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viernes, 13 de noviembre de 2015

Mentalidad escolar: Cuesta mucho, tarda demasiado

Ya sea literalmente o inconscientemente, muchos no se dedican o dejan de dedicarse a las artes marciales por tener una mentalidad escolar: cuesta mucho, tarda demasiado.

Ejemplo de cara de felicidad que los escolares adoptan al ir por obligación a estudiar...
 Digo mentalidad escolar, porque la escuela es obligatoria...no necesariamente mala, puede incluso gustarte, pero lo cierto es que a veces no querrías asistir...en ese momento, a esa hora, querrías seguir durmiendo...querrías evitarlo...y podrías, pero en la práctica, siendo chico, "absorbido" por la fuerza de la costumbre y el sistema, es poco menos que imposible...

Eso crea esta mentalidad escolar a la que me refiero, la de tomar a cosas que requieren esfuerzo como algo con un final, y no como un fin o un medio para el disfrute sin caducidad o fecha de vencimiento, sin límite más allá del que tiene la vida...

¿Acaso alguien piensa "cuesta mucho, tarda demasiado" cuando un domingo se va a jugar un partidito de basquet o fútbol? ¿o acaso cuando tiene actividades más placenteras en la horizontalidad de un cómodo lecho con algún compañero o compañera ocasional? Aquí la pregunta se revela absurda, ya que cuando algo se disfruta, el esfuerzo no sólo vale la pena, sino que en realidad vale el placer, y pena, no hay ninguna..sufrimiento físico quizás, pero sin pena, un pequeño pago en sudor para alcanzar o rozar lo lindo de un arte y de estar vivo...

Así que, no quiero, por favor, escuchar más los lamentos de los que se quejan por lo que cuesta o por lo se tarda ser cinturón negro. Mi visión es precisamente la opuesta, la misma que tenía cuando leía los gigantes libros del Señor de los Anillos: que bueno que duran mucho porque, ojalá, durara para siempre...

...no tenemos suerte de ser inmortales, pero podemos practicar como si lo fuéramos. Vivamos el momento, ¿qué importa lo que tarda o lo que cuesta si es lo que queremos hacer?

domingo, 1 de marzo de 2015

Kohai: Diccionario de artes marciales

Kohai : Predecesor o persona con menos experiencia que uno en artes marciales japonesas. Transliteración del japonés.

Literalmente, compañero ("ai") que estuvo o "fue" después ("koh"), a veces escrito erróneamente como "sempai". Significa, más propiamente, el que está practicando un arte marcial japonesa desde un tiempo después que uno, por tanto, al que se le merece un respeto añadido por poseer mayor experiencia que uno. A veces solamente se designa con ese nombre por extensión al alumno más antiguo de la clase, como "el" senpai, que en este caso sería equivalente al más veterano. Su término opuesto es "senpai".

Toda vez que alguien tiene una jerarquía o grado menor en un arte marcial dada, independientemente de que su tiempo de práctica sea mayor que el de uno, igualmente se lo considera kohai.

En realidad este término excede el de las artes marciales japonesas, ya que se aplica en japón a toda organización jerárquica, e implica mutuamente a su opuesto, sin poder darse la relación de "senpai" sin un correspondiente "kohai".
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Senpai: Diccionario de artes marciales

Senpai : Antecesor o persona con más experiencia que uno en artes marciales japonesas. Transliteración del japonés.

Literalmente, compañero ("ai") que estuvo o "fue" antes ("senp"), a veces escrito erróneamente como "sempai". Significa, más propiamente, el que está desde antes que uno practicando un arte marcial japonesa, por tanto, al que se le merece un respeto añadido por poseer mayor experiencia que uno. A veces solamente se designa con ese nombre por extensión al alumno más antiguo de la clase, como "el" senpai, que en este caso sería equivalente al más veterano. Su opuesto es "kohai".

Toda vez que alguien tiene una jerarquía o grado mayor en un arte marcial dada, independientemente de que su tiempo de práctica sea menor que el de uno, igualmente se lo considera senpai.

En realidad este término excede el de las artes marciales japonesas, ya que se aplica en japón a toda organización jerárquica, e implica mutuamente a su opuesto, sin poder darse la relación de "senpai" sin un correspondiente "kohai", y viceversa.
 
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miércoles, 18 de febrero de 2015

Marketing en la artes marciales

Algunas reglas simples para distinguir un arte marcial de verdad de una farsa basada en el uso del marketing. Y también alguna reflexión al respecto.

Aikido - Dojomarcial
Proyectando en aikido

Al igual que sucede con cualquier tipo de contenido disponible en internet, lo que se dice sobre un arte marcial en particular tiene que ser abordado por el lector con una mirada crítica, tratando de evaluar lo que hay de verdadero o de marketing, a veces es expuesto como un arte marcial o un método de defensa personal infalible o maravilloso, cuando no lo es.

Puede mentirse conscientemente o por desconocimiento. Sin duda, lo primero es lo más objetable, y de esas prácticas amorales se sirve el marketing. No se me ofendan, por favor, los que se valen de eufemismos técnicos y a esto le llaman "estrategia de marketing" en vez de "mentira para lograr ganar dinero"...tengo la mala costumbre de llamar a las cosas por su nombre, qué le vamos a hacer ;-)... Lo cierto es que las artes marciales no son para nada la excepción, en ellas también hay marketing.

Por eso vamos a cansarnos de ver páginas y sitios webs que promocionan a un "nuevo arte marcial", un "nuevo sistema", un "nuevo método" de artes marciales, defensa personal, combate, lucha, ataque, fitness, wellness, acondicionamiento físico y todas las palabrejas que queramos meterles. Y sí, no queda más que desconfiar...

Aquí les listo una serie de preguntas a hacerse antes creerse lo que se afirma desde un (supuesto)arte marcial en internet. Estas preguntas son solamente punto de partida intuitivo que, al menos a mi, me sirve para rápidamente saber cuando tengo que "huir" de un texto sobre un supuesto "arte marcial":

  • ¿Se acaba de crear? Un arte marcial sin tradición es, cuanto menos, algo que le falta madurar...o peor, está utilizando "medias tintas", tomando de aquí o de allá lo que en otras artes marciales se hace más seriamente. Si se trata de una disciplina creada en las últimas décadas, desconfíe.

  • ¿Es fácil y rápido? Nada que es fácil y rápido puede ser realmente bueno, sobre todo en el ámbito de las artes marciales y la defensa personal. Las disciplinas marciales, por muy fáciles o naturales que sean, requieren esfuerzo y muchos años de práctica para poder se aplicados con ciertas garantías de eficacia, o siquiera para empezar a comprenderlos.

  • ¿Es un "sistema" o "método"? Desconfío de estas palabras, que me disculpen los artes marciales "ultramodernos"...me suena a refrito, a ensalada, a "de todo un poco" pero, en definitiva, simpre superficialmente, sin profundizar en nada. Quizás será que creo en el "DO" no en "sistema". Puede que un "método" o un "sistema" se conjugue en un maestro, en una persona, y este logre algo nuevo a partir de su experiencia en diferentes artes marciales, no digo que no...pero convengamos que casi todo está inventado actualmente, con miles y miles de años de tradición marcial, el cuerpo es el que es y los movimientos corporales limitados. De vez en cuando en la historia surgen grandes maestros que fundan (no "crean") algo que, con el paso del tiempo, se reconoce realmente como un arte maciral nuevo pero, sin duda, son las excepciones. Además, el artista marcial o maestro ya es cada vez más raro, éste ha dejado paso al profesor o instructor. Los grandes descubrimientos marciales al parecer son cosa del pasado, quizás porque lo fundamental ya ha sido hecho en esta materia.

  • ¿Es mixto? Por favor...no me salten a la garganta los amantes del MMA, etc. Aquí podemos encontrarnos con un problema de nombres, aclaro: me refiero a los artes marciales, no a los deportes de combate, sino a las disciplinas marciales como método de defensa y camino de vida. Curiosamente las "artes marciales mixtas", no es un arte marcial, es un deporte de lucha o de combate. Eso sí, usa técnicas de diversas artes marciales para luchar, de ahí que sea "mixta". O sea, que aplica de todo un poco, nada en profundidad (aunque, en la práctica, cada luchador se especializa más en algo) y nada que haya creado el propio MMA a nivel marcial (que no deportivo). Claro que uno puede defenderse usando técnicas de MMA, pero en realidad, no usa técnicas de MMA, ya que eso no existe tal cosa: usa técnicas de judo, karate, juijitsu, lucha libre, etc. etc. El MMA es principalmente la creación de un sistema de reglas deportivas o para la competición, que delimitan un combate o torneo diferente a los hasta en ese momento existentes, como puede ser deportes como la lucha libre profesional, la lucha grecorromana, o la faz competitiva de artes marciales modernas como el judo, el karatedo, el taekowndo, etc., que también podemos considerar a este respecto o forma de aplicarse como meros deportes de combate, deportes de contacto o deportes de lucha.

  • ¿Tiene un nombre rimbombante en inglés ? Curiosamente, el marketing suele abusar de los métodos con nombres anglosajones, y veremos "cosas" que incorporan palabras como "fight", "fighting", "system", "well", "defense" o incluso "revolution", "power", "warrior", "weapons" etc., usando también muchas abreviaturas o acrónimos de tres letras, o agregándole la palabra "moderno" a los nombres de antiguas artes marciales. Traduciendo, o en criollo, esto se llama "sanata", "guitarreo" o "verso" :-D

jueves, 29 de enero de 2015

Ante un tiroteo: corra, escóndase o pelee

Estas que parecen recomendaciones básicas de defensa personal o supervivencia ante un tiroteo, pueden parecer obvias y evidentes, pero no lo son tantos durante momentos de pánico.

Aquí un video de las autoridades de un estado estadounidenses explican mejor estos conceptos y porqué es conveniente seguir estas acciones en este orden para poder sobrevivir.


Si se encuentra en un lugar público y tiene la mala suerte de que a algún individuo se le ocurre empezar a disparar al azar contra las personas, un concepto importante a tener en cuenta es la diferencia entre ocultarse y cubrirse. Ocultarse o esconderse solamente implica intentar pasar desapercibido ante el atacante, pero no nos defiende si, voluntariamente o por error, una bala vuela en nuestra dirección. En cambio, cubrirse significa estar tras un obstáculo que sea capaz no sólo de ocultarnos sino, sobre todo, de parar una bala del atacante. 

Aunque el tipo de parapeto que necesitaremos variaría de acuerdo a la munición o potencia de fuego del agresor, lo cierto es que, en general, hay que tender a ocultarse tras paredes de ladrillo, cemento o concreto lo más gruesas posibles; o tras la parte frontal de los automóviles, interponiendo el motor entre nosotros y el agresor, por ejemplo. Olvídese de puertas de oficina o de vehículos, ya que (salvo que sean blindadas) suelen ser traspasadas con facilidad por las balas.

jueves, 15 de enero de 2015

Bases o fundamentos para la defensa personal ideal (III)

Bases o fundamentos para la defensa personal ideal, entendiendo esta como un punto de partida teórico para el estudio de situaciones infinitas e impredecibles en la práctica en cuanto a las posibilidades de ataques y agresiones que pueden darse, y las formas de defensa con las que podemos reaccionar a los mismos. Dividiré este estudio de la defensa personal en tres fases: la técnica, la táctica y la estratégica. Tercera Parte.

INDICE
  1. La necesidad del estudio y la práctica de la defensa personal o autodefensa
  2. Definiciones y conceptos 
  3. Estructura estratégica para una defensa personal ideal. 
  4. Estructura táctica para una defensa personal ideal. 
  5. Estructura técnica para una defensa personal idea (distintos tipos de ataques, ataques con o sin armas, lo que no hay que hacer). 
  6. Defensa ante un ataque sin armas o con armas blancas (postura de defensa, esquiva, control, bloqueo, golpes, luxaciones, proyecciones, estrangulaciones, lucha en el suelo, desarmar, huir, etc.).

  • Defensa ante un ataque sin armas o con armas blancas.

La defensa ideal ante un ataque individual, desarmado o con armas blancas, debe ser rápida y eficaz, teniendo en cuenta que muchas veces perder tiempo puede significar problemas (otros ataques, llegada de las autoridades, etc.) y fallar o hacer las cosas mal ser contraproducente.

Teniendo en cuenta esto, una vez no podamos evitar el ataque en sí, la defensa personal debe seguir idealmente el siguiente orden de actuación, que dividiré en distintos pasos para un estudio más claro, pero que son pasos que en la realidad se funden en una continuidad indisociable llamada "técnica".

0 - Postura de defensa.

Si no fuimos asaltados por sorpresa, deberemos adoptar una postura para defendernos ante el posible ataque. Aunque sobre la postura a adoptar hay tantas opiniones como estilos marciales, diré aquí lo que considero básico, lo que implica ofrecer la menor superficie posible de nuestro cuerpo al agresor, al tiempo que buscamos mantener un buen equilibrio y estar dispuestos para la defensa.

Esto implica una postura natural, manteniendo las piernas abiertas más o menos una anchura igual a la de nuestra cadera o espalda (a la altura de los hombros), y ladear el torso para enfrentar al atacante de costado, aunque con la cadera de frente a su dirección. A su vez, la pierna y el brazo de un lado (el menos dominante, o el que corresponda según la situación) deben estar atrasados respecto de los del otros, que apuntarán en dirección al oponente. Es decir, la clásica postura de guardia de las artes marciales que, con el brazo y la pierna "fuertes" atrasados, permite desplazarse (esquivar) y dar golpes o patadas con contundencia manteniendo el equilibrio.  

1 - Esquiva.

Como regla general, si vamos a recibir un golpe, sea con la parte del cuerpo que fuere, si lo vemos venir con suficiente antelación, lo ideal es salir de su trayectoria, esquivarlo. Los desplazamientos en cualquier dirección, hechos con velocidad, son imprescindibles para esquivar un ataque, por eso hay que entrenarlos con regularidad, son la base de toda defensa personal cuerpo a cuerpo.

Aclaremos que esquivar no significa necesariamente retroceder o dar un paso al costado. También se puede esquivar hacia adelante, entrando y anticipándose a la fase de descarga del ataque, anulándolo durante el proceso.

Por tanto, si realmente nos anticipamos al golpe, en vez de esquivar "saliendo", debemos "entrar" hacia el oponente, buscando anular su ataque antes de que se produzca con un golpe, una luxación, derribo, etc.

Esquivar saliendo también puede culminar en una inmovilización, proyección, luxación o control del atacante sin necesidad de golpes u otras acciones.

Si logramos algunas de estas acciones de esquiva-control, pasaremos directamente al punto 5 (está desarmado). Si solo logramos una esquiva, seguiremos con los puntos siguientes.

Hay que aclarar que lograr una esquiva con acción de control al mismo tiempo es realmente difícil, y sólo está al alcance de aquellos artistas marciales o practicantes de defensa personal con muchos años de entrenamiento, e incluso así, en la realidad no es siempre posible, depende en gran medida de las circunstancias: el agresor, la atención que estemos prestando a sus acciones, la visibilidad, etc.

2 - Control.

Si se trata de una persona armada con un arma blanca (cuchillo, palo, etc.), luego de esquivar habrá que controlarlo a partir del brazo que tiene el arma. Esto debe ser ejecutado sólo si se domina, y en caso de la menor duda lo mejor será esquivar y correr.

Como regla general, no nos jugaremos a defendernos contra un ataque con cuchillo o pistola salvo que sea un último recurso inevitable: no hay que olvidar que todo el dinero del mundo no vale nuestra vida, y que por muy bien que nos salga una defensa de este tipo en los entrenamientos, un error en la realidad puede ser mortal y no habrá una segunda oportunidad. No es tener miedo, es ser realista.

En caso de llevar a cabo el control del brazo armado, deberá aprovecharse a ser posible la propia fuerza del ataque para desestabilizar o desequilibrar al oponente, para luego aplicar una luxación. Si se puede se desarmaremos y nos apropiaremos del arma del atacante en este momento, sino habrá que continuar (ver punto 4 en adelante) para desarmar una vez éste caiga al suelo.

Por último, siempre tener en mente que el control es sobre el oponente, no sobre su arma (si la hubiere) o sobre la extremidad que nos atacó. De otra forma, un control de un brazo, por ejemplo, habilitaría al atacante a continuar atacando con una pierna o con el otro brazo. El control debe anular cualquier tipo de ataque posterior del agresor, de su cuerpo como una unidad.

3 - Bloqueo.

Si no pudimos evitar el golpe esquivándolo, hay que bloquearlo. En mi visión marcial, el bloqueo es solamente un complemento o reaseguro a la esquiva, en caso de que esta no fuera efectiva.

Como de antemano no sabremos si vamos a poder esquivarlo o no (sobre todo en el caso de golpes verdaderamente rápidos) el acto de esquivar-bloquear, debe ser indisociable, pero nunca el segundo (bloquear) prescindir o adelantarse al primero (esquivar), ya que si el bloqueo no funciona, en algunos casos puede ser mortal (armas blancas, golpes a puntos vitales).

En caso de luego pensar o dejar la posibilidad para agarrar brazos o pierna para luxar o derribar al oponente, es recomendable hacer el bloqueo con la mano abierta para ya estar predispuesto a ello con mayor velocidad, fluidez y naturalidad. Contrariamente, si lo que pretendemos después es golpear con la mano cerrada, el bloqueo debe ser con la mano en puño.

Al bloquear una patada, un golpe circular (más potente y difícil de controlar debido a la inercia que ganan gracias a la fuerza centrífuga) o un ataque con un arma blanca, una opción recomendable si no se pueden esquivar es bloquearlos con ambos brazos o antebrazos, no con uno sólo, que podría resultar fracturado o lesionado.

A niveles avanzados, el bloqueo y el golpe pueden darse al mismo tiempo, al unísono. Como todo, esto requiere una particular destreza fruto de la práctica. En karate, un golpe se considera tanto una defensa como un ataque, con esa mentalidad se encara la contundencia de las defensas.

4 - Golpe.

Después de esquivar-bloquear, hay que golpear para retomar la iniciativa y disuadir al atacante en su intento, y al mismo tiempo prepararlo para reducirlo de ser necesario. Como dije anteriormente, esto puede haberse hecho paralelamente al hecho de esquivar.

Este golpe no será necesariamente definitivo, sino en principio lo que podríamos llamar un golpe de "ablande" o "de apertura", que también sirve como primer recurso para desorientar al atacante en caso de tener que zafar de un agarre o presa hecha por éste a uno de nuestros brazos, ropa, cuello, etc. Por supuesto, con "golpe" aquí me refiero a uno efectuado con cualquier parte del cuerpo, incluyendo golpes de puño, patadas, codazos, rodillazos, cabezazos y un largo etc.

Hay que tener claro los puntos vulnerables o incapacitantes [3], ya sea para utilizarlos o para evitarlos en caso de no querer causar un daño mayor: corazón (golpeado), clavículas (rotas), boca del estómago (golpeado, asfixia), hígado, zonas erógenas, rodillas, tibias, dedos (para pistola, armas blancas).

5 - Luxar / Proyectar (derribar).

Luxar una articulación es muy efectivo como técnica de defensa personal. Lo mismo ocurre con los "lances" o "proyecciones" típicas del judo y el aikido, que permiten usar la gravedad, la fuerza y el peso de nuestro atacante a nuestro favor, para poder derribarlo al suelo. En ambos casos, por supuesto, hay que saber como hacerlo y haberlo practicado antes de aplicarlo en una situación real de defensa. Si no se conocen este tipo de técnicas, hay que pasar directamente al siguiente paso.

El "poner la pata" o "hacer zancadilla" es la forma más fácil de derribar a una persona, por lo que hay que tenerla siempre en cuenta. En lo que a las luxaciones se refiere, cuanto más chica sea la articulación, más fácil será luxarla, lo que significa que el orden en que deben intentarse las luxaciones en defensa personal en función de su facilidad de ejecución es el siguiente:

- dedos.
- muñeca.
- codo.
- hombro.
- rodilla.

Las técnicas de este tipo no tienen que aplicarse necesariamente después de la esquiva, bloqueo y/o golpe, sino que pueden ser paralelos a cualquiera de ellas.

No olvidemos que el tirar a una persona al suelo puede ser mortal, sobre todo si esta no sabe caer de forma segura (realizar un "ukemi"), si la superficie del piso es irregular o con obstáculos, etc. Una técnica de proyección aplicada "en serio", por tanto, tiene que ser un último recurso.


6a - Inmovilizar, controlar o rematar.

Si esquivamos, proyectamos y/o luxamos, lo más probable es que podamos continuar el movimiento inmovilizando, controlando o rematando (dando un golpe más contundente o luxando) a la persona ya en el suelo. Lo mejor es siempre intentar inmovilizar (controlar), para no caer en abusos de autoridad injustificados (desde el punto de vista legal).

Sin embargo, en el caso de que se trate de un ataque de más de una persona, o de atacantes muy violentos y/o con armas blancas, el golpe o la luxación de remate será posiblemente inevitable para dejar a la persona al menos lo suficientemente conmocionada (lesión incapacitante) para que ya no sea una preocupación para nuestra defensa.

Por otro lado, hay que considerar que el hecho de inmovilizar a alguien, implica quedarse en el lugar para recibir ayuda, atar sus manos y/o piernas, trasladarlo a la comisaría, etc., salvo que se disponga de unas esposas, lo que en muchos países no es legal, y en cualquier caso no necesariamente las tendremos encima.

Recuerde (para evitarlos, antes que para utilizarlos) los principales puntos vulnerables mortales (golpeando): las sienes, la base de la nariz, el entrecejo, la arteria carótida, la garganta (o nuez de adán). 

6b - Desarmar.

En caso de que el ataque haya sido con arma blanca o de fuego, la defensa será el último recurso, pero en caso de hacerla una luxación o derribo se hace casi imprescindible, y debe ser ejecutado sin piedad y con las consideraciones del caso (teniendo en cuenta que el filo del arma, si lo tuviera, no nos corte en el proceso). La propia arma puede servir para luxar en el proceso al atacante.

Hay que tener claro que alguien que nos ataca con un arma blanca o de fuego no tiene consideración alguna por nuestra vida (incluso con un palo se puede matar), por eso no podemos dudar a la hora de reducirlo con contundencia (luxando o lesionando el brazo que porta el arma, por ejemplo, de ser necesario). Luego de haber luxado o proyectado o, en su defecto, habiendo propinado un segundo golpe tras el golpe de apertura.

Si se trata de una pistola, se puede usar la misma para luxar los dedos del atacante, desarmarlo y incluso golpearlo con la culata de la misma. Si se trata de un cuchillo, habrá que desarmarlo siempre teniendo en cuenta el filo del mismo y su trayectoria. Y si es un palo, porra o similar, se podrá usar para luxar muñeca o codos, o golpear una vez nos hayamos hecho con el mismo.

Hay que tener en cuenta que si se trata de un arma flexible (cadena, látigo, porra extensible con resorte, etc.) no servirá de mucho un bloqueo, ya que será "superado" por la flexibilidad del arma, que podrá alcanzarnos igual en la cabeza u otra parte del cuerpo que queramos proteger con los antebrazos.

El desarme implica guardarnos el arma en un lugar seguro, no dejarla en el suelo. Muchas veces la propia arma (palo, cuchillo, etc.) puede servir, ahora en nuestras manos, para terminar de intimidar, inmovilizar o reducir al agresor.

Algunos fundamentos más sobre la defensa personal contra armas blancas aquí.


7 - Estrangulaciones.

Titulo este apartado "estrangulaciones" y no "estrangular", ya que es una técnica "ultimo recurso" que, a mi entender, hay que evitar en defensa personal por su potencial riesgo. Paso a explicar por qué.

Estrangular (a veces llamado incorrectamente "ahorcar") es el acto de hacer apretar de alguna forma el cuello de una persona para dejarlo inconsciente. Para alguien que no tiene práctica en ello, no es para nada recomendable y puede parecer un acto muy violento, y por lo tanto no es para nada recomendable. Para aquellos que manejan esta técnica y la ven con otros ojos (luchadores, judokas, practicantes de jujitsu, mma, etc.) lo cierto es que igualmente deben conocer los riesgos y limitaciones de las estrangulaciones en defensa personal.

Lo primero que hay que saber, es que toda estrangulación que llegue a la inconsciencia es riesgosa para la salud de la persona estrangulada. Aunque la mayoría de las veces no hay consecuencias negativas apreciables, lo cierto es que pueden causarse daños cerebrales por falta de riego sanguíneo al cerebro, o generales, por parada cardíaca en caso de pérdida permanente de la respiración. Esto hace, a mi entender, que desde el punto de vista de la autodefensa, las estrangulaciones se tengan que considerar una técnica de último recurso o, en todo caso, para forzar la rendición del atacante, no para dejarlo inconsciente.

Por tanto, pensando en la integridad de la persona estrangulada (porque, no olvidemos, nuestro objetivo es la defensa personal) hay que dejar de estrangular como máximo cuando esta se desmaya, ya que si mantenemos la presión más tiempo, lo que casi con seguridad se quedaría en un simple desmayo, podría pasar a mayores, con los problemas que esto ocasionaría a la persona (mayor posibilidad de daños cerebrales o incluso la muerte) y los consecuentes problemas legales para nosotros.

Hay dos tipos de estrangulaciones, desde el punto de vista del efecto sobre la persona estrangulada: las estrangulaciones aéreas y las sanguíneas. La primera se caracteriza por impedir el paso del aire por la tráquea, ahogando a la persona. La segunda por impedir el paso de la sangre hacia el cerebro. Por ello, la primera es mucho más lenta en hacer efecto (tiempo que pueda aguantar el aire la otra persona) que la segunda (a partir de 10 segundos). Además, las estrangulaciones que afectan a la tráquea puede dejar lesiones que hagan que, aún después de soltar a la persona, esta no pueda seguir respirando, por lo que son aún más peligrosas en ese sentido. Por supuesto, ambas pueden darse al mismo tiempo, pero alguien que domina la técnica sabe ejecutarlas separadamente sin mayores inconvenientes.

Por último, hay que saber que hay estrangulaciones que en realidad lo que hacen es luxar la columna cervical, ya sea en exclusividad o al mismo tiempo que impiden el paso de aire a los pulmones y/o de sangre al cerebro. La más característica es la conocida como "mata león". El riesgo mortal de esta estrangulación, sobre todo aplicada a personas sin experiencia o entrenamiento (fortalecimiento del cuello, etc.) es evidente. Deben ser el último recurso, ya que pueden causar una lesión medular a nivel cervical que deje parpléjica o incluso mate a la persona.


8 - Lucha en el Suelo.

Es normal que cualquier pelea o lucha termine en el suelo. Mucho más normal de lo que muchos creen, sobre todo cuando los que se enfrentan (o al menos uno de ellos) no son precisamente profesionales de la defensa personal; algo que es de esperarse, sobre todo en el caso del atacante, que será casi siempre, por definición, irracional en su accionar inicial. Y digo irracional porque, ¿qué podría justificar atacar a una persona que no lo atacó a uno previamente?

Por tanto, llegado al piso o al suelo, las reglas para pelear varían bastante debido a que, por decirlo de alguna manera, hay que luchar contra un contrincante más que no cederá por mucho que hagamos: el suelo.

Sería irrisorio intentar explicar técnicas de lucha en el suelo por este medio, ya que aunque lo lograra en la teoría, usted no por ello tendrá más posibilidades en la práctica. Sin embargo, a título informativo, puedo mencionar someramente las posibilidades y principios que rigen la lucha en el piso.

Lo primero que hay que saber es que el suelo, además de ser un contexto donde también darse y recibirse cualquier tipo de golpe, es más bien ideal para la aplicación de palancas (luxaciones) estrangulaciones (ahorcamientos) o inmovilizaciones (retenciones).

Ya hablamos de las luxaciones, solo agregar que en el suelo el peso del cuerpo bien utilizado puede hacerlas incluso más peligrosas, aunque se realicen "lentamente", y que para poder luxar primero habrá que haber controlado al oponente. Lo mismo dicho ya para las estrangulaciones se aplica en este caso, y también lo que acabo de mencionar del control, que siempre requiere unos buenos puntos de apoyo en el piso.

Las inmovilizaciones o retenciones en el suelo son el acto de hacer que la persona permanezca sin moverse, normalmente debajo de nuestro, total o parcialmente. Si bien en judo, jujitsu, lucha libre, sambo y otras disciplinas donde se practican tienen a nivel deportivo un gran efectividad, en la lucha en el suelo aplicada a la defensa personal pueden ser, a mi entender, contraproducentes.

La razón es evidente: mientras que inmovilizamos a alguien, este puede asestarnos golpes o patadas, mordernos, meternos los dedos en cualquier orificio natural (acciones no permitido por la mayoría de los deportes de lucha) o, en el peor de los casos, cortarnos con un arma blanca, etc. Además, si luchamos contra más de una persona, tiene menos sentido quedarse sobre él para inmovilizarlo cuando otros pueden atacarnos en el ínterin. Por último, aunque logremos reducirlo e inmovilizarlo, habría que esperar en esa posición la llegada de ayuda o lo que fuera, cosa para nada práctica.
Por último, no hay que olvidar que el suelo en la calle no es un tatami o una colchoneta. Es decir, podemos lesionarnos simplemente por estar en el suelo: vidrios, un cordón donde nos golpeamos la cabeza, piedras, etc. Lo peor que puede pasarnos, desde el punto de vista de la defensa personal, es que nosotros caigamos al suelo y nuestro atacante siga de pie, porque ahí podrían llover las patadas, etc... En ese caso, si no podemos levantarnos y sabemos luchar en el suelo, más vale arrastrar a nuestro atacante al suelo con nosotros que permanecer en inferioridad de condiciones.

9 - Huir, esperar a las autoridades o transportar al atacante inmovilizado.

Este paso, aunque el último y poco considerado cuando se habla de defensa personal, es totalmente fundamental.

Lo que hayamos hecho antes, influirá en como termine nuestra defensa: con una persona inmovilizada, o con una persona incapacitada para seguir atacando. Si es el primer caso podemos contar con el factor sorpresa (dejarla y salir corriendo) transportarla hasta una comisaría o esperar ayuda de las autoridades si fueron alertadas. Si es el segundo caso, en mi opinión, deberemos abandonar la zona lo antes posible para evitar complicaciones legales.

Transportar a una persona inmovilizada no es algo fácil, sobre todo si esta se resiste. Hay que saber hacerlo y en cualquier caso es una situación incómoda que hay que tratar de evitar salvo que seamos un agente de la ley y no tengamos otra opción que llevarla a cabo. De hecho, la principal diferencia entre la defensa personal en general, y la defensa personal policial, radica en que un policía debe siempre concluir su defensa en la inmovilización (esposado) y transporte del atacante.

  • Si se va a recibir un golpe.

Si no podemos esquivar y/o desviar, un golpe, o acortar la distancia hacia él, sólo queda recibirlo ("encajarlo") de forma tal que nos haga el menor daño posible:
  1. Si el golpe es en la cara o mandíbula, hay que procurar no tener la boca abierta, y apretar fuerte los dientes a la vez que ponemos rígidos los músculos del cuello, evitando que la cabeza rote absorbiendo el impacto (para impedir una posible lesión cervical, que podría ser fatal o dejarnos fuera de combate).
  2. Si es al abdomen, contraer los músculos del torso de forma tal que éstos impidan posibles daños a órganos internos, aunque las costillas puedan verse afectadas (para eso está la caja torácica, para proteger los órganos vitales).
  3. Siempre es preferible recibir un golpe en la frente o la parte alta de la cabeza que en la nariz, la mandíbula, las orejas o la sien, que son zonas más débiles o sensibles. Un golpe a la mandíbula puede dejarnos inconscientes, uno en la sien matarnos por ser esta parte del cráneo muy fina.
  4. Algunos recomiendan no cerrar los ojos o parpadear, para poder seguir luchando luego del golpe sin perder la visión del combate. Sin embargo, el no parpadear es un instinto difícil de evitar, sobre todo si se recibe un golpe directo en los ojos, por lo que no es algo que debamos plantearnos hacer de forma realista, salvo que lo hayamos entrenado previamente y lo tengamos debidamente automatizado como reflejo.

Notas
[1] Entendiendo por armas cualquier objeto que puede ser usado para defendernos.
[2] Sun-Tzu - El Arte de la Guerra.
[3] Que normalmente causan dolor o pérdida de conciencia, pero que son igualmente peligrosos.

Bases o fundamentos para la defensa personal ideal (II)

Bases o fundamentos para la defensa personal ideal, entendiendo esta como un punto de partida teórico para el estudio de situaciones infinitas e impredecibles en la práctica en cuanto a las posibilidades de ataques y agresiones que pueden darse, y las formas de defensa con las que podemos reaccionar a los mismos. Dividiré este estudio de la defensa personal en tres fases: la técnica, la táctica y la estratégica. Segunda Parte.

INDICE
  1. La necesidad del estudio y la práctica de la defensa personal o autodefensa
  2. Definiciones y conceptos 
  3. Estructura estratégica para una defensa personal ideal. 
  4. Estructura táctica para una defensa personal ideal. 
  5. Estructura técnica para una defensa personal idea (distintos tipos de ataques, ataques con o sin armas, lo que no hay que hacer). 
  6. Defensa ante un ataque sin armas o con armas blancas (postura de defensa, esquiva, control, bloqueo, golpes, luxaciones, proyecciones, estrangulaciones, lucha en el suelo, desarmar, huir, etc.).

  • Estructura técnica para una defensa personal ideal.

"No hay ejemplo de un país que se haya beneficiado con una guerra prolongada."
Sun-Tzu - El Arte de la Guerra.

La técnica puede entenderse como la habilidad para usar determinados procedimientos o recursos, para ejecutar o conseguir un objetivo. También como los recursos que tiene un arte, en este caso el arte de la defensa personal, entendida como un arte o disciplina marcial.

Traducido a lo que nos ocupa, esto significa saber dominar nuestro cuerpo o determinadas armas para usarlas para la defensa personal.

Las técnicas de defensa se pueden dividir, en principio, dependiendo de si el agresor nos ataca con o sin armas, ya que esa será una de las condiciones que determinen el tipo de defensa a aplicar.

Distintos tipos de ataques


Ataques sin armas.

Existen muchas formas de clasificar los ataques sin arma o cuerpo a cuerpo, una de ellas es la siguiente:

a) - Ataque con puño o mano abierta: rectilíneo o circular, ascendente o descendente.

b) - Ataque con patada: rectilínea o circular, ascendente o descendente.

c) - Ataque con lances o técnicas que busquen arrojar al adversario al suelo: de brazos, de cadera, de piernas o de sacrificio del equilibrio.

d) - Ataque con palancas, luxaciones o roturas de huesos o articulaciones: en particular y normalmente a las articulaciones de los dedos, columna, muñecas, brazos, rodillas y tobillos. En general, a cualquier articulación o hueso del cuerpo.

e) - Ataques dirigidos a zonas genitales o sensible: dedos en los ojos, nariz, boca; daño a los testículos, pechos, etc.

Ataques con armas.

Aunque no debemos olvidar que cualquier objeto puede convertirse en un arma, normalmente podremos ser atacados con alguna de los siguientes tipos de armas:

a) - Ataques con armas de fuego. Automáticas, semiautomáticas o de recarga manual.

b) - Ataques con armas blancas. Pueden ser punzantes, cortantes, arrojadizas o contundentes.

c) - Ataques con armas químicas. Gases lacrimógenos o incapacitantes en spray o gel.

d) - Ataque con armas eléctricas: porra o pistolas eléctricas.

- Algunas de las cosas que NO hay que hacer.

Siempre es más fácil y mejor saber antes lo que no hay que hacer, por eso ante todo recuerde lo siguiente:

Lo NO hay que hacer
  1. Priorizar el uso de la fuerza al de la técnica, sobre todo ante adversarios claramente más fuertes.
  2. Bloquear un ataque con arma blanca sin apartarse de su trayectoria (esquiva). Puede que no salga bien, con fatales consecuencias.
  3. Apartarse o salir de la trayectoria de un ataque con arma blanca hacia la dirección en que viene el golpe (algo obvio en la teoría, pero no tan fácil de llevar a la práctica como una reacción automática).
  4. Bloquear solamente un una mano un ataque de arma blanca, si es posible hacerlo con las dos.
  5. Inmovilizar a un atacante sin haberlo desarmado previamente.
  6. Luego de desarmar a un agresor, olvidar guardarnos el arma.
  7. Dar la espalda a los atacantes cuando podemos evitarlo, o realizar técnicas que culminen en una posición desde la cual no se pueda ver a los agresores o apreciar la situación en conjunto, el entorno y las posibilidades de defensa que nos brinda.
  8. Utilizar técnicas, llaves, lances, patadas, golpes de puño, palancas o (e definitiva) cualquier tipo de ataque o estilo marcial que implique una pérdida o sacrificio del equilibrio, o caer al suelo (sutemi waza en judo). Recordemos que el suelo de la calle no es un tatami, pueden existir vidrios u otros objetos que no hieran o dañen al caer.
  9. Parar patadas ascendentes con la axila, ya que pueden llevar a dislocar el hombro. En todo caso hay que agarrar la pierna, luego de esquivar la patada, desde abajo, enganchándola con el brazo a la altura del hueco de la articulación del codo.
  10. Patear con la punta de los dedos del pie. Hacerlo con la planta o el empeine, salvo que se use un tipo de calzado con punta reforzada.
Estos no dejan de ser solo algunos principios que hay que tomar como reglas. Pero por la misma razón, dado un caso lógico que lo justifique, pueden ser dejados de lado. Porque en última instancia en defensa personal nos manejamos con la realidad, no con las teoría. No podemos darnos el lujo de ser dogmáticos y sufrir las consecuencias.

Por ejemplo, bajo determinadas circunstancias, artistas marciales entrenados podrán tener la habilidad de patear con la punta de los pies, bloquear con una mano cuando es más eficiente hacerlo con dos, cuando la otra mano (imaginemos) está inmovilizada o lesionada.

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