización occidental contemporánea.

Si un arte marcial no se entiende como una forma de educar a una persona, una forma de autoeducación o (mejor dicho) de autodisciplina, no se logrará nunca que las artes marciales se perpetúen, sino todo lo contrario, lo que ocurre hoy: que involucionen. Que se pierdan en meras prácticas aisladas como un divertimento más, desprovisto de una filosofía o de una razón de ser. Por algo Jigoro Kano dijo: "El valor de una cosa depende de la forma en que se aborda mentalmente, y no de la cosa en sí misma."

Las artes marciales no se ven ya (en general) como una forma de vida, sino como un simple "pasatiempo" más de una sociedad ociosa, aburguesada, como es en general la sociedad occidental u occidentalizada, aculturizada del oriente actual. En general las artes marciales se deportivizaron, y este es el lamentable efecto secundario (aunque para nada necesario, dpeende del maestro y del alumno). Se me antoja llamarlo el síndrome de "ver los juegos olímpicos por televisión tirado sobre un cómodo sillón, pese a que nunca he practicado deporte" o el síndrome de "práctico deporte porque voy al gimnasio ha hacer sociales".

O también, se entienden como una forma de matar, atacar o defenderse simplemente. Una "forma de combate" no un arte marcial. Se ha olvidado que las artes marciales forman "artistas", no "combatientes". Para esto último existen las carreras militares. En las épocas de las armas de fuego "populares" y disponibles para cualquiera, poco sentido tiene dedicarse a las artes marciales para atacar o defenderse solamente.

3.1 - Las clases no suelen durar tanto tiempo como duraban antes. Ahora, a nivel amateur, practicar una sola hora tres veces por semana, donde se incluye la parte física, suele ser lo usual. Anteriormente al menos se entrenaba físicamente una hora más por día, y solía agregarse incluso algunas horas más por semana (dependiendo el caso y en promedio, por supuesto).

El que las artes marciales no se puedan aprender "de la noche a la mañana" exaspera a los occidentales desde hace mucho. La prueba lo constituye el que tradicionalmente en oriente no existían más que los cinturones blanco y el negro. Se llegaba a cinturón negro simplemente cuando el blanco estaba lo suficientemente sucio. Así la experiencia y el rango jerárquico eran verdaderamente proporcionales al esfuerzo y las "caídas" (en judo literalmente) de los practicantes. No, a nadie se le ocurría ensuciar a propósito el cinturón, no pensaban tan ruinmente como lo hacemos ahora, se regían por otras normas, los motivaban otros fines, ni mejores ni peores, sólo moralmente distintos.

No es casualidad el que en la sociedad occidental u occidentalizada esto se de dentro de un ritmo social frenético e imparable, donde hay que llegar al trabajo a una hora determinada, donde se tiene que tener la computadora más rápida pese a que no es en realidad necesario, donde se tiene toda la vida estipulada y programada en función del reloj y no hay tiempo para perder.

3.2) - Conozco gente que realiza un cursos de perfeccionamiento en artes marciales con el único objetivo de mejorar su currículum vitae, y no son pocos... Usted, aunque no practique ninguna arte marcial, coincidirá conmigo en actualmente se persiguen los títulos y diplomas mucho más que antes. Y no como una consecuencia lógica del saber adquirido, que demuestre y confirme lo que aprendimos, sino como un fin en sí mismo, ya que de ello dependerá conseguir un trabajo, ganar más dinero, y "mejorar la vida" (sólo materialmente hablando) para el común de la gente. Las artes marciales no han quedado ajenas de esta carrera por las "buenas referencias": policías, bomberos, agentes de seguridad, etc. mejoran su curriculum cuando se menciona que son cinturones negros de esto o aquello.

Si combinamos esta necesidad de demostrar lo que sabemos con un papel para conseguir un trabajo (y no con un examen, como debería ser) con el afán de lucro y poder que existe en las federaciones de artes marciales al mezclarse estas con política, las consecuencias negativas son evidentes:

- Muchos "saben" (léase, están titulados o matriculados para ejercer) artes marciales, porque han pagado lo suficiente y han aprobado los cursos de forma lamentable, ya que los requisitos para lograr titulaciones son cada vez más inversamente proporcionales al precio que se paga por ellas. Estos muchos no han alcanzado el contenido real, la riqueza interior que uno reconoce al dominar en alguna medida un arte marcial, sólo poseen el traje y el cinturón.

- Al mismo tiempo, muy pocos SABEN (léase, son artistas marciales y/o profesores que dominen el arte marcial en cuestión tal como acredita su título) ya que pocos se esfuerzan por algo más que por el título. Es decir, ven el título como una consecuencia de lo que saben, y no a la inversa, tal como entiendo debe ser.

Pero la búsqueda de apariencias vacías no se limita a perseguir títulos, diplomas y acreditaciones que no reflejen la realidad de lo que se sabe, sino también a una mejoramiento de lo que llamo "estética mal entendida".

Existe un "culto al cuerpo". Debemos vernos "lindos", y con aspecto saludable. No importa si para ello debamos usar toneladas de cosméticos, broncearnos artificialmente, tomar anabólicos o realizarnos cirugías estéticas a gran escala.

Como la practica de artes marciales no nos hace necesariamente más lindos de lo que somos, aunque seguramente sí más saludables, esto aleja a posibles candidatos. Mucha gente preferirá verse en el espejo de un gimnasio mientras levanta pesas, antes que aprender a realizar una lucha o un kata, pensado que con lo primero persiguen una mejora estética mucho más segura y rápida, cuando en realidad la estética bien entendida está en el kata, o en el dominio del cuerpo y los músculos al realizar un combate; en la forma de desplazarse y de controlarse que se logra al practicar un arte marcial con sacrificio y dedicación (es decir, la única forma posible de practicarla EN SERIO). Por supuesto, el ir a un gimnasio es algo complementos válido, ya que en algunos casos son lugares para la práctica de disciplina tan respetables como el fisicoculturismo, pero en general no puede decirse (como me ha tocado escuchar) "yo hago deporte", y tras preguntarle qué deporte practicaba decirme "voy al gimnasio". Porque, dicho sea de paso, los gimnasios son consecuencias de una forma de vida social, de la búsqueda de la sociabilidad (y de la estética, como ya dije) mientras se realiza ejercicios. La prueba de ello es muy simple: salvo contadas excepciones, prácticamente todo lo que se hace en un gimnasio se puede hacer en nuestra propia casa o saliendo a un parque, y sin pagar por ello un centavo o, si se quiere, invirtiendo mucho menos de lo que se gasta en un par de meses de cuota en una o dos máquinas para realizar ejercicios.

De la misma forma en que muchos prefieren verse bien antes que estar bien, muchos prefieren consumir edulcorante a limitarse en el consumo de azúcar, tomar jugos artificiales a naturales, o comer comida precocinada a cocinárselas ellos mismos. Todo para "hacerlo más fácil", o por no "perder tiempo" en hacerlo, o "gastar más dinero", por poner solo algunos ejemplos con sus respectivas excusas.

Por último, no podemos negar que hay algunas cuestiones que siempre, de forma crónica, han contribuido a que las artes marciales no sean del todo populares, lo cual no está mal, ya que tradicionalmente ha equiparado a un "cinturón negro" con algo tan difícil de conseguir en otros ámbitos educativos como puede ser un doctorado universitario. Estas cuestiones que distinguen a las artes marciales son:

a - En las artes marciales en principio hay que aprender a obedecer para aprender, y a casi nadie le gusta acatar ordenes: se prefiere mandar

b - Las artes marciales se suelen relacionar exclusivamente de forma errónea con el uso de la violencia. Parece "sonar" siempre con más fuerza la palabra "marcial" que la palabra "arte".

c - No todas las persona disponen de la capacidad psicomotora como para avanzar en el aprendizaje de un arte marcial...o de la paciencia que lo compense.

d - No todas las personas disponen del tiempo y/o el dinero necesario para practicar artes marciales...o quieren invertir en ello (no es "negocio").

e - No todas las personas tiene el valor de animarse a todo lo anterior...quizás el factor fundamental.

Sin embargo, pese a lo dicho hasta ahora sobre la actual decadencia de las artes marciales, podría objetárseme con razón que sigue habiendo practicantes de judo, kung fu, karate, taikowndo, kendo, sipalki, capoeira, aikido, y de todas las artes marciales y deportes de combate, tan buenos como en todas la historia de las artes marciales ha habido. Eso es indudable, y demuestra que una institución puede estar en decadencia, pero esto no significa que lo esté lo principal, lo que sigue determinado la excelencia en la práctica de un arte corporal: el esfuerzo personal e intransferible del artista marcial que las practica.

Al menos desde este blog luchamos día a día para que las artes marciales vuelvan a una época de oro...¿lo lograremos? Depende de todos seguir adelante, más no puedo decir :-) Gracias por llegar a leer todo, comenten!!

viernes, 4 de octubre de 2013

La difícil tarea de ser humilde

Algunos confunden el significado de la humildad al relacionarlo o incluso equipararlo de forma indisociable con el de pobreza. Sin embargo, la humildad, a diferencia de la pobreza, es una virtud. Una virtud esquiva y difícil de lograr, pero a la que todos deberíamos aspirar, sobre todo en el mundo marcial...
 
Humilde es aquel que se dio cuenta de que lo complicado no es saber, sino dejar de creer que uno sabe más que los demás. Sobre todo sin tener en cuenta quienes son los demás. Creerse mejor o sabio en una disciplina, ya sea en comparación con otras disciplinas similares o con otras personas que no se conoce más que de forma indirecta, es el gran error que comenten muchos y que les impide alcanzar la virtud de la humildad.

¿Pero en qué consiste ser humilde? Humilde es aquel que demuestra lo que es con los hechos, con la actitud. Aquel que no es soberbio ni pedante, porque sabe que nunca se acaba de mejorar, y que siempre alguien puede ser mejor. A nivel intelectual la humildad, por tanto, es contraria a toda forma de fanatismo, y escapa a los creyentes de verdades absolutas en cualquier ámbito.

Ahora, un punto quizás más importante aún sobre el que debemos interrogarnos: ¿aporta ventajas la humildad desde el punto de vista de la supervivencia o de la vida cotidiana?, ¿o simplemente facilita el sometimiento a otros?. En este punto hay que aclara que de la misma forma en que humildad no es sinónimo de pobreza, tampoco debe serlo de debilidad. El límite de la humildad que uno puede tener lo ponen precisamente las personas que no son humildes. Porque uno puede tolerar la ignorancia cuando uno saber...puede incluso reírse para sus adentros ante las personas que creen que saben en un ámbito que nosotros dominamos más...pero lo que una persona no puede, por muy humilde que sea, es tolerar que alguien que no sabe intente darle lecciones para las que no está capacitado. Si a esto se le suma una actitud irrespetuosa, violenta o soberbia, la reacción debe ser cortar en seco tales irreverencias de la forma que haga falta.

El mundo de las artes marciales y de la filosofía, tan distantes y tan próximos depende del punto de vista desde el que se los mire, se peca mucho de soberbia y se conoce poco lo que es juzgar por hechos y actitudes ante que por lo prestigio jerárquico a veces injustificado. Muchos creen que hay que respetar a tal o cual persona simplemente porque "es un filósofo" o "es un cinturón negro", y rendir pleitesía a estos por simple titulits que muchas veces no refleja una verdadera sabiduría.

Un verdadero maestro es ante todo humilde, el que no lo sea no merece llamarse maestro ni ser respetado como tal. Lamentablemente, en la filosofía, la religión y las artes marciales muchos estamos cansados de soportar a pedantes "maestros" que blanden la bandera de la verdad (su verdad) como si fuera la única en el universo, incluso aunque las propias leyes universales de la gravedad o el sentido común los contradigan. Y por supuesto, como ya mencioné en más de una oportunidad, todo aquel que se creen sabedor de la verdad absoluta, se creerá lógicamente con el derecho de tratar a los desconocedores de la misma como inferiores, e incluso "evangelizar a la fuerza". Es la tan peligros lógica del fanático que no entiende de humildad.

La ventaja de que un maestro fanático o del filósofo que esgrime una verdad absoluta, es que mostrará un punto de vista de forma tan "fuerte" que facilitará el aprendizaje...pero cuidado, una cosa es aprender un punto de vista enseñado con convicción fanática por un profeta, y otra olvidarse de que es un punto de vista y creer que es una verdad absoluta, o la única interpretación de la verdad revelada. En mi opinión, del maestro y el filósofo convencidos de su verdad como "LA" verdad, hay que aprender "SU" verdad, pero no copiar su absolutismo. Enfrentarse a ellos e intentar hacerles entender el relativismo de lo que dicen es una total pérdida de tiempo. Hay que actuar aquí como el agua y fluir ante su dureza de sesera tomando lo que podamos y dejándolos atrás cuando ya no nos aporten nada más.

Desde el punto de vista de la supervivencia entonces, la humildad nos protege de los fanatismos, y nos prepara para estar abiertos al aprendizaje, a nuevas experiencias. La humildad es necesaria para perfeccionarse, para poder aprender. Porque aquél que cree que sabe todo, difícilmente acepte que le enseñen nada. Y el que no sigue aprendiendo, llegará un momento en que será superado por los humildes, y estará en inferioridad de condiciones como para salir adelante en cualquier situación, ya sea en la vida cotidiana o en una emergencia.

Como siempre, te invito a participar usando los comentarios. Al mismo tiempo, si te gustá el blog o esta entrada, recomendala usando los botones de "Twittear", "Me gusta de Facebook" y "+1 de Google".

martes, 1 de octubre de 2013

Tres artes y tres técnicas marciales

Hablando genéricamente, pueden resumirse todos los aportes significativos en formas de combate sin armas de cualquier arte marcial en función de tres artes y tres técnicas.


Desde tiempos inmemoriales el hombre usa su cuerpo para luchar, el cuerpo como arma. Al ser su intelecto belicoso, su cuerpo y las condiciones de su entorno (ecosistema terrestre bajo gravedad [1]) los mismos, es lógico que presentara soluciones análogas o similares para enfrentar diversas situaciones de combate con éxito.

Al margen de las conexiones obvias que se dieron históricamente a través de los viajeros que unieron estos distantes países en épocas en que la única forma de hacerlo era a pie, a caballo o en embarcaciones rudimentarias, actualmente sabemos que pueblos que nunca tuvieron contacto entre sí desarrollaron métodos de lucha sin armas similares.

Así, vemos tanto en el Egipto como en la Grecia antigua ejemplos de lucha cuerpo a cuerpo que son similares entre sí y a otras técnicas y artes marciales creadas posteriormente en lugares muy alejados de Asia, como pueden ser China, la India, Corea o Japón [2].

Observando un poco todo el repertorio de artes y técnicas (tradicionales y modernas) a las que tenemos acceso en la actualidad, podemos hablar de tres tipos de artes que (dentro de determinadas disciplinas o escuelas) se han repetido de significativamente en la historia, y que son:

- el arte de golpear (con piernas o brazos) (atemis waza[3]);
- el arte de luxar articulaciones (kansetsu waza);
 - el arte de proyectar o lanzar (nage waza).

A su vez, estas tres "artes" pueden variar en alguna medida en su desarrollo dependiendo de si se ejecuten de:

- de pie (tachi waza),
- sentados o arrodillados (en seiza o suwari waza),
- sentados mientras el oponente está de pie (hanmi handachi waza)
- acostados o tumbados (ne waza).

Dando como resultado lo que podemos llamar tres "técnicas" básicas que combinadas a las "artes", desenvolviéndose en nuevos desarrollos o subespecializaciones, a los que en la lucha en el suelo hay que sumar el de las inmovilizaciones o retenciones (oseakomi waza).


 Ejecución de una kata de judo

Siendo tan amplio el campo de estudio de las "artes" clasificadas de esta forma, se puede hablar de ciertos representantes de cada una dentro de las artes marciales que sobreviven a la historia. Es decir, aquellas que se tradicionalmente y desde hace siglos (directamente o por herencia o continuidad histórica) se especializaron en cada uno de estos aspectos fundamentales del combate, siendo por lo tanto probadamente más efectivas en cada una de estas facetas. Estas artes marciales especializadas son:
  • En el arte de golpear (atemi waza): karate / kungfú / kempo (también jujitsu, taekuowdo, sipalki, etc.).
  • En el arte de proyectar (nage waza): judo / sumo (también aikido, jujitsu, y formas de lucha).
  • En el arte de luxar (kantesu waza): aikido (también judo, jujitsu, etc.).
  • En la lucha en el suelo: lucha grecoromana, judo (también sambo, lucha canaria, lucha leonesa y formas de lucha menos conocidas).
 Por supuesto, cada una de estas artes marciales enfoca estos aspectos bajo cierta filosofía y con determinados métodos que no siempre coinciden:

- Buscan el aprovechamiento de la fuerza propia para atacar al oponente (artes marciales "unilaterales"); o aprovechar principalmente la fuerza del contrario (artes marciales "bilaterales") para lograr su objetivo.

- Buscan el fortalecimiento muscular para aplicar la fuerza en combate (artes marciales duras, "chikara" [4]) o priorizan más la técnica aprovechando la fuerza de la gravedad, y de acción y reacción (artes marciales blandas, "ki" [5]).

- Se catalogan como sistemas de defensa o disuasión; o ataque o reducción del oponente.

- Actúan de forma directa (en línea recta, acción lineal); o indirecta (girando, acción circular).

- Se especializan en el uso de los pies y piernas como formas de golpear; de las manos o brazos; o de ambos.

- Son al mismo tiempo deportes (de combate o de lucha) circunscriptos por ciertas normas y reglamentos; o desechan totalmente la competición.

- Son entendidas como una forma de transformar la mente y el cuerpo ("do", camino); o como formas técnicas de defensa personal o de combate ("jitsu" o "jutsu").

El que se prevalezca uno u otro aspecto de los citados más arriba, no depende sólo de las directrices de una determinada arte marcial, sino del maestro que la enseñe y el contexto social en el que se desarrollen. Sin embargo, lo que casi nunca varía es la búsqueda de la especialización en alguna de tres artes (golpes, proyecciones, luxaciones) en combinación con alguna de las tres técnicas (pie, rodillas, acostado).

Como siempre, te invito a participar usando los comentarios. Al mismo tiempo, si te gustá el blog o esta entrada, recomendala usando los botones de "Twittear", "Me gusta de Facebook" y "+1 de Google".

 Bibliografía recomendada:
 
- Asia oriental en los siglos XIX y XX, Chesneaux, J., Editorial Labor, Barcelona 1969.
- Introducción al judo, Miguel Villamón et al., Editorial Hispano Europea, 1999.
- Los juegos olímpicos, Segura Munguía S., Editorial Amaya, Madrid 1992.
- Secretos de los Samurais. Estudio de las artes marciales del Japón feudal, Oscar Ratti y Adele Westbrook, Editorial Paidotribo, 2006.
- Sports and games in ancient Egypt, Decker, W., Editorial Yale University Press, Yale 1999.

Notas:
[1] Tomo el ecosistema terrestre como base de este estudio, pero en la antigüedad existieron artes marciales que se especializaban en el arte que se desarrollaban en otro tipo de ecosistemas, como por el ejemplo la natación como arte marcial en el Japón feudal (el arte de nadar con armadura, por ejemplo) y evidentemente la destreza necesaria para combatir durante el abordaje de un barco (por poner otro ejemplo) exceden las habilidades que podemos considerar típicas de los tipos de lucha "en tierra".
[2] Al respecto, consultar sobre los descubrimientos hechos en las pinturas de las tumbas de Beni Hasan en el distrito de Antelope en Egipto, o las características del pugilato o el pancracio dentro de los juegos Olímpicos, y su similitud con otras formas combate sin armas medieval, antiguo y moderno.
[3] Indicamos los nombres en japonés, por ser los que más se han difundido a través de las artes marciales que sobreviven a la modernidad.
[4] "Chikara", en japonés, un concepto que hace referencia a la fuerza "externa", muscular o fuerza bruta (lo "duro" o lo "lleno")
[5] "Ki", en japonés ("Chi" en chino, o "Prana" en hindú) hace referencia a la energía, voluntad interna o poder interior, relacionado en artes marciales con el manejo del centro de gravedad ("hara", "tandem") para lograr un objetivo físico con la máxima eficacia pero con el mínimo esfuerzo muscular (lo "blando", lo "flexible" o lo "vacío"). A nivel místico se relaciona esta energía con la del resto de los seres vivos o el universo
.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Karate Do profundo, Cartas desde Ikigai Dojo

Uno de mis maestros de karate contribuye a nuestro blog Dojukaai con su gran sabiduria, desde su dojo Ikigai. Interesante reflexión para comprender un poco más el origen y el objetivo profundo del Karatedo y, me atrevo a decir (esto corre por mi cuenta) de cualquier artes marcial o, incluso, disciplina no marcial que persiga o transite el "DO" como camino hacia la autosuperación. Sigan leyendo, espero les guste amigos.

"...  Que Alegria saber de ti!...

... Me comentaba un día el Maestro Lahiguera que el núcleo actual de la Sotokan anda detrás de encontrar (o recuperar a poco que uno atienda ciertas claves de Funakoshi), un sentido más profundo a la práctica del Karate... Do... y que vaya más allá del mero aspecto combativo cuya eficacia es tan efímera como ilusoria... Pues nadie controla los imprevistos... ni los previstos...

... Pero no vengo a hablar de Sotokan... Podría igual mentar Shito Ryu o cualquier otra... Hay un punto de origen donde se disuelven las meras diferencias técnicas... 

... Karate Do, en mi humilde modo de entenderlo y vivirlo, va mucho más allá no solo de la capacidad destructiva... sino incluso de la capacidad sanadora tanto a nivel emocional como físico que nos ofrece sabiendo usar el Pranayama en Kata... sabiendo, también, el significado funcional de tales  combinaciones motrices que llamamos Kata...

... Va mucho más allá incluso del movimiento físico... y mental... 
... Recordando a Platón, Karate Do habla de una experiencia sensitiva desde una existencia inteligible...

... Utiliza El Movimiento por supuesto, pero para hacer una progresión hacia la trascendencia de este... Karate no habla de valores éticos tanto como de Conexión con El Todo... Ya te conté que una de las acepciones del significadoo de Kara es la de 'Lo Absoluto'... 
... Entonces Karate termina abandonando la lucha, que incluye los conceptos de perder, ganar e incluso empatar...

... Esforzarse es luchar... Y se ha de aprender Lo Que es luchar para conocer Lo Que No Es luchar... Pero no debemos anclarnos ahi, como identificativo de un Ego determinado... Yo Soy lo que hago... No creo... 

... Yo hago segun Soy... se me antoja más...
... Uno es parte de un Universo en continuo movimiento y Uno es la adaptación continua... El famoso Be Water de Bruce Lee que se entendiò como un simple concepto táctico... No somos solo 75% de agua cuando estamos en el Dojo... También, y esa es una de las claves, cuando estamos fuera del Dojo...

... Pero todo tiene un proceso... y como el árbol,  todos terminamos recibiendo Luz y Agua de una manera u otra... Hoy un mail... mañana un buen entrenamiento... pasado una excelente manzana Fuji (son mis favoritas... estàn colmadas de jugo... te las recomiendo justo despues de entrenar)... 

... La adaptación a cada instante nos evita el fatigoso trabajo de intentar las cosas cuyo previsto resultado suele ser dudoso... si no... no sería un intento... sería un Hecho....

... Y cómo mantenerse estable en cada instante?... Volvemos a encontrar la respuesta en Kata... La Actitud mantenida durante el movimiento entre forma y forma... y también una vez alcanzada la siguiente forma... Como enseña e interioriza Kata, mantener el Zanshin hacia El Vacio... de donde todo emana... Mantener el Zanshin a La Respiración... por donde todo se materializa ('El Verbo se hizo carne', dicen otros)...

... Mantener el Zanshin a La Conciencia de que somos parte de un Universo como expresión de un Orgánismo Mental Vivo e Inteligente, que se mantiene en continua expansión autocreándose en cada momento lo justo necesario para continuar Su tal  Expansión...

... Quie comprende esto... Pierde el miedo...y abandona los intentos...
... Humildemente asi lo vivo... asi trato de cultivarlo... 
... Un saludo como Quietud de una noche de Verano...


Salud!"

Como siempre, te invito a participar usando los comentarios. Al mismo tiempo, si te gusta el blog o esta entrada, recomendala usando los botones de "Twittear", "Me gusta" y "+1 de Google".

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Karatedo: el camino de la mano vacía y varios significados

Por muchos es conocido este significado de la palabra "karatedo": do, camino; karate: mano vacía. Sin embargo, lo que no muchos conocen es el significado más allá de la literalidad de esta frase en relación con el budismo zen.

  
En general se cree que el significado de karate se debe a que en karate se pega con la mano abierta (shuto, borde interior de la mano; o haito, borde exterior, o los distintos nukite con uno o más dedos), pero el karate usa también como "arma" el puño o mano cerrada (tsuki) de distintas formas (uraken, tettsu, etc.), el codo (enpi), con la muñeca (kakuto), con la rodilla (hiza-gasira) y por supuesto con los pies, ya sea con el empeine (hasoku) con el borde exterior del pie (sokuto) con la planta (tesoku) con el talón (kakato) en toda la gama de patadas que recoge (geri).

Otros, por tanto, interpretan que esta arte marcial y deporte de combate es un camino que siguen aquellos que no usan armas para luchar, sino simplemente el cuerpo (la mano vacía, la mano sin armas). Pero se olvidan que, aunque hay un arte marcial específica que se especializa en el uso de armas blancas antiguas como bo, tonfa, etc. (el kobudo), muchos practicantes y maestros de karate también usan armas blancas dependiendo la escuela, y sigue diciendo que practican "karate-do", "camino de la mano vacía". Ahí es cuando se aplican otros significados más profundos a esta frase, y es cuando hay que hablar del Budismo Zen.

El zen es una rama del budismo que tiene sus orígenes en Japón, como interpretación del la rama o escuela "chán" del budismo Indio. Como todo budismo, dependiendo quién lo interprete, se puede considerar una religión, una técnica o disciplina, una filosofía o alguna o todas estas cosas en combinación. Lo que es indiscutible, sin embargo, es que el zen va asociado indefectiblemente con la meditación. Meditación no en el sentido occidental de "pensar en algo concreto" o "ponderar", o "cavilar" sobre un tema o cosa; sino en el sentido oriental, que occidentalmente traduciríamos como "contemplación". Es decir, "observar" algo "ahora" con la mente o espíritu en el presente, intentando sólo concentrarse en ese aspecto y momento actual, tratando de sólo prestar atención al a sensación, y no a la "interpretación" (pensamiento) de esa sensación (pasado) o a la anticipación de lo que esa sensación o cuestión implicará (futuro) que es el estado normal de funcionamiento del cuerpo y el sistema nervioso.

¿Como se relaciona el budismo zen con el karatedo, el camino de la mano vacía? Consideremos para empezar, que el karate, si bien desde sus comienzos no era una disciplina basada en el budismo zen, sí lo fue a posteriori, y el karate de las escuelas que llegaron hasta la actualidad sí lo son.

Así, desde el punto de vista técnico, el karate, como todas las artes marciales, implica concentrarse en lo que ocurre, no en lo que ocurrió ni en lo que ocurrirá. Y esto es así porque implica actuar en función de lo que haga el enemigo, no de lo que pensamos que hará: anticiparse a algo que no será lo que pensamos podría causarnos la muerte. Por tanto, hay que actuar sobre lo que ocurre, no sobre lo que esperamos que ocurra. Así, el error de defendernos de un ataque que no existe no es posible. La meditación, por tanto, ayuda al luchador a saber concentrarse en el ahora, en el presente, y a actuar sobre lo que ocurre sin el margen de error que crea el pensar sobre lo que ocurrirá.

Desde el punto de vista espiritual, el camino de la mano vacía es una metáfora que hace referencia a otro aspecto fundamental del budismo: la ausencia de deseo. Hablando genéricamente, el budismo postula la ausencia de deseos materiales, ya que el que evita el deseo, evita por tanto el sufrimiento producto de no poder tener lo que desea. La mano vacía es la mano que no tiene nada, y por tanto nada desea y no sufre. El karatedo, desde esta interpretación, es también un camino hacia la felicidad o el nirvana.

Gracias por llegar a leer hasta este punto, todo un record en la era de Internet. Por último les digo que, como siempre, esta no es ni más ni menos que mi opinión de acuerdo a mis conocimientos y mi reflexión racional sobre este tema, basados en fuentes todo lo confiables que pude encontrar y en mi experiencia en las artes marciales.

Como siempre, te invito a participar usando los comentarios. Al mismo tiempo, si te gusta el blog o esta entrada, recomendala usando los botones de "Twittear", "Me gusta" y "+1 de Google".

martes, 17 de septiembre de 2013

La meditación Zen y las artes marciales

Mucho se habla de la cara oriental, de meditación, incluso "mística" de las artes marciales en general. Probablemente se habla tanto, como tanto se ha perdido este aspecto al emigrar las artes de combate a occidente (física o teóricamente) y, con influencias de ida y vuelta, mezclarse y confundirse con los deportes y con otras disciplinas hasta la desaparición de lo que bien podemos denominar su "esencia".
 

¿Cuál es el sentido de las técnicas de meditación Zen en disciplinas pensadas para la lucha cuerpo a cuerpo, con o sin armas, pero siempre a muerte? ¿Cuál es el sentido de introducir la meditación Zen al combate? La respuesta, al menos en lo que atañe al aspecto práctico o técnico, podría sintetizarse en una frase: lograr el mayor control posible de nuestros movimientos, en este caso movimientos (técnicas) marciales destinadas a herir y matar, a vencer en el combate y la guerra en la época en que las armas que contaban eran las armas blancas, y las armas de fuego todavía no habían hecho su aparición devastadora.

En este contexto, la meditación Zen se entendió como un aliado perfecto del guerrero, del Samurai: le proporcionaba una técnica mental que, con suficiente práctica y dedicación, le enseñaba como dejar de pensar. Entendámonos: dejar de pensar, en este contexto, implica dejar de preocuparse por los pensamientos pasados y futuros, concentrarse en el flujo de pensamiento del ahora, en los actos concretos que se están ejecutando, transfiriendo el dominio consciente de la mente al cuerpo, a los reflejos, a los movimientos psicomotrices grabados con la práctica y la repetición en nuestro cerebelo, y que fluyen en los verdaderos artistas marciales totalmente al margen de la consciencia. Traducido esto al aspecto marcial, significaba que un guerrero podía concentrarse totalmente en lo que estaba haciendo, independientemente de las distracciones internas (preocupaciones) y externas (acciones del enemigo que no influyeran directamente en su acción de combate).

La meditación Zen daba las herramientas para poder actuar desde lo que podríamos denominar "el cuerpo instintivo" hacia "la mente consciente", que sabemos ahora (o al menos estoy convencido) no son nada diferente, sino lo mismo. Porque esto va más allá de las artes marciales, es una ley que se aplica a todo movimiento corporal con el fin de la eficacia. Toda técnica deportiva implica este camino: pasar de la consciencia hasta aprender el gesto motor, al automatismo de dicho gesto convertido en técnica, en estilo, y por lo tanto dejar la mente para "guiar" ese flujo, reflejo instintivo aprendido (automatismo, mecanización) en la dirección adecuada, pero sin concentrarse en los detalles, sino solamente en el objetivo.

Por poner una metáfora tecnológica, sería algo así como lo que en programación un analista de sistemas hace al manejar variables u "objetos" que ya dentro incluyen una serie de tareas preestablecidas por las que no tiene necesidad de preocuparse. O cómo un General que maneja un ejército de soldados que sabe exactamente qué es lo que debe hacer y lo hará independientemente de la consciencia de su General. O como una tejedora que teje con lana prefabricada en un telar industrial. O, en definitiva, como cualquiera que usa una herramienta que facilita el trabajo, en este caso aprovechándose de las fabulosas capacidades instintivas de nuestro cuerpo-mente.

Pero el Zen proporcionaba al Samurai algo más, algo que incluso después de que sus artes guerreras se transformaran en obsoletas por la evolución de las armas de fuego, igual siguió siendo útil. Útil no sólo para los guerreros y artistas marciales, sino para cualquiera que (por las circunstancias que fueran) se decidiera a seguir por el camino de la meditación, que sin duda fue conservada hasta nuestra época por doctrinas espirituales y artes marciales como el Karatedo, el Aikido y otras (siempre y cuando sean practicadas en su totalidad, y sin olvidarse de esta esencia ancestral que les daba sentido). Precisamente, el Zen es lo que proporciona ese "DO" (camino) de todas las artes marciales.

En mi opinión, ese plus (añadido al aspecto práctico para el combatiente) que proporcionaba y sigue proporcionando el Zen, puede dividirse en tres aspectos, tres escorzos de un mismo principio: el cotidiano, el vital y el trascendental.

En el aspecto cotidiano, la meditación nos da tranquilidad, nos pone en perspectiva los problemas de la vida al bajarnos a la Tierra, y desinflarles (por decirlo de alguna forma) su pretendida universalidad, su desesperación producto de exagerar un inconveniente simplemente porque no podemos resolverlo de forma inmediata, o bien como quisiéramos. Nos recuerda que somos animales mortales, no dioses.
En el aspecto vital, la medicación nos devuelve a las raíces animales, instintivas de la vida. En definitiva, pone el sentir por encima del pensar, y hace que todo problema (siempre fruto del pensamiento, de deseos futuros insatisfechos) desaparezca. Ya que cualquier ser deja de tener problemas mientras solo se concentra en sentir y respirar, y nada más. De la misma forma que un gato no puede más que sentir placer mientras ronronea.

En el aspecto trascendental, el Zen "ata" a la vida, hace dejar de temer la muerte o (lo que es lo mismo) la incertidumbre por el futuro. Dicho esto con la salvedad de aquellos filósofos y pensadores que van más allá de la reacción del común de los mortales, el Zen tranquiliza ante las grandes incertidumbres, desde algo tan simple y orgánico como el acto de respirar y sentir, de percibir sin más, de lo que los griegos llamaban "contemplación". Contemplación, en este caso, al margen de toda interpretación consciente, pero contemplación de uno mismo, desde adentro, en el más amplio sentido de la palabra.

Gracias por llegar a leer hasta este punto, todo un record en la era de Internet. Por último les digo que, como siempre, que esta es solamente mi opinión, no excesivamente erudita, sobre este tema, de acuerdo a mis conocimientos y mi reflexión racional, basados en fuentes todo lo confiables que pude encontrar y en mi experiencia en las artes marciales.

Como siempre, te invito a participar usando los comentarios. Al mismo tiempo, si te gusta el blog o esta entrada, recomendala usando los botones de "Twittear", "Me gusta" y "+1 de Google".

lunes, 16 de septiembre de 2013

Artes marciales y deportes de combate

Aunque habitualmente se usa de forma genérica el término "arte marcial" para referirnos a las actividades de combate o lucha con o sin armas, hablando con propiedad habría que distinguir éste de los deportes de combate o deportes de lucha propiamente dichos.


El término "arte marcial" no es en su uso y significado actual tan antiguo como podría esperarse, en realidad proviene del inglés ("martial arts") y por eso no guarda el mismo significado actualmente que el que se le da en su versión japonesa ("bugei" o "bushutju"), china ("wu-yi" o "wu-shu") o vietnamita ( "vonghe" o "vothuat"). Así, muchas de las disciplinas que se caracterizan de forma genérica como artes marciales, son deportes, y en particular deportes de lucha y/o de combate.

La gran diferencia entre las artes marciales y los deportes radica principalmente en la existencia de la competición (un conjunto de reglas que determinan su funcionamiento "legal", quien gana y quién pierde) y la institucionalización (en federaciones, etc. que ejercen un control), de estos últimos . Así, un arte marcial "pura" no pretende llegar a logros motrices o técnicos para ganar en torneos o competiciones, sino que o no compite en absoluto, o busca la lucha "competitiva" para mejorar a nivel espiritual (armonía entre cuerpo, alma, sociedad, naturaleza, universo). De la misma forma, históricamente las artes marciales tiene un origen asiático, mientras que ciertos deportes de lucha o de combate no (como el boxeo de origen inglés, la lucha de origen griego, etc.).


Sin embargo, como suele pasar, a nivel práctico las cosas no son tan simples como marca la teoría. Así vemos que para algunas escuelas artes marciales como el karate son un deporte, y para otras no lo son. Es decir, algunos lo practican o lo encaran sólo desde el punto de vista competitivo, y otros desde el punto de vista integral humano/espiritual, dejando de lado la competición. Incluso disciplinas como el judo, que en sus inicios eran claramente un arte marcial (la competición se subordinaba al judo y este a la vida, y no viceversa) han derivado con el tiempo y una mayor occidentalización en deportes de lucha.

Es más, también existe lo que podríamos llamar factor "maestro - alumno". Una disciplina de lucha puede ser un arte marcial o un deporte de combate "en teoría", pero según lo enseñe un maestro y / o según lo aprenda o lo interprete individualmente un alumno puede ser "en la práctica" una cosa u otra, independientemente de que cómo se lo caratule en diccionarios o se lo encasille en definiciones.

Desde este último punto de vista, quizás podamos mencionar una distinción que hacen algunos autores diferenciando (entre las artes marciales japonesas) el "bujutsu" que serían aquellas artes marciales que priorizan la defensa personal en un combate real pero no a muerte en su versión moderna; de el "budo", las artes marciales que priorizan el elemento espiritual y el autoperfeccionamiento, en su versión moderna complementada con el ejercicio físico, el deporte, el entretenimiento y la autodefensa. Dependiendo de quién "aprenda" y quien "enseñe", una misma arte marcial o deporte de combate podría inclinar la balanza para uno u otro lado de esta clasificación.

Como siempre, te invito a participar usando los comentarios. Al mismo tiempo, si te gusta el blog o esta entrada, recomendala usando los botones de "Twittear", "Me gusta" y "+1 de Google".

jueves, 7 de marzo de 2013

Keiko: Diccionario de artes marciales

Keiko : Reflexionar, repasar lo pasado. Práctica para la mejora espiritual a través de una actividad.

En artes marciales japonesas y otras disciplinas budo y zen, acto de practicar para la mejorar espiritual y psicofísica.
Como siempre, te invito a participar usando los comentarios. Al mismo tiempo, si te gustá el blog o esta entrada, recomendala usando los botones de "Twittear", "Me gusta de Facebook" y "+1 de Google".

martes, 25 de septiembre de 2012

Qi: Diccionario de artes marciales

Qi : Transliteración del chino que significa literalmente "aire", "aliento", "estado de ánimo", traducido en cuanto a su significado aplicado como "energía vital" o "flujo de energía vital".

Término chino que en la filosofía y religiones orientales se refiere a la energía que impregna a todo el universo y los seres vivos, también llamado en japonés "Ki" o en hindú "Prana". Se pronuncia "chi" y por eso a veces se escribe igual en castellano.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Kihaku: Diccionario de artes marciales

Kihaku : Transliteración del japonés que significa "vivencia" o "espíritu".

En artes marciales japonesas, y en particular en karatedo, se suele asociar a la "vivencia de sincronización" que debe sentirse durante la ejecución de un kata.

Otagai ni rei: Diccionario de artes marciales

Otagai ni rei : Del japonés, literalmente "saludo" (rei) "recíproco" (otagai).

viernes, 17 de septiembre de 2010

Chakugan: Diccionario de artes marciales

Chakugan : Transliteración del japonés que literalmente significa "mirada".

Forma de mirar, sin fijar la vista en ningún objeto en particular, como si esta estuviera perdida en el infinito, y que se aplica durante la ejecución de un kata en karatedo y otras artes marciales japonesas. El chakugan normalmente precede a la aplicación técnica (primero se fija el objetivo con la mirada, después se actúa), aunque puede ser simultáneo a las mismas dependiendo del tipo de kata de que se trate y/o escuela que la ejecute.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Shin: Diccionario de artes marciales

Shin : Ver Makoto.

Gi: Diccionario de artes marciales


Gi : 1.- Honor, justicia. Interpretación simbólica de uno de los pliegues del hakama según la tradición del budo.

2.- Traje. Tradicionalmente, ropa interior bajo el hakama del que deriba el "dogi" moderno.

Jin: Diccionario de artes marciales

Jin : Benevolencia, generosidad.

Interpretación simbólica de uno de los pliegues del hakama según la tradición del budo.

Koh: Diccionario de artes marciales

Koh : Piedad, devoción.

Interpretación simbólica de uno de los pliegues del hakama según Morei Ueshiba.

Chugi: Diccionario de artes marciales


Chungi : Ver Chu.

Chu: Diccionario de artes marciales

Chu : Lealdad, fidelidad, devoción.

Interpretación simbólica de uno de los pliegues del hakama según la tradición del budo. También conocida como "Chugi".