Dojomarcial: muerte
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sábado, 1 de febrero de 2014

Por un celular...

Por un celular o un teléfono móvil pueden ocurrir muchas cosas, dependiendo en el país que estemos, puede que simplemente ahorremos dinero por contratar un servicio u otro, pero puede también que perdamos la vida por un simple celular...y eso es lo que pude ver con mis propios ojos como una persona moría por culpa de un teléfono móvil... 

Sí, todo puede llevarnos a un fatal desenlace, incluso un celular, pero en realidad solamente dos cosas terminan con nuestros días: una es la falta de criterio, y otra la suerte en la vida, que en cualquier caso, como es claro y notorio, siempre termina en un final, tarde o temprano...

Iba en tren hacia Retiro, en el San Martín. Para el que no lo conozca, tren diesel, ruidoso, normalmente sucio, etc., como un típico tren argentino. El día era bueno, como siempre las puertas estaban abiertas, tanto porque la mayoría de las mismas no cierra bien, como porque cuando el tren se llena hay que ir colgado de los estribos si no hay lugar, aunque esté "prohibido".

Iba sentado, por suerte, y veo como todo sucede con tanta rapidez que ahora va a resultar más lento contarlo que verlo: un hombre al que no alcanzo a ver la cara pasa corriendo y (después lo supe) agarra un celular de una chica que lo tenía en la mano, quizás mirando o enviando un mensaje, escuchando música o algo así. En el mismo instante un tipo de seguridad del tren (otra casualidad, normalmente no hay seguridad en los trenes, esta vez sí) lo intenta agarrar y forcejea con él en la puerta, ya que el hombre al parecer (supe también después) se quería tirar con el tren en movimiento para escapar. Todo esto en unos segundos, el hombre finalmente se tirá del tren, el de seguridad no puede impedirlo. También aparecieron unos policías (otra increíble casualidad, raramente hay) en el tren, y corriendo pidieron que se parara el tren para agarrar al ladrón.

El tren había salido hacía un par de minutos de la estación de Hurlingam, se hallaba a unos 500 metros de la estación cuando tras tirarse el hombre, cuando se dio la orden al maquinista para que frenara el tren. Al detenerse finalmente el tren, la gente mayoría de la gente, que no había visto el incidente cuando pasó, empezó a sorprenderse y corrió la voz de lo ocurrido (varias versiones paralelas, como siempre). Las reacciones eran varias, algunos de los comentarios típicos eran: "Seguro se fue corriendo, y ahora hay que esperar acá..." "Por un celular de mierda...ahora nos joden a todos..", "Estos chorros hijos de puta, habría que matarlos a todos, pero después te sale con eso de los derechos humanos..."

Los de seguridad bajaron, junto con el maquinista, el guarda y los policías, y empezaron a ver abajo del tren a ver si el hombre había sobrevivido y se había ido corriendo o si no había tenido tanta suerte. Abajo del tren no estaba, y empezaban a pensar que se había escapado. Pero después se vio que, obviamente, el hombre había quedo más atrás de donde finalmente lograra frenar el tren, y lamentablemente había sido arroyado al tirarse...

Por un celular o un teléfono móvil pueden ocurrir muchas cosas, dependiendo en el país que estemos, puede que simplemente ahorremos dinero por contratar un servicio u otro, pero puede también que perdamos la vida por un simple celular...y eso es lo que pude ver con mis propios ojos ayer mismo, como una persona moría por culpa de un teléfono móvil...

Sí, todo puede llevarnos a un fatal desenlace, incluso un celular, pero en realidad solamente dos cosas terminan con nuestros días: una es la falta de criterio, y otra la suerte en la vida, que en cualquier caso, como es claro y notorio, siempre termina en un final, tarde o temprano...

Iba en tren hacia Retiro, en el San Martín. Para el que no lo conozca, tren diesel, ruidoso, normalmente sucio, etc., como un típico tren argentino. El día era bueno, como siempre las puertas estaban abiertas, tanto porque la mayoría de las mismas no cierra bien, como porque cuando el tren se llena hay que ir colgado de los estribos si no hay lugar, aunque esté "prohibido".

Iba sentado, por suerte, y veo como todo sucede con tanta rapidez que ahora va a resultar más lento contarlo que verlo: un hombre al que no alcanzo a ver la cara pasa corriendo y (después lo supe) agarra un celular de una chica que lo tenía en la mano, quizás mirando o enviando un mensaje, escuchando música o algo así. En el mismo instante un tipo de seguridad del tren (otra casualidad, normalmente no hay seguridad en los trenes, esta vez sí) lo intenta agarrar y forcejea con él en la puerta, ya que el hombre al parecer (supe también después) se quería tirar con el tren en movimiento para escapar. Todo esto en unos segundos, el hombre finalmente se tirá del tren, el de seguridad no puede impedirlo. También aparecieron unos policías (otra increíble casualidad, raramente hay) en el tren, y corriendo pidieron que se parara el tren para agarrar al ladrón.

Hago en este momento una digresión marcial: no es la primera vez que veo un "arrebato", un hurto de este tipo, y puedo decir que sucede todo muy rápido, siempre aprovechando la "guardia baja" o un momento de distracción de la que será la víctima. Por eso, la mejor defensa es estar siempre en zanshin y presto para reaccionar rápido ante lo inesperado...sí, difícil, pero se puede.

Siguo con el relato: el tren había salido hacía un par de minutos de la estación de Hurlingam, se hallaba a unos 500 metros de la estación cuando tras tirarse el hombre, cuando se dio la orden al maquinista para que frenara el tren. Al detenerse finalmente el tren, la gente mayoría de la gente, que no había visto el incidente cuando pasó, empezó a sorprenderse y corrió la voz de lo ocurrido (varias versiones paralelas, como siempre). Las reacciones eran varias, algunos de los comentarios típicos eran: "Seguro se fue corriendo, y ahora hay que esperar acá..." "Por un celular de mierda...ahora nos joden a todos..", "Estos chorros hijos de puta, habría que matarlos a todos, pero después te sale con eso de los derechos humanos..."

Los de seguridad bajaron, junto con el maquinista, el guarda y los policías, y empezaron a ver abajo del tren a ver si el hombre había sobrevivido y se había ido corriendo o si no había tenido tanta suerte. Abajo del tren no estaba, y empezaban a pensar que se había escapado. Pero después se vio que, obviamente, el hombre había quedo más atrás de donde finalmente lograra frenar el tren, y lamentablemente había sido arroyado al tirarse...

El de seguridad dijo que el simplemente intentó evitar que se tirara del tren (aunque a mi, que lo vi parcialmente, me pareció que le pegaba...) y que finalmente se tiró igual. Llamaron a los bomberos parece, porque aparecieron relativamente rápido (unos 15-20 minutos después del incidente) y se dirigieron a donde estaba el hombre caído. En seguida (no sé de donde o porqué casualidad) llegó la Gendarmeria Nacional (para el que no lo sepa, son un cuerpo de militares argentinos que en teoría deberían custodiar las fronteras, pero desde hace unos años los gobiernos los usan de policías en la práctica).

Por mi parte me dispuse a intentar ayudar (tengo formación en primeros auxilios y emergencias) y por eso me bajé del tren y me dirigí al lugar del siniestro...me sorprendió que otra gente corría hacia el mismo lugar, pero en este caso simplemente por pura morbosidad...sí, el ser humano es decadente, sin duda.

Me impidieron ayudar, dijeron que la ambulancia ya estaba en camino. Al hombre el tren le había amputado la pierna derecha a la altura de la ingle (la cual levantó un bombero y puso al lado de su cuerpo) y parte del brazo izquierdo...si había alguna posibilidad de salvarlo, no podía hacerse con los medios que tenían los bomberos por lo que vi: le pusieron un collar (collarín) cervical, y esperaron la ambulancia... Los bomberos tenían una enfermera, que con guantes estaba arrodillada al lado del paciente, pero evidentemente no tenían un DESA, ni siquiera elementos para suministrar oxígeno...

Pasaron 40 minutos desde el incidente y la ambulancia no llegó, escuché como un bombero decía que la enfermera solicitaba un medico para certificar la muerte...probablemente el hombre se podía haber salvado, pero en esas circunstancias sin duda no...me dispuse a irme...la gente seguía hablando, un policía decía "...así seguro que pasa como suicidio, porque nadie va a testificar que fue un robo, y por lo tanto queda como que se suicidó...y claro, la familia si denuncia entonces va a cobrar un dineral por parte de la empresa de trenes"..."increíble, encima nosotros tenemos que pagar al chorro porque roba, mantener a su familia con nuestros impuestos!" decía otra mujer que participaba en la conversación.

"Pobre tipo, por un celular"...me quedo con esa frase...piénselo, arriesgar la vida, ni siquiera pensar en lo que puede pasar si te tirás de un tren en marcha, por un simple aparato electrónico que en el mejor de los casos vendería por unos pocos pesos...y le salió mal, y yo y la gente tuvimos que pedir que nos devolvieran la plata del boleto y volver a casa por otros medios, en otro tren o colectivo atestado, y perder tiempo, y también otro poco de vida, aunque no tanta como la que perdió ese hombre por un teléfono móvil...
Y pensar que todo el tiempo en Argentina y en todos los países del mundo los gobiernos a través de sus políticos roban millones con ninguna consecuencia negativa para sus vidas y (lo que es más sorprendente) nadie se queja o lo aceptan como normal, mientras los medios de seguridad del estados se dedican a presionar a aquel que roba celulares, y la gente sí toma estos pequeños "problemas cotidianos" como si fuera el gran problema de la inmoralidad del mundo...mirada de miope, problema de ciegos donde el tuerto es rey. Así es Sudamérica, ¿y el resto del mundo? No, no tan diferente, no crea usted...

¿Tiene que ver algo esto con las artes marciales? ¿porqué lo escribo acá? Tiene que ver, a mi entender al menos, con la supervivencia y la defensa personal, también con la forma de vida de cada uno...creo, por lo tanto, que tiene que ver mucho con las artes marciales...espero que los que lo hayan leído estén de acuerdo conmigo. Gracias por llegar hasta acá, saludos!

martes, 17 de septiembre de 2013

La meditación Zen y las artes marciales

Mucho se habla de la cara oriental, de meditación, incluso "mística" de las artes marciales en general. Probablemente se habla tanto, como tanto se ha perdido este aspecto al emigrar las artes de combate a occidente (física o teóricamente) y, con influencias de ida y vuelta, mezclarse y confundirse con los deportes y con otras disciplinas hasta la desaparición de lo que bien podemos denominar su "esencia".
 

¿Cuál es el sentido de las técnicas de meditación Zen en disciplinas pensadas para la lucha cuerpo a cuerpo, con o sin armas, pero siempre a muerte? ¿Cuál es el sentido de introducir la meditación Zen al combate? La respuesta, al menos en lo que atañe al aspecto práctico o técnico, podría sintetizarse en una frase: lograr el mayor control posible de nuestros movimientos, en este caso movimientos (técnicas) marciales destinadas a herir y matar, a vencer en el combate y la guerra en la época en que las armas que contaban eran las armas blancas, y las armas de fuego todavía no habían hecho su aparición devastadora.

En este contexto, la meditación Zen se entendió como un aliado perfecto del guerrero, del Samurai: le proporcionaba una técnica mental que, con suficiente práctica y dedicación, le enseñaba como dejar de pensar. Entendámonos: dejar de pensar, en este contexto, implica dejar de preocuparse por los pensamientos pasados y futuros, concentrarse en el flujo de pensamiento del ahora, en los actos concretos que se están ejecutando, transfiriendo el dominio consciente de la mente al cuerpo, a los reflejos, a los movimientos psicomotrices grabados con la práctica y la repetición en nuestro cerebelo, y que fluyen en los verdaderos artistas marciales totalmente al margen de la consciencia. Traducido esto al aspecto marcial, significaba que un guerrero podía concentrarse totalmente en lo que estaba haciendo, independientemente de las distracciones internas (preocupaciones) y externas (acciones del enemigo que no influyeran directamente en su acción de combate).

La meditación Zen daba las herramientas para poder actuar desde lo que podríamos denominar "el cuerpo instintivo" hacia "la mente consciente", que sabemos ahora (o al menos estoy convencido) no son nada diferente, sino lo mismo. Porque esto va más allá de las artes marciales, es una ley que se aplica a todo movimiento corporal con el fin de la eficacia. Toda técnica deportiva implica este camino: pasar de la consciencia hasta aprender el gesto motor, al automatismo de dicho gesto convertido en técnica, en estilo, y por lo tanto dejar la mente para "guiar" ese flujo, reflejo instintivo aprendido (automatismo, mecanización) en la dirección adecuada, pero sin concentrarse en los detalles, sino solamente en el objetivo.

Por poner una metáfora tecnológica, sería algo así como lo que en programación un analista de sistemas hace al manejar variables u "objetos" que ya dentro incluyen una serie de tareas preestablecidas por las que no tiene necesidad de preocuparse. O cómo un General que maneja un ejército de soldados que sabe exactamente qué es lo que debe hacer y lo hará independientemente de la consciencia de su General. O como una tejedora que teje con lana prefabricada en un telar industrial. O, en definitiva, como cualquiera que usa una herramienta que facilita el trabajo, en este caso aprovechándose de las fabulosas capacidades instintivas de nuestro cuerpo-mente.

Pero el Zen proporcionaba al Samurai algo más, algo que incluso después de que sus artes guerreras se transformaran en obsoletas por la evolución de las armas de fuego, igual siguió siendo útil. Útil no sólo para los guerreros y artistas marciales, sino para cualquiera que (por las circunstancias que fueran) se decidiera a seguir por el camino de la meditación, que sin duda fue conservada hasta nuestra época por doctrinas espirituales y artes marciales como el Karatedo, el Aikido y otras (siempre y cuando sean practicadas en su totalidad, y sin olvidarse de esta esencia ancestral que les daba sentido). Precisamente, el Zen es lo que proporciona ese "DO" (camino) de todas las artes marciales.

En mi opinión, ese plus (añadido al aspecto práctico para el combatiente) que proporcionaba y sigue proporcionando el Zen, puede dividirse en tres aspectos, tres escorzos de un mismo principio: el cotidiano, el vital y el trascendental.

En el aspecto cotidiano, la meditación nos da tranquilidad, nos pone en perspectiva los problemas de la vida al bajarnos a la Tierra, y desinflarles (por decirlo de alguna forma) su pretendida universalidad, su desesperación producto de exagerar un inconveniente simplemente porque no podemos resolverlo de forma inmediata, o bien como quisiéramos. Nos recuerda que somos animales mortales, no dioses.
En el aspecto vital, la medicación nos devuelve a las raíces animales, instintivas de la vida. En definitiva, pone el sentir por encima del pensar, y hace que todo problema (siempre fruto del pensamiento, de deseos futuros insatisfechos) desaparezca. Ya que cualquier ser deja de tener problemas mientras solo se concentra en sentir y respirar, y nada más. De la misma forma que un gato no puede más que sentir placer mientras ronronea.

En el aspecto trascendental, el Zen "ata" a la vida, hace dejar de temer la muerte o (lo que es lo mismo) la incertidumbre por el futuro. Dicho esto con la salvedad de aquellos filósofos y pensadores que van más allá de la reacción del común de los mortales, el Zen tranquiliza ante las grandes incertidumbres, desde algo tan simple y orgánico como el acto de respirar y sentir, de percibir sin más, de lo que los griegos llamaban "contemplación". Contemplación, en este caso, al margen de toda interpretación consciente, pero contemplación de uno mismo, desde adentro, en el más amplio sentido de la palabra.

Gracias por llegar a leer hasta este punto, todo un record en la era de Internet. Por último les digo que, como siempre, que esta es solamente mi opinión, no excesivamente erudita, sobre este tema, de acuerdo a mis conocimientos y mi reflexión racional, basados en fuentes todo lo confiables que pude encontrar y en mi experiencia en las artes marciales.

Como siempre, te invito a participar usando los comentarios. Al mismo tiempo, si te gusta el blog o esta entrada, recomendala usando los botones de "Twittear", "Me gusta" y "+1 de Google".